PEPE-SENAME

El insecto acepta que ya nada
le asombra en este país.

En la medida que los porfiados hechos van configurando que el Servicio Nacional de Menores ha sido una maraña de campos de abuso y de torturas a niños marginados, donde algunos han hecho buenos negocios prostituyendo infantes de ambos sexos.

Queda la esperanza, dice el grillo, que existan excepciones pero el Sename es una suerte de horrendos circuitos de verdaderos campos de concentración para menores, donde no se evitó ninguna atrocidad, incluída la muerte violenta de algunos de los menores involucrados.

Lo que es peor, todo esto en medio de un cómplice silencio institucional para brindar impunidad a los autores de delitos de todo tipo y de una violación de los más esenciales derechos a u trato humano para los pequeños de ambos sexos, que de una u otra forma, acogiéndose a incalificables leguleyadas, el Ministerio Público y en especiales los Juzgados de Garantía, están consintiendo ante la pasividad de la Corte Suprema, que parece sorda y ciega ante el clamor popular por justicia, dice Pepe. 

Detalla algunos ejemplos. Cinco funcionarios de este infame Servicio, serán procesados finalmente por su responsabilidad en la muerte de la niña Lissette Villa, ocurrida en abril pasado al interior de uno de estos  centro de muerte. Así lo informó el fiscal regional de Los Lagos, Marcos Emilfork, quien dirige las indagatorias a lo largo del país por la situación de los pequeños acogidos a la asistencia del Estado y que parece no haberle tomado el peso a la tarea que tiene y no saber que el hilo se corta por lo más delgado – él en esta situación – y que va a llegar, por mucho que tarde, el momento en que se exijan cuentas.

"En Chile la violencia en contra de niños no puede ser tolerada, menos en el caso de los niños más vulnerables y que se encuentran bajo la custodia del Estado para su protección", indicó al respecto el funcionario, en una poética declaración para sustentar su decisión de imputar a los presuntos responsables y que aun debe verse reflejada en hechos, lo que no está ocurriendo .

"Lissette falleció a causa de la violencia ejercida en su contra", agregó Emilfork, detallando que a los imputados se les atribuirá participación en actos de palizas sin motivo, que desde hace un mes tienen la calificación jurídica de torturas.  Para los organismos de DD.HH., estos individuos deben ser objeto de un castigo ejemplar, pues nada justifica el crimen que cometieron.

La verdad, indica el grillo es que a estos monstruos tolerados por nuestra injusta democracia, no les pasa nada. Luego indica que ni siquiera pierden la pega e indica un  caso en Playa Ancha. Estos papeles muestra como se castiga a los niños por enfermarse. Uno de los testigos declaró: "Un día un cabro se descompensó, no hacía caso y el tío Manduja tomó una silla y la tiró y le dijo: ¡En mi turno, no! Y le pegó en la cara. Yo le vi la sangre, luego lo agarró del cuello,(rodeándolo con su brazo y empujándolo y lo llevó al baño para que vomitara, no lo mando a la posta ni nada".

Este cruel tío Manduja es uno de los más involucrado en torturas, como consta en un sumario de más de mil páginas, el que se inició el año 2015 en la Casa Amanecer del Centro de Reparación Especializada de Atención Directa (Cread) de Playa Ancha, y que terminó con la perdida de la pega para los encargados de martirizar a los menores y ahí sigue cobrando mes a mes.

Uno de sus colegas es un tal Juanito, quien siempre anda con una pala y cuando los niños no se quieren ir a acostarse, los "agarra a palazos". ¿Es posible que este brutal sujeto ande suelto?, se pregunta Pepe. Pues si, no le ha pasado nada.

El 18 de mayo de 2015, la directora del Cread porteño, Susana Toro Guerrero, dio cuenta de la situación de y expuso el usual maltrato físico y sicológico a muchachitos internados en la llamada Casa Amanecer de ese centro, menores que tienen entre ocho y 13 años. A partir de esa fecha se inició un sumario administrativo.

Como resultado de la investigación, se les formularon cargos a 11 funcionarios, quienes hicieron sus descargos dentro de plazo establecido contando una mentira tras otra. El 17 de diciembre, la fiscal a cargo de sustanciarlo propuso aplicarles la medida de destitución. El 3 de febrero de 2016, la entonces directora nacional del Sename – otra que bien baila --, Marcela Labraña, declamó que estas infracciones "vulneran gravemente el principio de la probidad administrativa, pues se encuentra acreditado en el expediente sumarial que han realizado acciones extraordinariamente violentas y temerarias, y sin medir las consecuencias que su actuar podría tener en la salud física y síquica de los niños residentes en Casa Amanecer del Cread Playa Ancha".

Afirmó que las conductas de los sumariados atentaron "contra la misión institucional y la Convención Internacional de Derechos del Niño". Así justificó la tibia sanción de la destitución de los torturadores. Pero, la cosa no paso de eso.

