ABOGADOS-NARCOS8

Alejandro Peña trabajó en el
M. del Interior y Vinko Fodich
en la División de
Seguridad Pública.

El subsecretario del Interior Mahmud Aleuy lanzó ayer un recordatorio a Sebastián Piñera, luego de sus declaraciones sobre el caso Luchsinger-Mackay. “Debería recordar que un ex fiscal fue jefe de Estudios de su Gobierno y después defendió a narcotraficantes”, dijo Aleuy, refiriéndose al ex fiscal Peña, que junto con su socio y también ex persecutor, Vinko Fodich, defendieron a la pareja de un poderoso narcotraficante al que se le acusó, entre otros delitos, de contratar a un sicario colombiano para eliminar a un miembro de una banda rival. El estudio de ambos hoy defiende a los cabecillas de la “mafia” de Carabineros.

En medio de las balaceras que se vivieron en La Legua el fin de semana del 7 de octubre, además de la sensación de desprotección policial, una frase se repitió entre los vecinos:

–¡Cómo vamos a confiar si el fiscal se puso a defender a los narcos! –comentó en medio de un allanamiento uno de los legüinos que recibió varios impactos de bala en su casa.

A la lentitud con que llegó Carabineros los primeros días, los pobladores suman varios temores que los hacen sentirse más indefensos, entre ellos, la cercanía que tuvo con uno de los clanes más temidos de la población el ex fiscal y hombre fuerte de la lucha antidelincuencia de Piñera, Alejandro Peña.

Esa noche del sábado 7 de octubre, cuando una ráfaga de balas cayó sobre los vecinos, la rivalidad entre Los Cochinos y Los Gálvez no era un secreto para nadie. Tampoco que uno de estos últimos había contado, tiempo atrás, con la defensa de uno de los abogados más emblemáticos de la lucha contra las drogas.

Las dos caras del “zar”

En abril de 2011, Alejandro Peña presentó su carta de renuncia ante el Ministerio Público, para asumir un importante cargo en el Gobierno de Sebastián Piñera: sería jefe de la División de Estudios del Ministerio del Interior.

El nuevo cargo encontró al abogado y ex relator de la Corte de Apelaciones a cargo del llamado Caso Bombas y de la indagatoria por el incendio de la cárcel de San Miguel; sin embargo, como fiscal de la Zona Sur, se había levantado principalmente como el “zar antidrogas”, como lo bautizó la prensa.

Cuando asumió su cargo en el Ejecutivo, debió aguantar un chaparrón de críticas, que el ministro del Interior de la época, Rodrigo Hinzpeter, respondió: “Tal como otros fiscales que están terminando su período junto con el fiscal Peña ya están buscando trabajo, bueno, el fiscal Peña, que comparte una visión de combatir la delincuencia sin temor, buscó también otras alternativas de trabajo”.

El apodo de “zar” venía precedido de una prolífica gestión donde el blanco habían sido las bandas de narcotraficantes: "Los Car'e Jarro", "Los Car'e Pelota" y “Los Guarenes”. Incluso, Peña sufrió amenazas en contra de su vida desde una de las bandas de La Legua conocida como “La Oficina”.

El narcotráfico es una de las áreas en las que Peña se especializó. El año 2000, el entonces Fiscal Nacional Guillermo Piedrabuena lo dejó a cargo de crear la Unidad Especializada de Tráfico de Drogas de la Fiscalía Nacional.

Tres años después sería uno de los fiscales a los que la DEA (Drug Enforcement Administration) capacitaría también para luchar contra el narcotráfico. Peña se alzaba como el gran sheriff.

Al asumir el nuevo cargo en el Gobierno de Sebastián Piñera, una de las principales tareas de Peña fue el plan de intervención en La Legua.

Por eso la desprotección de los vecinos de esa población se hizo más grande ese día 7 de octubre cuando comenzaron los balazos.

–¡Cómo vamos a confiar si el fiscal se puso a defender a los narcos! –repitió una y otra vez uno de los vecinos afectados por la lluvia de balas.

Después de ser temido por las peligrosas bandas en las poblaciones donde el narco se pavonea con niños pistoleros, de tener injerencia desde el Ministerio del Interior sobre el futuro de La Legua, de investigar a bandas ilustres de la población, al dejar su puesto en la cartera que lideraba Rodrigo Hinzpeter –hecho gatillado por un reportaje que detectó el pago de sobreprecios por equipos antidrogas–, Alejandro Peña comenzó a ejercer libremente la profesión de la que se tituló en la Universidad Las Condes.

Uno de sus clientes “poderosos” fue Washington Zamora, pareja de una de las mujeres del clan Gálvez, quien entonces –a comienzos de 2016– era formalizado por tráfico de drogas, asociación ilícita, homicidio calificado y lavado de dinero. Se le adjudicó además su responsabilidad en el primer caso de sicariato colombiano detectado en Chile.

La defensa de Peña fue un duro golpe a la confianza para los trabajadores y familias de la población.

Fodich y Peña

La defensa de Zamora no fue asumida solo por Peña, sino que también por Vinko Fodich, abogado, ex jefe de la Fiscalía Local de Ñuñoa. Fodich también trabajó para el Gobierno de Piñera, como jefe de la División de Control y Sanción del Ministerio del Interior y fue director interino de la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior.

Peña y Fodich comparten oficinas en Far y Cía., en el piso 17 de un edificio en Apoquindo a la altura del 3.600.

El año pasado, antes de que se emitiera un reportaje que destacaba estos vínculos que ya eran ampliamente conocidos en La Legua, ambos renunciaron a defender a Zamora y, según señalan cercanos, “fue solo una asistencia profesional temporal a fines de 2015 a una persona que alegaba inocencia”. También, las veces que pudieron, alegaron que podían llevar adelante el libre ejercicio de la profesión.

Ese mismo año, el ex fiscal Peña fue también defensor de otros imputados por casos de narcotráfico. En noviembre asumió la tarea de representar a Marcelo Orellana, un miembro de la PDI que fue formalizado en Arica por tráfico de drogas. El policía y su perro portaban 499 estampillas de LSD. Según explicó Peña a la prensa, el detective usaba la droga para adiestrar a su can.

Dos años antes, en noviembre de 2013, Peña había asumido asimismo la representación de otros policías involucrados en narcotráfico, cuando defendió a tres funcionarios de Carabineros del OS-7 de Arica, quienes fueron formalizados por el delito de tráfico de drogas y asociación ilícita.

Ahora, Peña y Fodich tienen en sus manos la defensa de 5 de los involucrados en el llamado “Pacogate” y su paso a cargo de la defensa de imputados por drogas fue incluso recordado ayer por el actual subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, quien llamó a Piñera a “tener buena memoria”, después de las críticas del ex Mandatario por el caso Luchsinger-Mackay. “Debería recordar que un ex fiscal fue jefe de Estudios de su Gobierno y después defendió a narcotraficantes”, dijo Aleuy.

ClariNet