ADMINISTRADORES

Los politiqueros que han llevado
a nuestro sistema de elección de
autoridades a escandalosos
índices de abstención, se llenan
la boca hablando de lo
“que le interesa a la gente”.

Por Marvin Saavedra

Por supuesto, son cosas que les favorecen a ellos y en el caso de la derecha, al puñado de grandes millonarios que se pueden considerar los dueños del país. En una nación urbana por excelencia y con una clase media empobrecida pero numerosa, se hacen los locos con uno de los grandes dramas de las ciudades: La deficiente administración y el robo hormiga de los encargados de miles de edificios, que suma cifras siderales que nadie se ha tomado el trabajo de cuantificar.

Las leyes que rigen el tema son anacrónicas, hechas sin cuidado y tremendamente abusivas, sin que ningún gobierno se haya preocupado de sacar adelante algunos proyectos que duermen la siesta en el Parlamento. El Ministerio Público tampoco se ha tomado en serio el asunto y el abuso suma y suma, ante la indiferencia de las élites que viven en grandes mansiones unifamiliares.

Es obvio que al menos, se deben crear Fiscalías especializadas, luego que el periodismo venal que nos desinforma, reconociera que se adultera la contabilidad de las comunidades con pagos ficticios de servicios no prestados, o como se hace en un conjunto del sector Forestal, más de cien departamentos de alto costo edificados hace más de 60 años por la desaparecida Caja de Empleados Públicos y Periodistas, exigiendo a los maestros boletas en blanco, que luego la administradora llena a su amaño y se embolsa la diferencia.

En otros casos, se incluyen los gastos personales de estos empleados de los propietarios verdaderos de las viviendas, y se sienten los dueños de los conjuntos habitacionales y se dan las ínfulas previsibles o no le cobran los gastos comunes a los miembros más influyentes de las juntas de vecinos que coimeados así, les dejan hacer. Incluso, se llega al colmo de usar talonarios falsos para cobrar las mensualidades a los residentes, cuando no hay fraudes y robos de los fondos de los condominios.

Pese a que hay miles de casos, en lo que va de este año, apenas se han cursado tres órdenes de investigar a la Brigada de Delitos Económicos Metropolitana (Bridec) de Investigaciones, la que no se distingue por poner mucho interés en las diligencias respectivas. El año pasado hubo solo 15 procesos, cifra ridícula. Tanto así, que se reconoce que: "Esta es una cifra ínfima respecto de lo que hoy puede estar pasando en la Región Metropolitana. Hay casos que, no me cabe la menor duda, no han sido denunciados y los copropietarios han asumido la responsabilidad económica", admitió el subprefecto José Gutiérrez, jefe de la Bridec.

Agrega que las culpas apuntan a los administradores, aunque el desorden es tal, que hay participación de mayordomos y conserjes en muchos casos. Hasta el personal es víctima de estos ladrones y los sueldos impagos en la Comunidad Edificio Parque Avenida Ossa en Ñuñoa, que tiene 276 departamentos, suman más de cuatro millones.

Caso más o menos emblemático, tras una auditoría de los ingresos y egresos en la copropiedad entre los años 2012 y 2015 se estableció que hay 120 millones de pesos desaparecidos, además de los 27 millones del fondo de reserva que prescribe la actual legislación.

Otro caso en Santiago, dejó en evidencia cheques cobrados por caja y no depositados en las cuentas corrientes de los proveedores. Luego se estableció que quien habría recibido esos pagos era la ex asistente administrativa, que días antes había renunciado y que se fue del país.

Situaciones similares abundan de Arica a Magallanes. El problema de fondo es que se necesita una Fiscalía especializada del ministerio público en las ciudades, al menos en aquellas con más de 200.000 habitantes, una legislación sencilla, clara y facilidades para que se hagan las denuncias. Muchos municipios, como el de Santiago centro, tienen oficinas para atender a los copropietarios, pero si no quieren tampoco pueden hacer nada.

Este es un problema que sí le interesa a la gente y que nadie soluciona. ¿Alguien ha escuchado a alguno de los múltiples precandidatos hablar de este escándalo? Nadie, dado que no toman en cuenta los problemas pequeños de la rutina diaria, se llenan la boca hablando con palabras difíciles sobre el futuro de Chile, olvidando alegremente que estos hechos son parte importante de la vida de las familias.

Es por eso que la gente se aleja de las urnas, porque el debate de los quiltros grandes, por llamarlos de algún modo, no toma en cuenta a los perros chicos. Craso error, un elemento más que puede llevar a la quiebra del sistema democrático por la nula participación de los ciudadanos en este. Y que no digan que se trata de algo del ámbito municipal, porque no lo es.

Debe existir un sistema fácil para recibir las denuncias y de eso sí que se pueden encargar los municipios, pero estableciendo montos mínimos para evaluar los abusos, estos deben ser entregados al Ministerio Público. Hace años que hemos denunciado lo que ocurre, para la politiquería ambiente, de todos los colores y pelajes, es algo nimio. No lo es cuando se vive de un sueldo o una pensión y hay que pagar dos veces la luz o el gas, o vivir con fugas permanentes de agua o sin ascensores como ha ocurrido incluso en las Torres del San Borja.

El político que se ocupe de estos problemas y lo haga con pasión y empeño, no nos cabe la menor duda, tendrá un futuro sólido

ClariNet