SENSIBILIDADES

Llega fin de año y todos
hacemos nuestros balances
¿Cómo no hacerlos?

Por Nancy Guzmán

Acabo de terminar un libro y me siento aliviada y agotada. No por el trabajo que me encanta, sino, porque es difícil mirar a nuestra sociedad con los valores de ayer y pensar en cómo cambiarla para que todos tengamos un mundo ambientalmente limpio y socialmente seguro.


Hablar o escribir de corrupción duele. Agobia. 


Hemos permitido robar el futuro a quienes aún no nacen. Y me siento culpable. 

Mientras pienso en eso, veo las luces de mil colores titilar, como si nada, en los edificios y casas que alcanza mi vista.

El mundo se derrumba y yo de rumba.

Soy atea y marxista. Creo en que la humanidad pasará este momento oscuro y veremos (tal vez no yo) nacer nuevas sociedades. 

Por ahora solo convoco a aquellxs buenxs personas a detenerse por unas horas y pensar en todos aquellos que lucharon toda su vida y ya no están. Que por unos minutos o más piensen en el mundo que les gustaría y cómo podemos llegar a alcanzarlo. 


Seguro que si todos hacemos el esfuerzo, algo lograremos.


Por lo pronto yo quiero un mundo sin colonialismo, sin diferencias de clases, con justicia sin apellidos, con verdad sin apellidos, con memoria para no cometer siempre los mismos errores, con amor por los otros, con respeto y compañerismo.


Reciban un abrazo todos los que leen mis columnas, que son aquellos que buscan esa vida buena y coman rico sin endeudarse, porque las deudas son la cadena de la esclavitud moderna.

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