DELNCUENTE-CONGRESO

Es realmente un escándalo
mayúsculo -un asesor de una
diputada udiota hurtando
computadores en la cafetería
del Congreso- y el periodismo
venal no dice ni pío.

Por Osvaldo Pino Tovar

Ni siquiera la Justicia se hace cargo ya que determinó que este ladrón vulgar y silvestre, siga en libertad pese a que los videos de la cafetería de la Cámara de Diputados, en el feo edificio pinochetista de Valparaíso, muestran a Matías Carrozzi aprovechando que la ministra del Trabajo, Alejandra Krauss, abandonó momentáneamente su lugar, para arrasar con todas sus cosas, incluido un computador evaluado en 1.200.000 pesos.

   

La única que informó con cierta seriedad fue la emisora ADN, que indicó que tras diez horas de examen de los videos quedó en claro que el tipo con apellido de paquete de fideos era el ladrón y que, pillado, devolvió las especies hurtadas no por arrepentimiento, sino con la intención de demostrar “buena conducta”.

La UDI no abrió la boca, pese a que este caso se suma a su ya amplio prontuario con las estafas al erario nacional del grupo Penta, las coimas de la empresa Corpesca a su senador por el Norte Grande, Jaime Orpis, la venta de los derechos de aguas de Santiago Centro por parte del ahora alcalde de Las Condes, Joaquin Lavín, su apoyo al fideicomiso tuerto del Piraña, etc., etc.

Carrozzi, que el año pasado le cobró 18 millones a Marisol Turres y al desaforado legislador Gaspar Rivas, 27, se paseaba libremente por el Congreso sin que existiese una preocupación por su historial, ni siquiera se le exigió un certificado de antecedentes. La diputada Turres declaró a la radio que estaba en estado de shock y que le da “pena esta situación, no es algo que hubiese esperado de él”, pero nada más. Carrozzi solía escribir columnas en algunos portales más o menos desconocidos de la red, con un tufo fascistoide acentuado.

Incluso, señaló que solo se le dijo que “a alguien se le había quedado un computador en la cafetería por decir algo, y que habían visto que alguien que me hace una asesoría externa a mí lo había tomado. Casi se me cayó el pelo, porque juro que algo así me deja con una pena tremenda, que la persona con la que uno trabaja… Pero no sabía que el robo fue a la ministra del Trabajo”. Poco antes había dicho por escrito con singular frescura:  “En mi calidad de abogada, no puedo emitir un pronunciamiento anticipado, respetando el principio de inocencia".

Luego que la cosa estuvo clara, como aliviada, se explayó diciendo que el delito “sería un hurto, eso es todo lo que sé. La justicia tiene que seguir su curso” y ya se sabe cual agarró.

El Juzgado de Garantía de Valparaíso simplemente no dio lugar a la orden de detención solicitada por el Ministerio Público contra Matías Carrozzi y nadie dijo nada. No hubo condena de los partidos, ni de sus voceros ni menos de la propia Cámara baja.

Solo se reconoció que el martes 22 de marzo la ministra Krauss perdió sus pertenencias, y que "se pusieron en marcha los protocolos internos de seguridad para solucionar esta lamentable situación. Tras un intenso trabajo de nuestro personal, que revisó cerca de 10 horas de grabaciones -en reserva para el éxito de las pesquisas- se identificó al presunto responsable, información que fue entregada a la Policía de Investigaciones". 

Al final, Carrozzi solo fue citado al Ministerio Público.

El individuo, que ya había dado la nota alta con algunos ataques groseros en las redes sociales contra la presidenta Michelle Bachelet, se describe de la siguiente manera: “Soy brillante, apuesto, educado y modesto”. Además de considerarse como un varón “responsable”, aunque su humildad no le permitió admitir que también es dedos largos.

¿Quién responde ahora por estos asesores que al final cobran platas fiscales porque la diputada Turres y el diputado Rivas le pagaban con los fondos que les proporciona el Congreso gracias al erario nacional?

Nadie, pese a que se trata de un tema de fondo que descubre una permisividad y lo que es peor, una complicidad moral de quienes hacen las leyes en este país, con un simple ladronzuelo, que no es aceptable. Y que no digan que solo es un pelo de la cola, es realmente grave por lo que revela y pone al desnudo.

ClariNet