BATICOLAS-VOLPONE8

A PROPÓSITO DE
NUESTRO 15 ANIVERSARIO:
UN LIBRO CLAVE PARA LA
HISTORIA POLITICA Y DEL
PERIODISMO EN CHILE.

El diario “Clarín”, cuya historia comenzó en 1954 y culminó con el golpe de Estado, fue todo un fenómeno de masas, llegando a ser el diario de mayor tiraje y venta en el país.

El cerebro tras el éxito del matutino era conocido por un pseudónimo: “Volpone”. Lo tomó del nombre del noble veneciano que era el personaje central de la más intensa obra del violento dramaturgo inglés Ben Jonson: sátira contra la estupidez humana, un alegato contra el poder del dinero. Se llamaba Darío Sainte–Marie Soruco.

Al momento de la fundación de “Clarín”, Sainte–Marie ya era una figura del periodismo nacional. De origen chileno–boliviano, egresó de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, pero desestimó titularse como abogado.

Fue Subsecretario de Hacienda en 1927, en forma interina, y fue uno de los fundadores de la revista “Hoy” en 1929 y director del semanario “Zig Zag” desde 1934, ambas publicaciones de enorme prestigio. Fue jefe para América Latina de la Agencia Associated Press (AP) en Nueva York.

La increíble fluidez de su pluma y su estilo confrontacional se hicieron conocidos desde el diario “Las Noticias de Última Hora”, en el cual se desempeñó hasta que llegó a “La Nación”. Su estilo inconfundible continúo, por cierto, en el diario “Clarín”, que fue un persistente enemigo de la derecha y con gran aliado de las figuras de centro e izquierda, por lo que en 1970 respaldó a Radomiro Tomic y Salvador Allende. El lema del diario era “Firme junto al pueblo”. Y no era solo un slogan.

Las páginas editoriales de “Clarín” destacaban en el encabezado una frase del propio Volpone: “Cavernarios: el pensamiento no se multa ni se encarcela”.

Hasta sus más tenaces enemigos y críticos señalan que eras “polemista de fácil expresión y grandes recursos” (Alfonso Valdebenito) o un “polemista hábil e insolente”, que “no tuvo competidor” en utilizar “la sátira o el sarcasmo con mayor desenvoltura” (Ernesto Würth Rojas).

Ken Dermota, un investigador canadiense que publicó el 2002 un trabajo sobre la prensa chilena, sostuvo que “actuaba como un francotirador, hiriendo con su pluma y usando a Clarín cual carnicero que deja al aire las entrañas de sus víctimas”.

La derecha, por cierto, llegó a odiarlo con pasión y verdadera furia. Jaime Guzmán, ideólogo del golpe de Estado y la dictadura militar y fundador de la UDI, lo recordaba con animadversión: cuando le preguntaron por “el más pernicioso personaje de nuestra historia”, respondió: “Darío Sainte–Marie, Volpone, inspirador y dueño de Clarín”.

En el marco de la “campaña del terror” que la CIA puso en marcha en 1970 contra la candidatura de Allende, se hizo circular una revista de historietas llamada “La Palmada en la Frente”, que pretendía demostrar que el país caería en una dictadura marxista en caso de una victoria de la Unidad Popular. Uno de los protagonistas que era denostado era Darío Sainte–Marie.

“Volpone no es ese personaje siniestro que presenta la propaganda interesada.

Es simplemente un periodista”, señaló en una oportunidad Eugenio Lira Massi, otro de los grandes hombres del Periodismo antes del golpe de Estado y quien había comenzado su carrera en las páginas de “Clarín”.

Una parte significativa de su trabajo como columnista ha sido recuperada en el libro “Las Baticolas de Volpone”, resultado de una exhaustiva labor de investigación, recolección y sistematización realizado por Thea Sainte–Marie, periodista titulada en la Universidad Adolfo Ibáñez y que, además es nieta de Volpone.

El trabajo cuenta asimismo con un vigoroso prólogo de Alberto Gato Gamboa, Premio Nacional de Periodismo 2017, y que fue el director de “Clarín” que más tiempo permaneció en el cargo mientras existió el matutino.

Gamboa señala que “las Baticolas de Volpone es un paso por la historia, nos traslada a épocas, sucesos, vivencias, muestra la característica visionaria y analítica de Sainte–Marie: una forma de leer la historia de Chile”.

Thea Sainte–Marie, por su parte, cuenta: “Permanecí silente, reuniendo información, comprobando, buscando pruebas, hechos. Revisaba microfichas en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional tras eso, miraba día a día, décadas de publicaciones, pero avanzaba poco porque era inevitable detenerme a leer las baticolas de Volpone. ¿El resultado? Un libro realizado firme junto al abuelo”.

El connotado abogado e intelectual socialista Oscar Waiss, que integró por más de una década el equipo editorialista del diario “Clarín”, señaló que “Darío Sainte–Marie es, con ventaja, el periodista más brillante que ha pasado por la prensa nacional y aunque haya diferido muchas veces de su criterio político o social, admiré siempre su audacia y su valor por lanzarse por el camino elegido”.

Este es el primer libro de Thea Sainte–Marie y no hay dudas de que no será el último, pues ha mostrado en esta obra enorme capacidad de investigación y una perseverancia significativa en lograr información en forma rigurosa y acabada. Tampoco cabe duda de que “Las Baticolas de Volpone” es un trabajo fundamental para profundizar en conocer la historia de la política y el periodismo durante el siglo XX. Ha aparecido poco antes de la Navidad: y es un buen regalo para los que aman la memoria histórica.

Por Víctor Osorio Reyes.

El autor es Periodista y fue Ministro de Estado.

ClariNet