ABUSOS-LIDER

La empresa WalMart, famosa
en todos los países que opera
por sus prácticas abusivas que
incluso llegan a delitos
gravísimos en algunos lugares
de Asia, nos tiene para
el soberano tandeo.

Por Arnoldo Silva Lagos

Compran mercadería de mala calidad porque simplemente a los productores les pagan lo que quieren, no lo que vale realmente lo comprado, porque como adquieren cantidades superiores a cualquier otro mayorista, al que no se somete lo hacen a un lado y no les importa llevar a sus locales lo peor. Lo único que les interesa es ganar y ganar.

En estos momentos anuncian inversiones millonarias –en dólares y en Chile– y lo hacen porque nadie les para el carro. Un caso típico, el Líder Express de la calle Merced frente a Mosqueto. Una señora compra habitualmente allí, porque dada su edad no le resulta fácil trasladarse a otros supermercados un poco más apartados de su domicilio.

De pronto, se sorprende al ver un envase de plástico con seis tunas en su interior, brillosas y tentadoras. Hay también fruta de esta clase a granel, pero sus espinas son amenazantes. Opta por las envasadas, pero a la hora de comerlas ve que están llenas de hongos, es decir, en mal estado.

Regresa al local y el personal de atención al cliente le sale con evasivas.

Finalmente, aparece el encargado del local que ha eliminado a gran parte de sus empleados por lo que la gente que adquiere vegetales o pan, debe pesarlos personalmente, lo que crea enormes colas por la falta de experiencia de los consumidores frente a estas balanzas electrónicas.

El jefecito tiene que aceptar el mal estado de las tunas, van a mirar a la estantería respectiva, y tanto los frutos envasados como los otros, están llenos de hongos que pueden ser muy nocivos para un niño o un anciano, o para alguien joven enfermo del aparato digestivo. Finalmente le devuelven lo pagado, pero allí quedó el resto de la mercadería dañina a la venta. Y nadie del ministerio de Salud tiene la idea de asomarse por estos locales que hacen lo que quieren.

Pero, no es este el único abuso. Otro cliente relata que acudió al Líder de la calle Matucana, a comprar un aparato con un valor de $59.990. Lo canceló con una tarjeta y tuvo la mala idea de pedir tres cuotas, lo que según la propaganda mantiene el precio al contado. Días más tarde, cuando acudió a pagar la primera de las cuotas, se encontró con un recargo de $27.141, que según estos personajes correspondería al valor del tercio más cargos extras por uso de la tarjeta. Es decir, en un abrir y cerrar de ojos, el artefacto le costó en realidad $81.423.

María Patricia López Cáceres cuenta otro tipo de frescura. Dice que la llamaron para asistir a una reunión de postulantes para ocupar un puesto en un local de Pedro Fontova, junto a otros diez aspirantes a una peguita.

Les dio una charla una psicóloga, la cual les hizo saber que de ser seleccionados debían ir a un curso de capacitación de un mes con horarios estrictos y una jornada normal de trabajo, sin contar con ningún tipo de retribución, solo prometían una colación y los boletos de la locomoción siempre y cuando se cumpliera un 100% de asistencia, es decir, querían hacerlos laborar por un plato de comida.

Ahora que ya están en vigencia las nuevas normas laborales y el gran empresariado se llena la boca hablando de ética ¿habrá alguien que le ponga el cascabel de la decencia a este tramposo gato?

ClariNet