JARDIN-UCVTV

Sin que nadie diga mucho, sigue
sin pausa ni clemencia el
exterminio de la prensa regional
y desde Santiago se monopolizan
los medios escritos,
radiales y audiovisuales.

Por Juan del Garrote

La última en caer fue la estación televisiva UCV, luego de que sus nuevos dueños, anunciaran el cierre de su departamento de prensa y la salida de las pantallas de sus noticieros.

Un prestanombre que es el único que da la cara, se ufana en repetir: “No vamos a hacer un canal para las grandes audiencias”, como si se tratara de una gracia y no de un crimen de lesa información.

Se trata de Juan Diego Garretón, quien pasó alguna vez por TVN y se proclama como uno de los tres socios de la empresa GCO Entretención, que le compró a la UC porteña el 90% del canal. Fundamentalmente, ha sido operador de los monopolios gringos en el cine y las teleseries para América Latina y sus asociados de México y Argentina. Incluso, produjo una serie porno de la lucha libre mexicana sin mayor éxito.

El proyecto porteño es hacer una suerte de mezcla de la TV abierta y aquella por cable, donde la información sale sobrando. Fuera de algunos canales pequeños y religiosos ellos (pues irradian cuando el cielo lo permite), UCV Televisión, era el más antiguo y fiel a su terruño, el puerto.

Ahora, el más importante de los que sobreviven, es aquel de la cadena radial Bio Bío.

Garretón, alega que el suyo será un grupo multimedia, a través de al menos cinco canales diferentes, cada uno enfocado en un segmento determinado y todos a su vez entroncados en plataformas móviles. Se considera mejorar la cobertura por antenas propias o retransmisiones a través de la TV pagada, las que alcanzan el 85% del territorio nacional y están solicitando más concesiones para llegar al 100%, explica el ejecutivo en las oficinas de GCO, en Ciudad Empresarial, que ahora se mudará a la Avenida Kennedy.

Estos aventureros se quedaron con el 90% de UCTV por 13 millones de dólares. Las cinco señales serán el tradicional canal 5 que será dedicado a las telenovelas; una TV cultural manejada por la Universidad; un canal para niños,TATETI, y otras dos estaciones cuyas orientaciones están en definición.

Cosas del dinero, los periodistas despedidos se lo tomaron con un extraño humor. Los profesionales se despidieron con un video en el que recopilaron algunos de sus chascarros y episodios gratos.

Oficialmente, este cierre fue anunciado por “factores económicos" y a "las condiciones de mercado en las que se encuentran los medios de comunicación y en especial la industria televisiva en Chile, razón por la cual de momento resulta inviable continuar" con prensa. En otras palabras, más valen mil ignorantes que un semiletrado.

Desde el canal porteño señalaron que "lamentan profundamente la suspensión indefinida de su área de prensa y enfatizamos en que los motivos se deben solo a factores económicos y de mercado", destacando que "nuestras noticias siempre se caracterizaron por presentar al público un producto de calidad, con rigurosidad periodística y por ser un real aporte informativo al país". Es decir, todo prescindible por unos pesos más.

Esto forma parte de la matanza fríamente calculada de la prensa regional, que llegó a tener más de mil diarios y periódicos en los siglos XIX y XX. Desde los orígenes de la República, hubo gente capaz de crear medios que promovieron la identidad de las provincias, además de defender los intereses y aspiraciones locales frente a las autoridades capitalinas.

Muchas de estas iniciativas periodísticas estuvieron vinculadas a los partidos políticos y a la lucha ideológica -doctrinaria entre liberales y conservadores-, pero finalmente, la viabilidad de ellas dependió del modo en que representaban los intereses y necesidades de los lectores de cada sitio. Hoy, resalta solo lo efímero de las iniciativas y proyectos.

En Valparaíso, nació uno de los pocos que sobreviven, El Mercurio, fundado en 1827, que su mayor gracia fue dificultar la existencia de competidores y hacer sombra a los más diversos intentos por presentar puntos de vista diferentes. Incluso, llevó a la muerte, ya en los años de 1970 a la derechista La Unión Porteña , hija rezongona del Arzobispado, que formó varias generaciones de periodistas destacados.

En el Bío Bío sobreviven, de nombre en el fondo, La Discusión de Chillán fundada en 1879 y, desde 1882, El Sur de Concepción, hoy raquíticos apéndices mercuriales.

Como se ve, estamos frente a un triste panorama.

ClariNet