JARDIN-UCVTV

Una piadosa mentira -por algo
hablamos de parte de lo que
fue el poderoso sistema
audiovisual católico- que está
a punto de estirar la pata.

Por Juan del Garrote

Se trata de disfrazar y justificar el Descanse en Paz legal que ya hizo estirar la pata a la histórica y en su momentos trascendente Radio Chilena y que ahora ronda primero al UCV-TV porteño y después, si la conspiración sale bien, a lo que resta de Canal 13 de la Pontificia Universidad Católica, aprovechando que la jerarquía religiosa pasó de las manos dignas del cardenal Raúl Silva Henríquez a las garras de los Ezzatti y compañía.

No se procederá de inmediato y menos de frentón, utilizarán un experimento para ver qué pasa y si resulta, acelerarán a fondo. ¿Por qué tanto cuidado?

Porque el 13, pese a que hoy está en ávidas manos privadas, no deja de ser una institución en este país, como lo fue el Canal 9 de la Universidad de Chile, el primero en emitir imágenes en Chile a comienzos de los años de 1960. Al Nueve lo mataron gracias al inestable período entre la democracia y la dictadura, cuando se pudieron cometer muchas barbaridades. Al 13 tienen que tratarlo con más cuidado dado esta época donde la gente protesta.

El canal, por un lado sería un medio comercial y mafioso y por el otro, una débil emisora cultural. Eso es lo que no se acepta públicamente para tratar de impedir que se tome conciencia del intento, parte del creciente monopolio mediático del empresariado que como parte de los poderes fácticos, intenta controlar férreamente todos los resortes del poder.

Es una trampa repelente, pero así se estilan las cosas en materia de información y comunicación social en este pobre país nuestro. Es también el R.I.P. futuro para Canal 13, que hace medio siglo puso en el aire programas de verdad como La Historia Secreta de las Grandes Noticias y dio trabajo a periodistas excluidos por el orden establecido como José Gómez López, el Pepe, y Edwin Harrington  Farías, El Oso. Hablamos de reporteros orgullosos de serlo que como en el caso de El Pepe, fueron capaces de parar un golpe de Estado en ciernes. Como es evidente, se trató de gente valiosa que le aportaba verdades importantes a la gente, no de espías y soplones al estilo de tipejos despreciables que aún circulan (léase Pablo Honorato y compañía), o publicistas del calibre de sosos locutores como Javier Miranda.

Lo que se ha filtrado es que durante el transcurso de este año UCV-TV  cambiará para mal. El canal de Valparaíso abriría su propiedad para funcionar junto a un socio mayoritario y controlador, informó para calibrar reacciones, la revista Capital.

La publicación indica que el acuerdo estaría en manos del banco de inversiones Bansud, pero que no implicaría acceder a la marca UCV-TV sino a quedarse con la señal con otro nombre. El mandato se habría firmado hace algunas semanas. Capital cita a fuentes conocedoras del proyecto para dejar claro que la televisora dirigida por Fernando Castillo Salfate exigirá ciertos estándares editoriales para el negocio -mentira rancia y vieja ya usada en el Nueve cuando era 11-, lo cual podría significarle ingresos por entre seis o siete millones de dólares. De resultar el intento, el actual UCV-TV podría mantenerse en una señal alternativa, con foco en contenidos académicos.

También se está evaluando la posible venta a trasero pelado de la señal que actualmente utiliza radio UCV-TV. Curiosamente, el canal no registra pérdidas financieras, es decir, puede mantenerse sin dramas. El año pasado obtuvo ganancias por 76 millones de pesos, según el informe que envió a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS).

Hasta ahora, la directiva del canal descartó una declaración oficial sobre estos trascendidos. Ni tontos, porque solo se trata de usar al medio porteño como globito de ensayo y luego tirarse a matar contra el 13.

Parecen pillines pero realmente son gangsters.

ClariNet