EL-AGUA

El candidato derechista Manuel
José Ossandón se pasó al
enemigo y corroboró lo que tanto
hemos dicho: La falsedad de los
medios en defensa a sus
dueños, los grandes millonetas.

Por Juan del Garrote

A raíz de los abusos incalificables de Aguas Andinas, señaló que "tanto que hablamos de crecimiento y siempre culpamos al Estado, pero cuando se trata de grandes empresas, con millonarias utilidades, que financiaron campañas completas, incluso triangulando plata para pagar a ejecutivos de un canal de TV, hay un silencio cómplice de todos", denunció.

"Me gustaría, por ejemplo, que la nueva Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), comandada por Alfredo Moreno, saliera a cuestionar a esta gente y estableciera multas o por último sanciones éticas", enfatizó. Ahí mostró la hilacha, como ex alcalde de Puente Alto sabe que el tema de fondo es que el agua no puede ser privada, sin embargo, su alma suspira por la propiedad privada, aunque le gustaría fuera un poco menos abusiva.

Y Ossandón habla de estas compañías monopólicas, con millones de usuarios sin alternativa siquiera de poder buscar a otro proveedor nada menos que en El Mercucho, el que le da espacio en desmedro del Piraña y es un hecho que no lo hace por prescindencia política ni espíritu democrático.

Lo hace por si las moscas, porque sabe que los sondeos más o menos serios, esos que no le dan a conocer a la gente, indican que el Piraña no avanza y marca los mismos puntos del electorado de derecha compuesto por patrones, lumpen pagado (por eso Felipillo Alessandri llenó el centro de Santiago de comercio ambulante y mendigos, los que pueden ser cualquier cosa pero igual sufragan) y arribistas surtidos que se creen “gente bien” porque algún diputado de RN o la UDI les golpea la espalda y les dice que son “buenos niños”.

Por eso El Mercucho tiene al Manolo Pepe en la reserva, listo para saltar a la cancha si es necesario, e igualmente por idénticas razones al Felipe Kast le regala parrafitos, porque sabe que no tiene nada que hacer. También por eso infla a doña Bea Sánchez -que ahora se puso de lo más anti sistema después de andar dorándole la píldora a los conservadores-, porque espera usarla como una Catapilco con faldas.

Ossandón, que es senador y no un payaso, olió que tras los escándalos de Aguas Andinas, que él sufrió cuando estuvo a cargo de un municipio como el puentealtino, sabe que hay miles de indignados con esta compañía. Por eso fue a la Superintendencia de Servicios Sanitarios para solicitar una fiscalización más seria que determine si la empresa cumplió o no los procedimientos más adecuados durante los cortes de agua de hace dos semanas debidos a una lluvia nada del otro mundo.

"Lo que pasa con Aguas Andinas y los cortes de agua es inaceptable. Acá claramente hay un tema de falta de inversión que es evidente y que no podemos aceptar", dijo Ossandón, tras reunirse con el superintendente Ronaldo Bruna. Recordó que la firma fue investigada por delitos tributarios relacionados con el financiamiento ilegal de campañas políticas de la UDI.

"En vez de que la empresa se hubiera dedicado a aportar en campañas políticas, cuyo objetivo todos sabemos, debió hacer inversiones a tiempo para evitar estos hechos que terminan afectando a todos los ámbitos de la vida y la productividad", expresó el legislador del barrio alto santiaguino.

Sin embargo obvió un detalle denunciado por las redes sociales: Al avisar un corte de agua, este y los otros monopolios como Esval están ganando y mucho -porque la gente tiene que juntar líquido que se lo cobran y que muchas veces debe botar- en vez de que la ley, en justicia, obligara a las sanitarias a dar un margen de algunas horas para que la gente acopiara el agua ¡gratis!

Y que nadie sueñe que esto podría afectar el bolsillo de los propietarios del monopolio. Según el diario pro empresarial Estrategia, la cosa para Aguas Andinas iba viento en popa porque “registró un aumento de 1,5% en sus utilidades en el primer trimestre del año, luego que la empresa acumulara $48.294 millones durante el 2016 frente los $47.594 millones del año 2015”.

Los ingresos de la empresa al cierre del primer trimestre de 2016 fueron $1.913 millones, cifra superior en $483 millones a la obtenida en el mismo trimestre del año 2015, explicado principalmente por mayores intereses financieros, producto de los mayores excedentes temporales de caja. Ahora falta ver los números de este año, que según se sabe, son mejores.

Lo sabido, aquí los únicos que pierden son los que pagan las cuentas.

ClariNet