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Es anecdótico ver en estos
días, en noticieros de la TV,
a comentaristas que se
esmeran en calcular los kilos
de coca que encontraron en
tal o cual cartel, de
La Bandera o de La Pintana.

Por Alicia Gariazzo

Los noticieros se sorprenden de que estas poblaciones y otras estén inundadas de microtraficantes, cuyos Jefes se han trasladado a barrios elegantes manteniendo sus casas como lugares de distribución. Pese a que la policía entra poco a dichas poblaciones, hoy se comenta incluso que no hay mantenimiento en las casas o en los barrios dedicados a este tráfico. Notable preocupación cuando los jóvenes vendedores se encuentran por doquier, asaltando con la valentía que les da la droga, joyerías, malls y otros lugares de negocios.

Estos descubrimientos en 2018 son ridículos, si recordamos que ya en 2011 el Subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, actualmente en el mismo cargo, denunciaba en la Cámara de Diputados, en Comisión Investigadora, que a Chile entraban al año unas 20 toneladas de coca desde Perú y Bolivia a través de la Frontera Norte. A esa fecha, como impacto del Plan Colombia, Perú y Bolivia producían el 54% de la coca del mundo. Entre 2000 y 2009 Perú aumentó la producción en un 38% y Bolivia en un 112%. Toda esa coca viene a Chile como camino natural al exterior. Últimamente se informa que Colombia ha aumentado su producción en un 30% por lo que el transporte a Europa lo debemos compartir con los países centroamericanos.

Y el dinero que produce el narcotráfico en Chile se nota. Nuestro país es uno de los más caros del mundo. La bencina cuesta el triple que en EEUU. La electricidad y el teléfono un 80% más cara que en dicho país. En Florida se paga un 6% de IVA. Para qué comparamos con la Argentina donde nuestros servicios casi triplican estos precios. En las actividades concentradas en la industria de la entretención, los precios chilenos son superiores al 90% de los países del mundo. Los restoranes con comida mediocre son más caros que en París y el resto de ciudades europeas, incluso en meses de vacaciones.

Lo más notable es que la demanda jamás disminuye. Hay casinos de juego en todas las regiones y estos siempre están llenos. Sus dueños también importan las máquinas tragamonedas que se multiplican en los barrios populares atrayendo a dueñas de casa enviciadas que invierten allí el efectivo para la comida. Estamos llenos de festivales y celebraciones que reúnen a jóvenes que hacen largas colas, e incluso duermen en las calles para acceder a ellos. Se repletan los lugares de vacaciones, aeropuertos y carreteras en los fines de semana un poco más largos. Los bares se llenan desde los jueves y hasta el Festival de la Canción puede permitirse el lujo de traer a Luis Miguel a su apertura. Con un sueldo mínimo de algo más de $200 mil, con desempleo, trabajo precario, sin sindicatos y reemplazo creciente de mano de obra por máquinas, es imposible entender este gasto desmesurado.

Parte de él se explica por el sobre endeudamiento, aunque todos sabemos que este tiene un límite, porque la imposibilidad de pago lleva a los deudores a DICOM y a destruir sus vidas no solo en el consumo, sino en todas sus actividades, puesto que un deudor moroso no puede conseguir empleo.

Frente a esta realidad que nos asalta a diario, es muy raro que no se piense en el dinero ilegal. El Global Financial Integrity (GFI), centro de investigaciones basado en Washington, concluía en 2011 que las actividades que más dinero proporcionan en el mundo son 12 actividades ilegales. Las cinco más importantes son:

  1. Narcotráfico:US$320.000 millones
  2. Falsificación:US$250.000 millones
  3. Tráfico Humano:US$31.600 millones
  4. Tráfico ilegal de petróleo:US$10.800 millones
  5. Tráfico de vida salvaje:US$10.000 millones

Si a estas cifras se le agregan otras actividades, como el tráfico de órganos y la venta de obras de arte la suma se dispara a los US$650.000 millones al año.

Pero en Chile nada de esto se comenta. Seguramente, dentro de poco, ya los noticieros no hablarán de los carteles que descubrió la semana pasada la PDI. Esto ocurre permanentemente.

