DISYUNTIVA-PDC8

¿Y si el país que algunos
dirigentes de la DC quieren
representar ya no existe?

Por Luis Conejeros

¿Si el problema es que intentan subsistir políticamente en una sociedad que cambió, los adelantó y ya no pueden liderar? ¿Si se trata de una “pos verdad” que busca lanzar una OPA por el control partidario?


En la pos dictadura la Democracia Cristiana ha perdido un millón doscientos mil votos. Desde poco menos de un millón 900 mil a principios de los 90 a cerca de 600 mil en la última municipal.


Los príncipes DC intentan convencernos que ello ha ocurrido por compartir coalición con la izquierda, primero en la Concertación y luego la Nueva Mayoría. Nos dicen que se nos van los votos a la derecha y que ellos pueden contener esa fuga.


¿Y si no es más que una estrategia para quedarse con un partido más chico, que puedan controlar? Quieren ser mayoría en la DC y el único camino que encuentran es achicarla. Están cansados de ofrecerse como candidatos presidenciales y que la mayoría de la DC simplemente los ignore.


Esas “grandes mayorías” que dicen representar es lo que conocimos como la gran clase media chilena que era mayoritaria durante parte importante del siglo XX, de la mano del surgimiento de las universidades, un gran contingente de funcionarios públicos y trabajadores calificados en la naciente industria. Era un sector que estaba mejor calificado para enfrentar los desafíos de la modernidad, socialmente conservador y muy vinculado a la religión, especialmente el catolicismo.


Hay una realidad que adelantó a los príncipes sin que ellos se dieran cuenta.

Primero que todo, la clase media ha cambiado. No sólo es minoría, sino que además lo que en los 60 y 70 era centrismo y gradualismo hoy es motejado de izquierdista y revolucionario. Una gran herencia de Pinochet es que nos corrió los límites de las discusiones, presentando cualquier razonable demanda social como la revolución.

La clase media chilena tiene un ingreso familiar alrededor de un millón de pesos (y hasta dos) al mes. Es decir, es un sector enormemente vulnerable ante las incertidumbres del mercado (trabajo, salud, educación), que cuenta con pocos subsidios y protección. Es menos de un tercio de la población, accede a empleo formal o emprende, pero se encuentra lejana de gozar en plenitud de los beneficios del mercado. Cuando se habla de educación gratuita para el 60 o 70% más pobre “y que el resto pague porque puede hacerlo”, los príncipes de la DC y la derecha están dejando fuera del beneficio precisamente a esa clase media que dicen representar.


Además de anotar que esta DC le habla tradicionalmente a un universo más pequeño, consignemos que dicho sector se ha movido poco ideológicamente.

Mientras nuestros príncipes se han “modernizado” y convivido de buena gana con el orden pos dictadura, los DC mayoritariamente seguimos siendo más bien conservadores en lo social y apostamos a una primacía y a un rol protector del Estado en la provisión de bienes y servicios.

Quienes entraron a militar en la DC de Tomic, Leighton o Frei Montalva siguen creyendo en la educación pública. Probablemente, como mi padre, estudiaron en la universidad gratuita, siguen creyendo en la economía cooperativista y en las concepciones comunitarias del ordenamiento social.

Y quienes entramos a militar, como en mi caso a los 15 años, en las postrimerías de la dictadura, lo hicimos pensando en lo que sería el programa de Aylwin en 1990: desmunicipalización de la educación, restricción a las competencias de la justicia militar, reforma laboral profunda que por ahí proponía volver a la indemnización sin tope de años en caso de despido, el fin de la ley reservada del cobre, la televisión puramente universitaria, por ejemplo.

Es decir, más protección del Estado a los ciudadanos.

No es casualidad. El origen de la DC está en una inclinación hacia lo estatal más que hacia el liberalismo. La DC de verdad, la DC doctrinaria, cree que uno de los principales deberes del Estado es cuidar de sus ciudadanos.

Ello viene de la concepción sobre la centralidad de la persona humana, tanto en su dimensión espiritual como material. El humanismo cristiano favorece el desarrollo social a través de la formación y desarrollo de comunidades, en la escuela, el sindicato, la iglesia y todo espacio de asociación posible. En la unidad social, en la interacción permanente y solidaria de las personas. Por eso para la tradición partidaria es tan relevante la justicia social, la solidaridad, la generación de sociedad civil, el combate a la pobreza.

