RETROEX-TATAN

Todos quienes siguen de
cerca el debate parlamentario
saben de las contradicciones
entre lo que muchos
legisladores expresan a la
prensa y lo que efectivamente
votan tanto en las
comisiones como en la sala.

POR PATRICIO SEGURA

Asimismo, la diferencia de argumentos que entregan en el debate interno con los que manifiestan cuando retornan a sus circunscripciones o distritos.

Como mucho en la vida, el origen de tal disonancia es multifactorial.

Uno, de tipo ético-político. Nuestros representantes, en pos de maximizar sus intereses electorales, están dispuestos a asumir compromisos que no pretenden cumplir. O, al contrario, a quebrantarlos cuando hay otros elementos que entran en juego: vínculos con empresas, grupos sociales cercanos, aliados políticos circunstanciales.

Uno de los aspectos que hace posible este actuar es el costo de la inconsecuencia: les sale barato, si no gratis, tal proceder.

Y esto nos lleva a otro factor, la incapacidad de la ciudadanía de ejercer los cobros políticos pertinentes ante la falta de coherencia. Se ejecuten estos tanto en período electoral como durante la gestión, para lo cual herramientas como el mandato revocatorio –que no existe en Chile- son fundamentales.

Un primer insumo para proceder en esta especie de factoring político (en alusión al sistema de externalización del cobro de facturas pendientes) es la información.

Saber cómo argumentan y legislan en las más disímiles materias quienes nos representan, es un paso relevante para evaluar su actuar.

En el pasado este rol de intermediación lo cumplía la prensa. Aunque actualmente todavía muchos medios practican tal función, las tecnologías de la comunicación permiten ya al ciudadano conocer directamente –o en diferido- el desempeño parlamentario tanto en las comisiones como en el pleno.

Porque más allá de las lindas frases que senadores y diputados expresan, al final del día lo que más vale es su voto. Nada más y nada menos que eso.

Los videos de los debates/votaciones en comisión y en sala están disponibles en la Cámara y en el Senado. Asimismo, a disposición están las tablas, la cuenta y un sinnúmero de documentos para hacer seguimiento legislativo. Solo se requiere contar con la misma tecnología que permite revisar los masificados whatsapp, facebook y twitter, por tanto la situación económica no debiera ser necesariamente una traba, aunque sí los recursos culturales y cognitivos, que muchas veces efectivamente son intermediados por la historia social y material personal.

Es cuando se accede a la documentación sobre el proceder de nuestros congresistas que uno toma nota de los esfuerzos de actores de la Nueva Mayoría, pero de la Derecha como un bloque, por entorpecer (y en demasiados casos revertir) diversas iniciativas cuyo origen, aunque quizás no en la integralidad que uno quisiera, es el interés público y colectivo: educación como un derecho social garantizado, institucionalidad ambiental alejada del modelo extractivista (reforma al Código de Aguas, la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, la protección de los glaciares, etc.), fortalecimiento de la democracia.

Es en este escenario cuando se comprende la figura de cuasi monarquía presidencial aún vigente en Chile. Una donde el rol de colegislador del Ejecutivo, en realidad, esconde la preeminencia de la Presidencia sobre los plazos, tópicos y contenidos de los proyectos de ley. Incluidos sus vetos.

La ofensiva de Sebastián Piñera en contra de múltiples iniciativas legales (es cosa de leer sus declaraciones y la de sus compañeros políticos dentro y fuera del Congreso) hace prever el escenario que se configuraría de ser reinstalado en La Moneda. Uno en el cual los retrocesos estarán a la orden del día, probablemente no solo vía leyes sino también decretos y reglamentos.

Es la amenaza que se cierne ante su eventual reelección.

Por ello la necesidad de avanzar en este período en la aprobación de múltiples proyectos que, de quedar a medio camino de su tramitación (ejemplo claro es el que permite la elección del gobernador regional), corren el serio riesgo de ser arrasados por un Piñera convertido en conductor de una retroexcavadora legislativa. Paradójico suena, considerando la molestia que genera en su sector la automotriz figura acuñada por el senador PPD Jaime Quintana.

Pero quizás no tanto, tomando en cuenta que en realidad no es la máquina la que molesta, sino solo la que intenta retirar las bases del modelo de sociedad al que adhieren. En este caso, el que enfatiza esencialmente el individualismo, la competencia, la mercantilización de bienes comunes y derechos sociales, junto a una permanente (y casi determinista) desigualdad.

ClariNet