PEPE-OBISPOS

Al insecto, los ojitos le brillan
intensamente y muestran su
perplejidad. Luego pregunta
desconcertado: ¿A nuestros
obispos se les habrá pasado
la mano en el consumo
de vino de misa?

Pepe no entiende este cisma que no es precisamente una tempestad en un vaso de agua sino que más parece una borrachera de fanatismo en una delicada copa de cristal con jugo de uva fermentado, a raíz de la decisión del Papa Francisco de autorizar la absolución indefinida del aborto en nueva carta apostólica que a los purpurados de este país, tan comprensivos con los pedófilos recaudadores de fondos para financiar crímenes bajo la dictadura, les cayó como una patada en sus rosadas panzas. 

En una actitud soberbia e insolente advirtieron en forma destemplada su enojo después que el Pontífice anunciara que los sacerdotes podrán absolver sin incurrir en falta alguna, a las mujeres que aborten y no deberán excomulgar a quienes lo cometan, que esta vez la infalibilidad del Papa no es tal.

Pepe anonadado, constata como en la jerarquía local insisten en que "el aborto no nos gusta ni lo queremos" y explicaron burdamente que el llamado de la máxima autoridad eclesiástica es "a la misericordia" y nada más.

Es decir, indica el bichito, con una soberbia que Lucifer les envidia, se autonombraron intérpretes y traductores del jesuita argentino.

Pomposo y cavernario su vocero dijo: "El aborto, siempre para la Iglesia chilena va a ser un pecado porque significa la muerte de un ser indefenso sin ninguna protección. Pero la iglesia, para aquellas personas que quieren acercarse a recibir la misericordia, quiere habilitar todos los caminos, lo más expeditamente posible para que la gente que quiera encontrarse con el perdón del señor lo pueda hacer".

Este portavoz es nada menos que el obispo auxiliar de Santiago, Fernando Ramos, considerado como uno de los obispos progresistas, ¿cómo será el resto?

Pepe dice que el vicario general de la arquidiócesis fue enfático en rechazar el proyecto que despenaliza la interrupción del embarazo en tres causales que actualmente se discute en el Congreso, y consultado sobre si el contenido de la carta del Papa, Misericordia et Misera, podría ser considerada como una apertura a este tipo de legislaciones, casi se infarta.

Contestó: "Es una invitación a reflexionar, especialmente a los parlamentarios, en que sus decisiones tienen implicancias muy grandes y muy graves para la vida de los chilenos y nosotros vemos con preocupación que hayan ciertos sectores de chilenos (que no saben hablar de corrido, nota del grillo), que son los más indefensos, que no tengan la protección jurídica necesaria como puede ser un niño en el vientre de su madre".

Ni se acuerda de los niños y niñas indefensas violadas por los Karadima y otros. Como diría la Biblia, son sepulcros blanqueados, albo por fuera y lleno de carroña por dentro.

ClariNet