Dicho en fácil, los valores y principios DC rechazan la cultura del individualismo en la cual se fundamentan las AFP y su promesa incumplida de la capitalización individual. Rechazan las Isapres y su sálvese quien pueda en salud. Rechazan la educación del copago creada por la dictadura, segregadora y clasista. En eso y mucho más seguimos siendo más parecidos al social cristianismo y tenemos vasos comunicantes importantes con la social democracia. Por eso fue posible la Concertación y ha sido posible la Nueva Mayoría.

En Chile se produce un espejismo que los príncipes quieren hacer creer como real. Vivimos en un país en que la extrema derecha que nos dejó Pinochet, liberal al extremo, empresarial y xenófoba, se hace llamar “centro derecha”. Entonces, cualquier idea de progreso y justicia social, adquiere apariencia de “izquierdismo”.

Dudo que algún voto DC se pase a la derecha. Al menos dudo eso pase con alguno de los 600 mil votos que quedan. La pérdida DC no la capitaliza Piñera.

Lo que es cierto es que muchos de nuestros electores fallecieron y no fuimos capaces de tener oferta para nuevos votantes. Pero más importante que ello, lo que ocurre es que muchos de nuestros votantes no quisieron seguir esperando a la DC de verdad y no esta DC diluida y principesca. Y pueden ver en alternativas de izquierda lo que nosotros como centro dejamos de ofrecer: progreso y justicia, comunidad, sociedad civil, solidaridad. O pueden creer que su alternativa es quedarse en la casa, sin partido que los represente.

Los DC podíamos sentir en los 90 y entrado el 2000 que a las legítimas demandas inspiradas en los principios del Partido debíamos anteponer la “medida de lo posible” o la consolidación de la democracia. Pero entrado el 2017 nuestros votantes ya no tienen motivo para seguir esperando que el Partido sea fiel a sus principios.

Lejos de peligrar la existencia del Partido por una supuesta tentación derechista, nuestro peligro es la dilución. Que nuestro votante simplemente se esfume o nos castigue responsabilizándonos de entregar el gobierno a la derecha por ser incapaces de resguardar la unidad de la centro izquierda.

En ese caso sí se cumplirá el sueño de los príncipes, el partido quedará reducido a su mínima expresión y ellos quedarán como socios controladores, con unos cinco a diez diputados que les permitan negociar con cualquier sector cada voto en cada proyecto de ley, y así sacar pequeñas ventajas para un sector también pequeñito de dirigentes.

Con partido o sin el, con acuerdos parlamentarios o no, con primarias o no, la gran mayoría de los humanistas cristianos seguiremos votando por quien represente mejor nuestros principios: justicia social, protección a los que más necesitan, construcción social en comunidad.

Luis Conejeros, periodista

135 militantes de la DC salen al paso de Goic y presionan por primaria en la Nueva Mayoría

Entre ellos, dos diputados, un alcalde y el ex ministro Belisario Velasco

“Es necesario llegar a un acuerdo. Hasta ahora, el mejor mecanismo para elegir a la persona que encabece la opción unitaria el programa común y el pacto parlamentario capaz de conquistar la mayoría de la Cámara de Diputados y del Senado son las elecciones primarias" dice el texto firmado por destacadas figuras del partido, en el que piden no tomar el "camino propio" de ir directamente a primera vuelta.

Sectores situados en la denominada ala izquierda de la DC han firmado una propuesta de voto político, en la que piden profundizar y consolidar la alianza de centro izquierda a través de la realización de primarias en la Nueva Mayoría, saliendo al paso de la idea de Carolina Goic de ir directo a la primera vuelta de noviembre.

El documento se titula “Unidad política y social: garantía de gobierno de mayoría para las grandes mayorías” y es firmado entre otros por  los diputados Víctor Torres y Yasna Provoste; el alcalde de Concepción, Alvaro Ortiz, y el ex ministro del Interior, Belisario Velasco, ha sido redactado a tres días de la junta nacional del partido.

“Es necesario llegar a un acuerdo. Hasta ahora, el mejor mecanismo para elegir a la persona que encabece la opción unitaria el programa común y el pacto parlamentario capaz de conquistar la mayoría de la Cámara de Diputados y del Senado son las elecciones primarias. Solo así se asegura una mayoría que dé gobernabilidad a Chile”, señala el escrito.