Los sancionados apelaron de inmediato a la máxima instancia, el ministerio de Justicia. De acuerdo al reglamento, la dirección del Sename debía revisar los casos y sugerir una decisión, que era otra que acoger o rechazar la apelación. No obstante, el Sename oficialmente afirma que: "De acuerdo a la Ley 10.336 no se pueden aplicar medidas disciplinarias desde 30 días antes de un proceso eleccionario y hasta 60 días después de realizado". Es decir que gracias a las elecciones municipales del 23 de octubre4, estos bárbaros siguen realizando sus “acciones extraordinariamente violentas y temerarias" contra los niños, siguen contratados, aunque percibiendo el 50% de su sueldo. Es de locos, acota Pepe, pero así sucede.

Incluso el grillo apunta a que el sumario que instruyó la fiscal Patricia Fredes Vega, por ejemplo, evidencia que un niño de 10 años, que pesaba en ese momento 35,9 kilos y medía 1,35 metrps, declaró: "El tío Cid me pegó porque me llamó, yo estaba con pijama en la cama de arriba del camarote, dibujando. Entonces me pescó de la ropa, me tiró para abajo. Me llevó arrastrando hasta la puerta del baño y me empujó a golpes en la espalda y me metió vestido a la ducha y me siguió pegando en la espalda, hasta que en lo resbaloso, me caí, choqué con la muralla y perdí dos dientes".

¿Es posible que no haya una pena de cárcel para un torturador como este tío Cid?

Para nuestros fiscales y jueces, no.

Sobre el maltrato sicológico infringido por el criminal en Playa Ancha, se señala que entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 2015 amenazó en más de una oportunidad a un niño, diciéndole que "no sapée". Se lo dijo antes de que el amenazado fuese llamado a entrevista por los profesionales responsables de la casa, para que no contara lo que veía y el chico declaró: "Me asusta cuando él dice eso". El pobre sabe lo que le puede costar.

El modelo de torturas incluye las golpizas en patota, la antigua "camotera", que obliga al resto de los pequeños a dar de patadas, puñetazos y lo que sea, al castigado. Esto es simplemente una tortura, pero no pasa nada y este 2017 la cosa amenaza con ponerse peor.

Otro modo de castigo, a través de golpes, es el que llaman "cobrar". Un niño le pidió al tío que por favor no le "cobrara" a uno de sus amigos, qué él lo haría y le pegó a su mejor compañero para que no lo hiciera el tío, un cobarde que solo le pega a pobres indefensos".

El 11 de mayo de 2015, un supuesto educador de trato directo de la Casa Amanecer, en realidad un sádico que debía estar en una celda,  mantuvo desde las seis de la tarde a los niños formados al aire libre, algunos desnudos y otros con muy poca ropa. Había viento frío en esa ocasión y los niños además estaban avergonzados porque se sabían observados por otros encargados del centro, quienes hacían groseros comentarios. No contentos con eso, estos salvajes a algunos les lanzaron sillas a la espalda. A otros, mientras dormían, les daban golpes en la cabeza para despertarlos y con el único fin de molestarlos.

En verdaderos intentos de asesinato, uno de los castigos habituales consiste en golpes de karate en la tráquea y cuando los muchachitos, ante tanto maltrato, perdían el control de sus nervios, les aplicaban una inyección con un calmante, sin ningún control médico.

O sea estamos en presencia de homicidas, pero no se les castiga.

Por el contrario se los trata con la mayor delicadeza y ternura, como ocurrió cuando el Primer Juzgado de Garantía de Santiago resolvió dejar sin medidas cautelares a los dos funcionarios del Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread) de Pudahuel, que fueron formalizados por los maltratos ocurridos al interior de esa residencia.

Se trata del coordinador del centro y una de las educadoras de trato directo, Jaime Ñanculef y María José Montero, respectivamente, a quienes se les atribuyó participación en torturas y no les pasa nada. Por estos hechos, el fiscal de delitos de alta complejidad Occidente, Tufit Bufadel, solicitó arraigo nacional, firma quincenal, prohibición de acercarse a la víctima y no trabajar en contacto con menores vulnerables, sin embargo, el tribunal estimó que los antecedentes esgrimidos durante la formalización no fueron suficientes para justificar la dictación de medidas precautorias. No presentaron los fiscales ningún cadáver.

De esta manera, estos monstruos solo deberán comparecer a las instancias que sean programadas por el tribunal durante los cien días decretados para las investigaciones del Ministerio Público. La pareja agredió física y sicológicamente a José Cortés, un joven quien al momento de los apremios registrados en 2014, tenía 17 años. Según el Ministerio Público, el menor, con capacidades disminuidas, habría sido obligado en oportunidades a comer su vómito y a permanecer de pie durante largas horas como castigo por no alimentarse.

También habría sido sometido al frío mientras era trasladado hacia sus diálisis, al no ser abrigado pese a las de bajas temperaturas del invierno. Todos estos hechos fueron reafirmados por versiones de testigos leídas por el fiscal, que aseguran que en el caso de María José Montero, se trata de una mujer realmente loca y sádica, agresiva en su trato.

Fue tanto el cariño con que se les trató, que ambos torturadores permanecieron con el rostro cubierto durante la audiencia de formulación de cargos.

Como sociedad ¿tendremos remedio?, se pregunta Pepe y no dice nada más porque la respuesta es obvia.

ClariNet