JARDIN-ABBOTT

En nuestro carnaval de noticias
que no son tales, pasa
inexorablemente el tiempo y
nadie pareció -salvo que se
consignó el hecho- darle
relevancia a las muchas
falencias de los tribunales.

Por Juan del Garrote

Existen denuncias, por ejemplo, absolutamente formales sobre las excesivas atribuciones judiciales indebidas con las que cuenta Impuestos Internos (SII) y que se le restan en especial, al Ministerio Público. Un proyecto de ley al respecto, lleva más de dos años enredado en la Cámara de Diputados.

Fue el propio Fiscal Nacional, Jorge Abbott, durante un acto oficial y frente a diferentes autoridades de la República, quien hizo hincapié en que el organismo que representa a la protección de la sociedad ante las violaciones a la ley, está cojo y tuerto e impedido de querellarse por diversos delitos tributarios y electorales. Cínicamente sobre la marcha, la UDI intentó proponer una ley para “independizar” al SII y legalizar la estafa tributaria.

De por sí, resulta escandaloso el solo hermanar a ambos tipos de ofensas a la norma, pero en los dos últimos años hemos visto hasta la saciedad como robar al Fisco permite obtener fondos turbios para financiar actividades políticas, especialmente aquellas destinadas a competir por cargos de elección popular, cuyos titulares luego se venden al mejor postor entre los empresarios interesados en que su voto favorezca sus intereses.

Abbott impugnó el hecho de que el SII cuente con potestad exclusiva para sancionar a quienes evaden la tributación que les corresponde, incluso con el beneficio de quedar sujetos al criterio de un solo funcionario, algo que provocó, por su inconsecuencia, un dictamen de la Contraloría, que señaló que las acciones judiciales no deben ser un "mero capricho" del director de Impuestos Internos, un ser humano que no está inmune a presiones.

Una cosa más o menos natural es que el SII aplique multas ante infracciones leves, pero otra muy distinta es que se pronuncie sobre delitos gravísimos que burlan la voluntad popular al incidir en una campaña proselitista de donde saldrá el Congreso Nacional o el Poder Ejecutivo. Son cosas diferentes y que no pueden estar en manos del jefe de Impuestos Internos, que en realidad debe preocuparse de abatir mediante sus atribuciones, la evasión y la elusión, porque aunque esta sea menos notoria, no deja de tener las mismas características de delito, otra falla grosera de nuestro ordenamiento legal que no toca el tema.

"El Ministerio Público no renunciará nunca a instar por la titularidad de la acción penal ante los delitos de mayor connotación social, por cuanto su autonomía constitucional asegura que su ejercicio será con plena igualdad ante la ley", aseguró Abbott, afirmaciones que lamentablemente tampoco tocan el hecho sustancial: No pagar los impuestos debidos es robarle a todos los habitantes del país. Y eso, es un crimen mayor.

El Fiscal Nacional agregó que "no renunciaremos a la acción penal y demandamos que se nos den las herramientas que nos permitan ir en reparación de la ofensa contra el bien común”, una situación que se debería debatir en el marco de la actual campaña presidencial, en la que participan partidos como la UDI, que ha hecho abuso de la evasión tributaria para contar con bancadas legislativas numerosas y que incluso han contado en sus filas con una suerte de empresarios de estos delitos, como el aún senador Jaime Orpis .

"Cuando hay áreas vetadas al Ministerio Público en materia de persecución de delitos tributarios, colusión o delitos electorales, creemos que se está transgrediendo el principio de igualdad ante la ley que la propia Constitución consagra", detalló Abbott y es evidente.

El propio SII acepta que se le roban por este concepto billones de pesos -para qué hablar de la elusión-, especialmente por conceptos como el IVA, que es el principal impuesto de nuestro sistema, el más injusto y el más abusivo con los que menos ingresos tienen. El evasor, simplemente, registra menos ventas al no entregar boletas al consumidor final, treta sumamente fácil.

También se usan, fraudulentamente, notas de crédito y la subdeclaración en los registros contables y en las declaraciones tributarias. Para abultar lo que van a robar, los evasores recurren entre otros mecanismos, a comprobantes de transacción falsos; compras personales que se registran a nombre de la empresa; compras a contribuyentes ficticios (de ahí salen, por ejemplo, las platas electorales mal habidas) y la sobre declaración en los registros contables y en las declaraciones tributarias.

También se recurre al Impuesto a la Renta de Primera Categoría donde se contabilizan todas las formas de evasión del IVA; la declaración de salarios y honorarios ficticios; el traspaso de rentas entre empresas bajo el sistema de renta presunta o de renta efectiva y el uso indebido de los llamados créditos del impuesto. En lo referente a figuras de elusión, algunos vacíos legales como el tratamiento de los retiros en sociedades de inversión y la aplicación de depreciación acelerada es empleado por algunas empresas para postergar el pago de los tributos. Debe consignarse también la subdeclaración en los registros contables y en las declaraciones tributarias como otra forma de evadir este tributo, ambos delitos claros que no se sancionan.

El Ministerio Público debe ser habilitado para conocer estas afrentas a la moral social y el SII debe tener la obligación, automática y con sanciones para sus funcionarios por su incumplimiento, de hacer las denuncias respectivas cada vez que se detecten estas anomalías delictivas. Lo demás, es amparar a quienes han provocado la crisis de credibilidad por la que atravesamos y que dista mucho de ser una anécdota. Este tipo de situaciones, a veces y no siempre, pueden terminar con una grave conmoción y derramamientos de sangre.

La historia real, la que no miente, así lo indica. 

ClariNet