PEPE-SENAME-OPROBIO

El insecto está esta semana
absolutamente abochornado,
triste y decaído.

Como es un metiche, entra a la internet y lee a prensa internacional, y se encuentra con notas que, según él, basurean a Chile, aunque sean verdad,  acá nadie hace nada para por remediarlo.

Se refiere a una nota de la BBC titulada “Un infierno en la tierra”, Reportaje de BBC relata las crudas agresiones que sufren los menores chilenos en el Sename

Por si no lo han leído dice el bicho que m.as parece tábano que grillo acá va:

La publicación relata que "golpes con puños, palos, lanzamientos de sillas, patadas, empujones escalera abajo y llaves que los dejan con dificultad para respirar son algunos de los maltratos que reciben los niños, según ellos mismos han relatado".

“Me metió a la ducha fría con ropa, me empujó muy fuerte. Yo me resbalé adentro del baño, me golpeé y se me salieron dos dientes“, le contó Cristian (nombre ficticio) a la profesional que lo entrevistó por acusaciones de maltrato.

Cristian tenía sólo 10 años, estaba internado en uno de los centros del Servicio Nacional de Menores de Chile (Sename) y la persona a la que se refiere es uno de sus cuidadores. Sin embargo, su caso es sólo un ejemplo de los múltiples maltratos que reciben los niños internados en la institución.

Durante el último tiempo, la institución ha estado bajo la mirada de la opinión pública debido a los antecedentes que se han conocido a partir de un informe de la Comisión de Investigación del Congreso y que califica la situación de los menores como un “infierno en la Tierra“.

La publicación de BBC Mundo relata que “golpes con puños, palos, lanzamientos de sillas, patadas, empujones escalera abajo y llaves que los dejan con dificultad para respirar son algunos de los maltratos que reciben los niños, según ellos mismos han relatado”.

Violaciones a los Derechos Humanos

“Mamá, ya estoy harto de los maltratos. Nos pegan, nos tiran de los camarotes, no podemos dormir. Estoy cansado de tanto abuso, de tanto golpe. Si me mandas nuevamente para allá, me voy a suicidar“,  le dijo Ignacio (nombre ficticio) a su madre, quien estuvo interno en el Sename desde los siete hasta los catorce años.

Según ella, un día Ignacio se escapó del centro en el que estaba y llegó a su casa completamente descompensado. También relata que durante una visita presenció cómo a su hijo –quien le decía que se quería ir del lugar– le realizaron un ‘procedimiento de contención’, donde los tiran al suelo, les ponen una llave hacia atrás y se suben arriba de ellos.

Pero los maltratos físicos y psicológicos son sólo una parte. Uno de los hogares está siendo investigado por las autoridades por acusaciones de que posee una “red de explotación sexual” de niñas. Y en otra residencia “se cometieron abusos graves, violación sexual”, según el informe del Congreso.

La publicación además cita el informe realizado por el INDH, que concluyó que casi la mitad de los menores denunciaron distintas vejaciones. Uno de cada 15 denunció abuso o explotación sexual; uno de cada siete, maltrato mental o psicológico; uno de cada cinco, maltrato físico, y uno de cada tres, descuido negligente.

Efectos en los menores al salir del Sename

BBC menciona el caso de Esteban Elórtegui, ex director regional de Valparaíso del Sename, quien destituyó a 11 funcionarios por haber ejercido maltrato físico y psicológico a los menores, lo que generó paros y tomas de los demás trabajadores durante dos meses. Elórtegui recibió una llamada de la directora nacional del Sename, Solange Huerta, pidiéndole su renuncia por “motivos humanitarios”.

“Me echaron porque, a pesar de la presión, no quise dejar de investigar y aplicar sanciones. Esta es una organización mafiosa“, acusa Elórtegui, quien señaló además que el escenario dentro de la institución era “un secreto a voces”.

En tanto, Luis Cortés, presidente de la Asociación de Funcionarios Regionales del Sename, respondió  que “hoy es muy fácil echarle la culpa a los trabajadores, acusarlos de mafias y de un montón de cosas cuando el Estado no ha hecho su trabajo como corresponde“.

Mientras autoridades y trabajadores se culpan por las falencias del sistema, Claudio Yáñez, director de la fundación Egresados de Casas de Menores (ECAM), puso el foco en la forma en que los menores internalizan la violencia que sufren y los efectos de ella en el largo plazo.

“Un patrón común en las denuncias de maltrato es que (los niños dicen) los tíos “nos pegan porque nos quieren” o “nos portamos mal (…) Los niños terminan institucionalizando y naturalizando la violencia”, explica Yañez, quien también estuvo interno en centros del Sename a mediados de los ’80.

Para él, las agresiones vividas al interior son “una carga prácticamente imposible de sacarse de encima tras salir del sistema” y explica que “se da casi un cambio genético. El miedo se apodera de tal manera de ti que te genera un cambio en tu forma de ser, de actuar, de estar alerta“.

“Empiezan a desaparecer ciertas emociones como empatía, amor, apego, afecto, sensibilidad…”, finalizó.

ClariNet