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JARDIN-UDIS

Mucha de la información que
recibimos de los medios
privilegiados de la publicidad
de las grandes empresas, es
digitada en las sombras por la
asesoría de expertos
falsificadores de la realidad.

Por Juan del Garrote

Se trata de individuos como Enrique Correa, quien en una de sus últimas trastadas salió a convencernos de que Pablo Longueira era un ejemplo de virtudes. Para rematar sus embustes, sin darse cuenta que el tiro le podía salir por la culata, afirmó que él sigue siendo un izquierdista. Tal vez porque prefiere ese lado de su cama cuando siente el rugido de su zoológico de tigres.

    

Un caso emblemático de la publicidad engañosa nos cayó durante la sequía periodística de la Semana Santa. La Segundona, ese extraño no diario que mantiene el Cucho Edwards, salió a decir: “Una ofensiva fiscalizadora que se inició con el envío de oficios a las autoridades aeronáuticas y tributarias nacionales, y en una segunda etapa contempla la recopilación de antecedentes en el extranjero, están llevando adelante parlamentarios” momios “a propósito de los casos de financiamiento irregular de campañas que se investigan en nuestro país”.

Hasta ahí vamos bien. Luego se agrega: “El punto de partida es el cuestionado uso de un jet privado con matrícula brasileña que utilizó Marco Enríquez-Ominami en la campaña presidencial del 2013, en el que viajó a Sao Paulo acompañado de ejecutivos de la empresa OAS, que es indagada en la trama de corrupción en Brasil ligada a Petrobras”.

Después viene lo sensacional: Los temibles detectives parlamentarios de RN, Paulina Núñez (sumamente conocida en su casa a la hora del té), José Manuel Edwards (el colorín maldadoso), y Gonzalo Fuenzalida, además del UDI Felipe Ward, “no descartan que en las indagaciones puedan surgir también indicios de eventuales aportes a otras campañas en Chile, entre ellas la de Michelle Bachelet”. Los tres de RN podían primero limpiar la casa viendo el caso de sus magos municipales Pedro Sabat y Luis Plaza o averiguando alguna que otra distracción con dineros públicos del Chapo Piraña, pero no. Es más importante poner en ducha a la mandataria, que al parecer no se enteran no irá ya a ningún intento de reelección. De Ward, para qué vamos a hablar de su transparencia, cuando vive en un partido-banda ampliamente desenmascarado.

Luego siguiendo el guión de su experto en guerra sucia, se dice “con ese propósito los parlamentarios chilenos han tomado contacto con congresistas opositores brasileños para interiorizarse de las investigaciones sobre desvío de recursos públicos que involucran al oficialista Partido de los Trabajadores y sus eventuales ramificaciones con casos de financiamiento político en el extranjero”. Luego pintan como una conspiración un viaje del expresidente Lula da Silva a Santiago el 2013 para apoyar la candidatura de la doctora Bachelet y también el que hizo la presidenta Dilma Rousseff a fines de febrero pasado, con el escalofriante detalle de que “incluyó encuentros en La Moneda” y no en el Café Haití. Es decir, todos los mandatarios de otros países que han pasado por el palacio presidencial, posiblemente vinieron a conspirar, se supone.

Para hacer la misión más grata, la próxima etapa de la supuesta indagación es el viaje a Brasil, aprovechando la semana de trabajo distrital, donde se supone que deben atender a sus electores. Si alguien lo piensa bien, con los nuevos medios de comunicación no tienen para que ir a ninguna parte. Cuando mucho al Paseo Ahumada, donde en los kioskos se venden periódicos de Brasil.

Así se crean los engaños colectivos en este país, apostando a que la gente es tonta y jamás se dará cuenta de cómo le meten el dedo en la boca.

ClariNet