Además, quienes respaldan el documento refuerzan la idea de potenciar una “alianza de centroizquierda amplia y cohesionada”.

Por su parte, se añade -tras las declaraciones de la ex ministra Mariana Aylwin de que militantes DC podrían apoyar a Sebastián Piñera en caso de una primera vuelta sin Carolina Goic-, “afirmar que el pueblo democratacristiano podría llegar a votar por la derecha es no conocer nuestra identidad y justificar lo que algunos en ciertas esferas del partido han querido: una alianza política y electoral con la derecha. Jamás traicionaríamos nuestros principios en una alianza de ese tipo”.

Sin embargo, en sus párrafos finales, el texto también reitera el apoyo a Carolina Goic “como nuestra candidata a Presidenta de la República, conforme a lo acordado en nuestra última junta nacional”.

Bachelet realiza claro llamado a la DC: "No hay progreso sin una sólida alianza entre el centro y la izquierda

"En medio de la discusión sobre la continuidad de la Nueva Mayoría, la Mandataria sostuvo que el entendimiento entre el humanismo socialcristiano y el humanismo socialista "es también el fundamento de nuestro porvenir".

A dos días de la realización de la junta nacional de la DC que zanjará la decisión del partido de llegar a un acuerdo presidencial y parlamentario con la Nueva Mayoría, la Presidenta Michelle Bachelet realizó un enfático llamado para mantener la unidad de la centro-izquierda, ya que a su juicio sin ella no habrá progreso para Chile.

Durante la inauguración de la Conferencia Internacional sobre las Relaciones de la UE y América Latina, organizado por el Instituto Igualdad y la Fundación Salvador Allende, la Mandataria realizó un análisis sobre la crisis que vive el progresismo en el mundo entero y relató las dificultades para mantener vivas sus banderas en el mundo de hoy.

En ese contexto, la jefa de Estado sostuvo que se trata de "un periodo que exige cambios de fondo y, al mismo tiempo, certidumbre en la sociedad y sustentabilidad en los avances.

Es imprescindible reafirmar un criterio político clave: no hay cambios sustentables, sin grandes mayorías que compartan su sentido y lo apoyen".

"Esto requiere de un trabajo cultural y de pedagogía muy amplio: una bella y eficaz tradición del progresismo que hay que recuperar. Pero es también un objetivo que tiene que traducirse en el modo de construir alianzas políticas: En esto la experiencia reciente de Chile no tiene dos lecturas". "No hay progreso, sin una sólida alianza entre el centro y la izquierda. Nuestra historia reciente es la del entendimiento entre el humanismo socialcristiano y el humanismo socialista, y estoy segura que ese es también el fundamento de nuestro porvenir", añadió Bachelet, en directa referencia a la situación actual del oficialismo.

Asimismo, la gobernante reivindicó la labor realizada por los gobiernos de centro-izquierda en nuestro país y recordó que "hace casi tres décadas, iniciamos nuestra marcha para llegar al Chile actual. Si lo primero fue consolidar la democracia y enfrentar la pobreza, el siguiente paso fue sostener, tímidamente al principio, la necesidad de sentar las bases de un sistema de protección social". "Y la verdad que se ha requerido mucha energía política para cada avance. Restituimos las confianzas en las relaciones sociales con el Presidente Aylwin; iniciamos la modernización del Estado y expandimos nuestra inserción en el mundo con Frei; dimos garantías en salud y ampliamos la infraestructura con Lagos", enfatizó.

También destacó que "reformamos las pensiones en mi primer Gobierno y ahora hemos emprendido cambios estructurales en educación, reformado el sistema tributario, la reforma laboral, iniciado el Proceso Constituyente, y vamos a tratar de hacer una nueva modificación al Sistema de Pensiones".

"Ha costado, y mucho, pero esos cambios llegaron para quedarse. Y es a partir de ellos que podemos imaginar el Chile del futuro y con ello definir las tareas para los siguientes años. Y yo creo que la historia del progresismo chileno es la fuerza de su futuro", recalcó.

Finalmente, la Presidenta reconoció que “sin duda, vivimos momentos desafiantes. Pero aquí hay lucidez, principios y una tradición que ha sabido salir adelante en circunstancias tan o más complejas que las actuales”.

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