JARDIN-TV

La esencia de una “televisión
pública” es que su Consejo
Directivo sea conformado con
representantes de las llamadas
fuerzas “sociales y políticas” de
un país, esto es, de las
organizaciones políticas,
gremiales, profesionales,
educacionales, etc,

Por Senén Conejeros

En Chile, sin embargo, la Televisora del Estado, financiada por todos los chilenos, está en manos de representantes puestos ahí sólo por los partidos políticos.

En la práctica, todos los chilenos financiamos una llamada “Televisión Nacional de Chile”, TVN, que es un feudo, igual de los de la Edad Media, que es controlado férreamente por el Presidente de la República de turno y por Senadores y Diputados del Congreso Nacional.

Entre ellos nombran a 9 de 11 Consejeros que son cuoteados rigurosamente entre personajes de todos los partidos políticos. Es el caso de TVN, la Red más importante del país.

Este es sólo un capítulo del férreo control de los políticos y los empresarios sobre la comunicación en Chile.

El otro capítulo es el Consejo Nacional de Televisión, CNT, organismo que controla las programaciones de todas las televisoras del país y que debe cuidar por “el buen funcionamiento”, especialmente en materia de lo que se exhibe en toda la TV chilena, y cuyas autoridades máxima también son cuoteadas políticamente por el Ejecutivo y el Parlamento.

En este cuadro, una dirigencia política y empresarial comprometida con el maridaje del dinero-política y de esta con las concesiones económicas, tributarias, de negocios, bancarias, judiciales, etc. ha hecho a los grandes señores de la banca y el dinero, prácticamente dueños de la TV chilena, por la vía del que el avisaje manda y este es asignado de acuerdo a discriminaciones políticas, sociales o económicas.

Los afectados con la crítica, políticos y empresarios, dirán que en la TV chilena se ve de todo. Es casi cierto. Pero en horarios que nadie ve TV, con representantes de grupos serviles a los intereses políticos y muy rarísima vez (digamos con las excepciones que confirman las reglas) y sólo para tener un argumento que los avale. Al final, igual la TV se financia con la publicidad de los grandes dueños del comercio que son los mismos dueños de los grandes partidos y de los grandes Medios.

Lo anterior hace que la Comunicación en Chile, después de casi 30 años del término de la Dictadura de Pinochet, esté más lejos que nunca de transformarse, como quiere la mayoría de sus trabajadores y del país, en un reflejo de lo que piensan, dicen y hacen los chilenos… TODOS los chilenos.

En resumen, en Chile no hay Televisión Nacional, sólo TV del Estado y del Parlamento (“el que paga pone la música” decíamos antes, y con rabia, los trabajadores radiales) a no ser que quieran “vendernos la pomada” de que es “una TV nacional” porque se trata de una estación que llega a casi todo el país.

Con tamaño argumento, ya expresado por los dueños de los Medios… ¡no hay salud!

ClariNet