NARCOTRAFICO

Nuestros medios de
comunicación oficiales,
tan inteligentes y preclaros,
se han sorprendido en los
últimos días porque se ha
descubierto el ingreso
de kilos de cocaína.

Por Alicia Gariazzo

También han concluido que debe haber en Chile importación de armamento.

Mientras las poblaciones son campos de batalla y sabemos que Chile no fabrica armas ni coca, estas conclusiones son a lo menos sorprendentes.

Ya entre 2009 y 2011, en puertos de África, Asia y Europa se incautó más de siete toneladas de droga provenientes de puertos chilenos, principalmente de Arica. Expertos concluyen que un país como Chile solo puede decomisar al año el 25% de la droga que importa. El 75% se divide en consumo interno y exportación. Nuestras autoridades afirman que incautan un promedio de 20 toneladas al año. Por ende, ingresan unas 80 toneladas para ser exportadas si no quedara nada para el consumo interno, lo que sabemos no es así.

De las 20 toneladas incautadas, parte se consume internamente. Todo no es incinerado, por falta de equipos, personal, o corrupción. Ha habido serias denuncias de droga desaparecida en locales de decomiso. En 2012, el Ministerio del Interior descubrió una alianza entre microtraficantes y funcionarios dedicados a la destrucción de droga en la capital.

La mayor parte de la coca ingresa a través de casi mil kilómetros de frontera con Perú y Bolivia. Por más de 400 kilómetros con Argentina ingresa la marihuana prensada.

También por mar, ya que además de los puertos controlados por la Armada, hay otros 26 lugares donde es posible recalar botes y embarcaciones para ingresar o extraer mercadería, sin ningún control, ni siquiera de radar.

Hay 140 pasos no habilitados en  Arica y Parinacota. Un primer tramo de 56 kilómetros, de 26 a 2.100 metros sobre el nivel del mar y doce sectores costeros inhabilitados también útiles para el narcotráfico. El tren Arica-Tacna, según tratado de 1929, solo puede ser controlado en Arica. Por ello mucha droga es arrojada 25 kilómetros antes de llegar a la estación dos veces al día.

En un segundo tramo, de 111,4 Km en el sector precordillerano, en los hitos 27 a 80, está el paso Laguna Blanca frente a Alto Perú, centro de acopio de droga, donde carreteras pavimentadas facilitan el tráfico hacia los poblados de Puno y Ayacucho. Otro paso es Ancomarca en Perú, pueblo donde se acopia droga, con rutas ilegales para el narcotráfico, el contrabando de mercadería y el paso de vehículos robados. Finalmente, en un tramo de 168 kilómetros, con una altura de 3.800 metros sobre el nivel del mar, cada 15 días hay una feria internacional donde hay intercambio de contrabando y drogas.

La región de Antofagasta cuenta con 365 kilómetros de frontera con Bolivia y tres pasos habilitados: uno vehicular, el complejo Colchane, dos peatonales, Ujina y Cancosa y 389 kilómetros con Argentina. Vías naturales de Paraguay y Brasil, llegan a Bolivia, principalmente de Paraguay, otro productor de la marihuana prensada. Por tanto, hay casi un total de 1.350 kilómetros de fronteras con tres países exportadores de droga. El Intendente de la Araucanía también informaba en la época que había cuatro pasos fronterizos en su región donde también entraba droga.

Tampoco ningún analista investiga los impactos económicos de este tráfico.

Libertad y Desarrollo en 2002 hizo un estudio sobre el valor de mercado de la droga, es decir la cantidad de plata con que se compra lo que se consume. En ese año este alcanzaba a $46.718.000.000  .

Lo sorprendente es que los Gobiernos, tan preocupados por la delincuencia, no controlen las fronteras y no tomen medidas contra los grandes importadores, el lavado de dinero y el sistema financiero. Es difícil imaginar que los jóvenes humildes consumidores y vendedores de las poblaciones populares, sean los que hacen las importaciones. Es claro que de esto se hacen cargo los grandes empresarios de la droga. ¿Cómo invierten la plata? ¿Se esconden en el secreto bancario? ¿Por qué todavía en Chile hay secreto bancario?

Es decir el número de consumidores es considerablemente más alto en las personas pertenecientes a un nivel socio económico bajo y también es mucho más alto el número de días que durante los que consumen. Si se considera la droga más dañina, es decir la pasta base, en un nivel alto consumen 1.154 personas durante 16 días, mientras en el bajo lo hacen 28.548 personas durante 114 días. En un caso es apenas una diversión, en el otro un problema social que afectará a varias generaciones.

Como dice Paco Ignacio Taibo en la Revista Digital, el narcotráfico es un negocio criminal, que sigue reglas de un mercado semivisible, tiene inversiones, está sujeto a la producción y la distribución. Una parte del dinero, millones de millones de dólares, se moverá prosaicamente en paquetes de billetes verdes envueltos en papel periódico y en maletas Samsonite, pero otra parte, quizá la más importante, se convierte en inversiones, casas, automóviles de lujo, oficinas, hoteles, tiendas, restaurantes. Agrega una inquietud que comparto:

En los cientos de decomisos, cateos, detenciones, ¿no han aparecido chequeras, cuentas bancarias, huellas y rastros? ¿Por qué no se habla de esto nunca?

ClarNet