Hace unos años en dos ocasiones se informó, rápidamente y como al pasar, que habían desaparecido un par de toneladas de cocaína decomisada desde las oficinas de la PDI. Nunca más se supo ni de culpables ni menos de la coca.

En julio 2011, se archivaba la causa del marido de la Senadora Van Rysselberghe por tener una plantación de marihuana en su fundo. En septiembre 2014, la PDI encuentra 2,4 toneladas por valor de 17 mil millones de pesos de coca y marihuana prensada, mientras la trasladaban en un minibús de Calama a Santiago en la llamada Operación Mascarada.

En enero 2015 decomisan en Iquique una tonelada de marihuana prensada y pasta base, ambas provenientes del Paraguay. Luego, el 5 de febrero de ese mismo año, la Brigada Antinarcóticos de Copiapó en la Operación Desierto de Atacama, encuentra 300 kilos de coca. El 2 de marzo se decomisan 615 kilos de esta en un vehículo disfrazado de carro de Bomberos.El 19 de marzo de ese mismo año se detiene banda en Cartagena que cocinaba cocaína líquida en un laboratorio. El 3 de abril se incauta cocaína en un Colegio de Frutillar. El 20 de abril la PDI decomisó cocaína avaluada en 100 millones de pesos. El 24 de abril en Arica se decomisaron 33 kilos de la droga, disfrazada de cebollas. El 27 de abril, la PDI de Puerto Montt incautó 9.740 dosis de una droga nueva, la parametoximetanfetamina, llamada Bomba. El 1 de mayo se incautan 7,5 Kgs de coca, marihuana prensada y pasta base en San Bernardo por denuncia ciudadana. El 7 de mayo, tres mujeres llevaban 2,4 kilos en su cuerpo en forma de ovoides. En ese mismo año, el líder de la huelga de los trabajadores de Aduana, relataba que ellos detectaban el 40% de la droga confiscada y que si tuvieran mayores atribuciones fiscalizadoras detectarían mucho más. Agregó que en Francia se había encontrado un camión, proveniente de Chile, con 500 kilos de cocaína que había salido a través del DAKAR.

Finalmente, relató, la Policía Internacional descubrió que, entre fines de 2009 y principios de 2011, en un poco más de 20 meses, se incautó en puertos de África, Asia y Europa, más de siete toneladas de drogas provenientes de puertos chilenos, principalmente de Arica. Al igual que el camión de DAKAR, esa droga ingresó, salió y no fue detectada.

Ya entre 2009 y 2011, en puertos de África, Asia y Europa se incautó más de siete toneladas de droga provenientes de puertos chilenos, principalmente de Arica. Expertos concluyen que un país como Chile solo puede decomisar al año el 25% de la droga que importa. El 75% se divide en consumo interno y exportación. Nuestras autoridades afirman que incautan un promedio de 20 toneladas al año. Por ende, ingresan unas 80 toneladas para ser exportadas si no quedara nada para el consumo interno, lo que sabemos no es así.[1]

Hay infinitas noticias parciales que podríamos unir en esta nota que duran un par de días en los canales de TV y que luego desaparecen, pero cualquiera que ponga un poco de atención puede concluir que algo raro pasa con esta realidad avasallante. De hecho, habría que preguntar al Subsecretario Rodrigo Ubilla, acerca de los resultados del Plan Frontera Norte que comenzó en 2011.

Es sospechoso que esto no se profundice, especialmente cuando la delincuencia es el tema preferido de los actuales políticos gobernantes. Existe la tentación de pensar que a muchos les conviene el gran negocio del narco tráfico y lo que lleva consigo, como es el consumo de alcohol, el tráfico de armas y el lavado de dinero.

Aparentemente en Chile no existe tráfico de personas ni de órganos, sin embargo hay muchos casos de niñas, de jóvenes aún embarazadas, que han desaparecido misteriosamente.

El análisis y la verdad son las primeras herramientas para solucionar los problemas de un país, pero para ello es imprescindible estar limpio.

ClariNet

 


[1]Información entregada por el Subsecretario Rodrigo Ubilla a una Comisión Investigadora del Plan Frontera Norte en la Cámara de Diputados