JARDIN-ABSTENCION

En una ofensiva absolutamente
tramposa y peligrosa, las
encuestadoras comerciales y los
monopolios informativos, han
iniciado una furiosa campaña
para fomentar la abstención.

Por Juan del Garrote

Se trata de la aventura de convencer a los electores de que el Piraña ya tiene ganada la elección y que Alejandro Guillier se desinfla (a lo que ayuda su campaña frívola y sin definiciones de fondo, cosa que el momento exige por encima de sonrisitas vacías), con la intención de, por un lado, aprovechar la mayor disciplina del electorado de derecha y llevarlo a votar en noviembre y, por el otro, hacer que la desilusionada base de la Nueva Mayoría se quede en casa, algo basado en la elección municipal de octubre, con la única diferencia de que la vez pasada fue algo espontáneo y esta vez será manipulado.

Juega además en favor de estos apostadores sociales, que aún persiste la ingenuidad en los chilenos, una mayoría de los cuales piensa que los sondeos que los diarios, radios y la TV señalan como “sagrados y serios” (en especial sus medios electrónicos como EMOL o Soy Chile), realmente lo son.

En nuestro país no tenemos institutos verdaderos de opinión pública, una carencia que los politiqueros de todos los colores han fomentado porque les ayuda en sus mentiras. 

Lo que hay, como es el caso de Adimark, son encuestadoras no especializadas en temas sociales y políticos, sino comerciales -como para saber si los vecinos de determinado barrio comprarían en otro supermercado-, u oficinas que consultan telefónicamente y sin un equipo permanente de encuestadores serios, qué piensan las personas sobre determinado tema, pero previo y millonario pago de una empresa o grupo de opinión, situaciones que no son serias ni confiables. 

     

El CEP pretende tener la categoría de instituto de medición del sentir ciudadano frente a los temas que nos incumben como nación, pero el color político de sobra conocido de sus ejecutivos indica que no tienen objetividad, como es el caso de Harald Beyer, quien aún respira por la herida de su salida de un ministerio por sus errores personales. 

Hoy, la campaña para desanimar al electorado de centroizquierda se basa en afirmaciones como que por nueve puntos de diferencia, Chile Vamos a Robar supera en aprobación favorable a la Nueva Mayoría. Es importante que quede claro que la pregunta no involucró el tema de fondo, es decir la intención de voto, porque se puede considerar que la oposición, que tiene todo el andamiaje periodístico a su favor, lo hace mejor en la contingencia que el oficialismo lo que no significa que el entrevistado vaya a votar por el primer sector, ni mucho menos que no cambie de sentir según la marcha de los acontecimientos.

De acuerdo al sondeo trucho, Chile Vamos a Robar obtuvo un 28% de respaldo en su evaluación positiva, lo cual representó un alza de cuatro puntos respecto al mes anterior y curiosamente se acercó a las cifras que se le atribuyen al Piraña.

Así, la coalición formada por la UDI, RN, el PRI y Evópoli recibió los mejores resultados desde enero del 2016, cuando se inician registros de esta en el estudio. Lo que nadie explica es si estas cifras son reales, porque ninguna de estas colectividades supera el 11% de sus supuestos militantes que se quieran reciclar. Misterios de los sondeos.

Por su parte, la Nueva Mayoría se mantiene en un 17% de aprobación, curiosamente cifra inferior a lo que sus partidos sacaron en concejales. Y como son números que se mantienen en el tiempo, todo resulta raro.

Peor aún, se habla de que el rechazo a ambos bloques continúa alto, con un 63% para Chile Vamos a Robar y un 76% de la Nueva Mayoría.

Demasiadas contradicciones y un rumor que corre en baja voz por los medios: Hay orden de fomentar la abstención en la gente que no es declaradamente de derecha.

Tal vez por eso en Chile Vamos a Robar se habla de todo, lo humano y lo divino, pero nadie se acuerda de esa abstención que en la municipal llegó y muchas veces a nivel regional, y superó el 70%, lo que resta solidez democrática a cualquier funcionario elegido por votación popular.

ClariNet