PEPE-LIMACHE

Resulta aberrante y estúpido
que la generación de energía
eléctrica se haya convertido
en una suerte de tragedia para
nuestras comunidades y
sistemas productivos
agropecuarios,
se indigna el insecto.

Todo apunta a que se necesita -y en forma urgente enfatiza el grillo- una legislación adecuada y diversificada según los diferentes ecosistemas en los cuales se pretende instalar plantas generadoras, donde la decisión final esté en manos de diversos organismos, públicos y ciudadanos, y se conserven despejadas y expeditas las vías para acudir a la justicia si se hace necesario, sin que parezca ocioso, por el contrario, se deben institucionalizar la creación de tribunales especializados dotados de atribuciones suficientes, de consulta obligatoria y de la sala correspondiente en la Corte Suprema, algo que parece tan lógico que amerita un debate de cara a las presidenciales de noviembre, afirma Pepe.

Actualmente la gente enfrenta dos temas, nos actualiza el bichito: El primero, las generadoras propiamente tales; el segundo, la distribución y su tendido eléctrico. Es lo que se ve en la región de Valparaíso, donde el fantasma eléctrico golpea a las puertas de Limache y sus cultivos.

Incluso el grupo cívico Libres de Alta Tensión (LAT), está denunciando que el Parque Nacional La Campana podría perder su condición de reserva de la biosfera si se instala la termoeléctrica Los Rulos en sus cercanías y estas se llenan de postes y cables.

La organización es una de las varias que se opone abiertamente a la instalación de la central, propiedad de la empresa israelí IC Power, ya autorizada por los organismos regionales con una simple petición de que se hagan algunos arreglos cosméticos a la contaminación estimada.

Esta industria indeseada se levantará en el sector de Los Laureles, en Limache, que con este emprendimiento ve como el desierto golpea a sus puertas, se enoja el grillo.

LAT insiste en lo obvio, que deberían existir políticas de resguardo, que se encuentran dentro de las medidas sugeridas por organizaciones internacionales de cuidado del medio ambiente, pero que significan mayor gasto al propietario y por lo tanto se tratan de evitar.

Desde 1985, La Campana fue declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación , la Ciencia y la Cultura (Unesco), como una reserva de la biosfera, título que comparte solo con otras ocho zonas del país y por ende, se debería velar porque no se la afecte, establece el insecto.

El vocero de LAT, Joel González, manifestó que si bien el proyecto tiende a asociarse a los efectos nocivos que podría tener para los limachinos, no se ha tomado en cuenta los riesgos que produce, también, para otros sectores cercanos. A juicio de González, podrían verse dañadas las localidades de Olmué e Hijuelas, mismo lugar donde se emplaza este Parque Nacional reconocido mundialmente, y un importante factor económico si se le integra a los circuitos mundiales de turismo conservacionista, precisamente aquellos que tanto molestan a los turistas israelitas, según CONAF, notable por su cultura de “desobedecer cualquier medida mínima como no encender fogatas”. No se puede olvidar que uno de ellos incendió parte de las Torres del Paine.

“Los impactos medioambientales a la biodiversidad son bastante diversos, sobre todo con el material particulado que emitirá la termoeléctrica”, dijo el vocero. “La Campana debiese tener políticas de resguardo que son sugeridas por la Unesco. Lamentablemente estas sugerencias no necesariamente tienen una incidencia en políticas públicas reales de cuidado”, añadió.

Desgraciadamente, un Tribunal Ambiental ya acogió un reclamo contra la evaluación ambiental de la termoeléctrica Los Rulos y el abogado e integrante de la Fundación Defendamos la Ciudad, Rodrigo Avendaño Vergara, ya presentó un nuevo recurso de invalidez ante la instancia correspondiente.

El abogado argumenta que el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) se usó para favorecer a la empresa y que no consideró una observación clave realizada por la Seremi de Salud el 20 de marzo del 2015. La Seremi de Salud de Valparaíso, a través del documento número 493, entregó 59 observaciones al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la empresa IC Power. En esa ocasión, el organismo fue claro y preciso, afirmando que “basado en las herramientas legales y técnicas que esta autoridad sanitaria posee, se concluye y propone que este EIA sea rechazado”.

Según la seremi, “el estudio carece de información relevante y/o esencial, toda vez que no es posible evaluar la presencia o generación de efectos, características o circunstancias que generen riesgo a la salud de la población”.

Extrañamente, el director del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Valparaíso, Alberto Acuña Cerda, no acogió esta indicación de la autoridad sanitaria.

Frente a lo ocurrido, el abogado Avendaño Vergara, en representación del arquitecto y empresario limachino, Mauricio Zilueta, el 18 de diciembre del año pasado presentó un recurso de invalidez ante el SEA, por considerar ilegal este informe, puesto que no tomó en cuenta al requerimiento de la Seremi de Salud.

Sin embargo, esta acción fue declarada inadmisible y solo se le pidió a la termoeléctrica algunos cambios de tercer orden.

Ahora le corresponde a los limachinos parar este crimen ambiental, les recuerda y conmina Pepe.

ClariNet