Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\SiteApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/templates/jomi/styles/jomi/layouts/com_content/article/default.php on line 37

Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\CMSApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/libraries/src/Application/SiteApplication.php on line 275

GOBIERNOS-LOCALES

Lo que se ha callado en los
grandes medios mercenarios
y que los pequeños aparatos
periodísticos locales difunden
tímidamente: El gran fracaso
de los gobiernos locales ante
las grandes tragedias.

Por Juan del Garrote

De acuerdo a informaciones absolutamente confiables, el terremoto 8,4 grados Ritcher que se registró el miércoles 16 de septiembre del año pasado con epicentro en Canela, al sur de la región de Coquimbo, ha puesto en evidencia todo tipo de pequeñas corruptelas como el compadrazgo y las mafias vecinales, que en su conjunto, conforman un total desastre.

Intendentes que no se entienden ni con los consejos regionales y menos con los municipales y los alcaldes. Jefes comunales que en la medida de lo posible favorecen a sus círculos de allegados, a los influyentes del pueblo y a su clientela electoral, y las élites politiqueras y empresarias de las ciudades de tamaño medio y menor afectadas por el sismo, siguen aprovechándose todo lo que pueden de la ayuda, mientras los que realmente necesitan que alguien les dé una mano, reciben lo que sobra y si es que queda algo más que el raspado de la olla.

A su vez, los ministerios y las autoridades nacionales no saben como encarar esta situación, todo se vuelve papeleo y burocracia y las cosas se remedian en forma lenta y desesperante.

El terremoto y maremoto, el de mayor magnitud del año 2015 a nivel global, ha puesto en evidencia escándalos del pasado como aquellas casas del Norte Chico que recuerdan a las infames viviendas Copeva, para variar construidas durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), donde las fachadas quedaron intactas pero los interiores se vinieron al suelo.

Nuestros informantes indican que es cosa de tocar lo que queda de las paredes divisionarias para darse cuenta de que es simple arena. El cemento brilla por su ausencia, en el estilo que impuso Edmundo Pérez Yoma que todavía tiene la audacia de criticar lo poco y nada que se ha hecho en forma decente. 

  

Incluso, para peor, el Centro de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres (Cidigen), de la Universidad Católica, descubrió una considerable diferencia en la llegada de las grandes olas a la superficie a raíz de un maremoto, entre las zonas norte y centro sur del país, especialmente en las zonas costeras entre Chañaral y Valparaíso. "Este terremoto en Canela  provocó un tsunami que llegó a las zonas costeras más cercanas de forma muy rápida, dentro de unos minutos de iniciado el evento", según señaló Rafael Aránguiz. "Algunos testigos cuentan que las olas ingresaron a sus pueblos inmediatamente después del sismo", afirmó.

Agregó que en las pequeñas caletas afectadas que se ubican frente a la zona donde se registró el epicentro, los habitantes tuvieron entre 4 y 12 minutos para ponerse a salvo, lo que agrava la incompetencia de los municipios, que generalmente poco o nada se ocupan de los lugares más pequeños.

Se indica que un reloj encontrado por la Armada en Totoral quedó detenido a las 8:06 de la tarde tras el maremoto que afectó al lugar 12 minutos después del terremoto, iniciado a las 19:54 horas. Los expertos concluyeron que la hora de llegada tenía relación con la profundidades, la morfología costera y las características del deslizamiento del terreno devastado por el movimiento sísmico.

Los expertos indicaron que fue vital para evitar una tragedia mayor la autoevacuación de los residentes del litoral, considerando que la Oficina Nacional de Emergencia declaró la alerta del oleaje enloquecido 11 minutos después de ocurrido el terremoto. O sea que la gente modesta de provincia debe rascarse con sus propias uñas.

Respecto a los vecinos y sus dramas, el gobierno central dispuso de tarjetas para reponer enseres y menaje por 500 lucas y entregó su gestión a las localidades, pero por arte de magia estas aparecieron en manos especialmente de comerciantes con bastantes recursos, incluso de dueños de minas de mediano tamaño -la cosa llegó a tanto que en ciudades como Illapel las protestas y las denuncias fueron tan excesivas que los falsos damnificados con billeteras bien provistas tuvieron que devolverlas-; pero las personas con necesidades reales y bajos recursos, aún esperan algún auxilio porque las visitadoras sociales de las corporaciones edilicias que deben revisar sus solicitudes, trabajan a paso de tortuga.

Una situación similar se ha vivido con los bonos de un millón de pesos para poner en marcha diversos negocios, incluso algunos en que no entran ni las moscas y son simples fachadas para ocultar diversas corruptelas; los bonos ya repartidos tienen nombres y apellidos importantes y los almacenes chicos no han visto un centavo, salvo excepciones.

Esta vez los que no aparecen a evaluar los daños de las construcciones son los arquitectos de los municipios. El abuso incluso se ha cometido con las cajas de mercaderías con alimentos no perecederos y conservas. Aquí también compadres y amigos han sido los únicos que le han visto la cola al gato.

Para peor, el verano ha sido fatal y se responde en todas partes que para reconstruir no hay recursos hasta marzo y que se exigirán títulos de propiedad muy claros. Un requisito en el caso de los herederos, será la posesión efectiva, trámite que los más desvalidos no ha hecho por años y que el Registro Civil debería ver cómo arregla el entuerto en forma rápida.

En fin, por mucho que el periodismo mercenario se haga el sueco y no diga nada, el gobierno nacional debe apretar clavijas antes que entre el nuevo invierno.

Es lo menos que se puede pedir.

ClariNet