PEPE-PACOS-MAPUCHES

El grillo mueve rítmicamente
sus antenitas: Es una
vergüenza de país; carabineros
que tiene docenas de los suyos
presos por ladrones, miente en
sus informes a la Justicia.

El bichito se refiere al peritaje balístico que realizó Investigaciones tras al baleo del joven mapuche Brandon Hernández Huentecol, en enero de este año en Collipillu, en que la policía uniformada alteró los hechos en forma deliberada y dijo que el carabinero involucrado era un inocente total y categórico de los cargos que se le imputaban.

El peritaje de los tiras, alega Pepe, concluyó que el uniformado Cristián Rivera tuvo plena y consciente responsabilidad en el ataque. El informe, indica el insecto, detalla que la escopeta utilizada por el sargento segundo Rivera estaba en buen estado y que no presentaba "alteraciones en sus piezas o mecanismos", como se argumentó para justificar los disparos realizados durante un incidente trivial para la realidad que se vive en La Araucanía, un enfrentamiento a garabato limpio entre muchachos y uniformados.

Además, el documento detalla que "la distancia a la cual se encontraba la boca del arma respecto del cuerpo de Hernández Huentecol, debió oscilar alrededor de 50 centímetros de su cadera". El disparo que recibió el menor de 17 años lo dejó con heridas que lo mantuvieron internado 45 días en la Clínica Alemana de Temuco, señala el grillo.

La fiscal a cargo del caso, Nelly Marabolí, explicó que una de las hipótesis consiste en que el disparo se produjo "cuando uno de los menores -Brandon- trató de arrebatar la escopeta antidisturbios a uno de los funcionarios de Fuerzas Especiales", pero las evidencias apuntan en otra dirección como constató la policía civil.

Pepe incluso especifica que la mentira es tan alevosa, que otro de los carabineros presentes, Marcelo Anabalón, afirmó que Rivera disparó de abajo hacia arriba, algo que se contradice con una disputa por el arma. "Esto queda claramente comprobado tal como lo observado en las lesiones del joven mapuche".

A esta versión se suma la declaración de otro uniformado, Juan Carlos Colicheo, quien aseguró que sintió un disparo y "como mantenía la vista sobre los jóvenes, vi que uno de ellos, el que estaba boca abajo, empezó a sangrar de su costado derecho de la cintura, al tiempo que el sargento Rivera deja a un costado la escopeta y dice fuerte: Chuta, la embarré".

El resultado del peritaje contradice la versión que dio a conocer el uniformado autor del balazo, quien declaró que "arreglaba la correa con mis dos manos -quedando la escopeta suelta y colgando por gravedad- cuando sentí que se produjo el disparo".

Pero los expertos en balística de Investigaciones no están de acuerdo con esta declaración porque, concluyeron, que "una escopeta colgando libre solo tiene opción de producir un disparo vertical hacia el suelo, lo que no coincide con la trayectoria angular que tienen los perdigones en el cuerpo de Hernández".

El subprefecto de la Brigada de Homicidios, Víctor Ruiz, señaló que están realizando un análisis "dado que existirían discordancias en las versiones de Brandon y el carabinero".

Pepe indica que la lección que se saca de este proceso es que no solo para comer pescado hay que tener mucho cuidado. También para balear a muchachos de los pueblos originarios.

ClariNet