JARDIN-BRUJO

Finalmente, el Consejo Nacional
de Televisión, tan rápido como la
más lenta de las tortugas, decidió
aplicar medidas contra TVN por
presentar y darle espacio a un
estafador brasileño, que
previamente pagado y sin la
menor seriedad, anunció un
sismo con un
saldo de medio millón
de víctimas fatales.

Por Juan del Garrote

Y aclaremos que no se trata de coartar la libertad de prensa ni nada parecido, solo impedir que los medios de comunicación, en especial la televisión abierta, sean el conducto para que cualquier delincuente diga lo que se le de la gana y no le salga ni por curado. Un tipejo que ni siquiera da el nombre, delatando así que es un malandrín vulgar y silvestre y que solo se hace llamar Carlinhos, fue entrevistado en el espacio Muy Buenos Días, del canal estatal, donde dijo barbaridad y media.

Tan graves fueron estas, que el remolón Consejo Nacional de Televisión (CNTV) decidió formular cargos contra Canal Siete por permitir que un atorrante sin el menor título académico, dijera tal cantidad de barbaridades. 

Para demostrar su solidaridad con estos malvivientes, tan púdico que lo han de ver, El Mercucho dijo textualmente que el sujeto en cuestión “alertaba a la población con una predicción que anunciaba una catástrofe en el país que resultaría en la muerte de medio millón de personas”, es decir, se transformó en un cómplice de algo que es un delito que debería ser llevado a los tribunales y que afortunadamente no encontró eco en la gente.

Hubo sin embargo, 171 denuncias contra TVN que intentó zafarse de sus responsabilidades, alegando que los absurdos dichos de este cogotero moral de Carlinhos , se "alejan completamente" de su “línea editorial". Dada esta afirmación es lícito preguntarse ¿por qué se le sacó al aire?

Al menos el cara dura del jefe de prensa debería renunciar, al igual que el productor del espacio.

El Consejo, angustiado por regresar cuanto antes a su siesta, tras recibir 171 denuncias entre el 26 y 29 de diciembre de 2016, basó la acción por el "presunto tratamiento sensacionalista de una noticia emitida en horario de protección de niños y niñas menores de 18 años, constituyendo esta una posible circunstancia agravante". Para el diario de El Cucho esta fue “una justificación” del organismo, o sea, reiterando su solidaridad con el autor de ese infame programa.

El CNTV señaló que "en la comunicación de hechos noticiosos, se debe evitar que la presentación y exposición de estos, exacerben el impacto mismo de la noticia que pudieran causar en la audiencia, incluida en esta la audiencia más vulnerable, más allá de lo necesario para la comunicación del asunto". Cabría preguntarle a los funcionarios del ente ¿cuál hecho noticioso?, porque no es serio calificar de tal a un augurio sin ninguna base real hecha por un desfachatado cualquiera sin tener ni un asomo de responsabilidad, algo que por poco que le hagan caso, el Colegio de Periodistas debería protestar y denunciar con vigor.

El presidente del Consejo, Óscar Reyes, en un gesto que denota una suerte de apoyo a estos charlatanes criminales se "inhabilitó de votar", ya que se había referido al asunto en un medio de comunicación con anterioridad, en donde consideró que era una "evidente falta de responsabilidad y de criterio por parte del canal dar espacio a un 'vidente' para presagiar un terremoto con cientos de miles de muertos en un país altamente sísmico".

Esto es como decir que un juez no puede condenar a un homicida porque ya lo había procesado antes por un delito de lesiones graves. Aquí no había nada de peso en materia de doctrinas legales sobre conductas morales que analizar, simplemente poner en evidencia que un canal de TV tiene que tener criterio ético mínimo al tratar una noticia, que no lo es, ya que se trató de las estupideces de un supuesto visionario que solo busca obtener dinero fácil. 

En estas circunstancias, como que nos sale sobrando que Muy Buenos Días se disculpe por lo que el tan benévolo Mercucho Online llama piadosamente “polémicos dichos de Carlinhos”, a quien trata con algodones.

El programa, a través de la conductora (¿de qué, burras de los años de 1930 o carretas de bueyes?) Javiera Contador, pidió perdón y aseguró que no fue su intención "generar alarma”, sino solo ganar sintonía, al parecer sin reparar en los medios, según indican los hechos. Contador agregó con lágrimas de cocodrilo: “Pedimos disculpas a todos quienes se hayan sentido afectados por esas declaraciones. Hemos tomado las medidas que corresponden, porque sabemos que es nuestra tarea en TVN mantener estándares superiores en el manejo de la información".

Palabras que son el cinismo en su más prístina  acepción.

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