PEPE-ANCIANOS

El insecto está triste y muy
alicaído. A su lado, el violín,
un poco más allá el arco. Es
evidente que no tiene
ánimo para tocar.

De pronto musita: “Se ha dicho tanto, una y otra vez… pero, nadie quiere hacer caso. Una sociedad que no respeta a sus viejos, está enferma y va terminar mal…Sin embargo…”

Tiene un papel en sus manos que relata el drama de un hombre de más de 85 años. Un ser indefenso, asaltado a las puertas de uno de los principales supermercados de Calama, sin que nadie lo defendiera pese a que hubo testigos que desaparecieron con rapidez.

El anciano, en el momento de consumarse el delito, tenía en sus bolsillos 740.000 pesos, producto de un préstamo que había pedido a una financiera que usa para algunas de sus operaciones, las cajas de aquel comercio, algo peligroso y que se presta para que los delincuentes sean dateados oportunamente.

En el robo mismo, lo amenazaron con un cuchillo que presionaron contra su estómago, a plena luz del día, sin ocultar para nada lo que estaban  haciendo aquellos dos malandras.

Según los datos proporcionados por la Fiscalía, que como todos da la noticia pero muy pocas veces encuentra a los culpables, el hecho ocurrió a las 11:00 horas de un día laboral, en el conocido supermercado de la calle Balmaceda.

Sin tener noción de lo que le esperaba, leyó el grillo, pidió el avance en efectivo. Una vez terminado el trámite, el anciano salió del local e inmediatamente dos individuos lo acorralaron. Uno de ellos lo amenazó de muerte si gritaba o pedía ayuda.

El segundo bandido, con toda pachorra, lo revisó entero, sacando desde su bolsillo todo el dinero que tenía. Cometido el delito, se dieron a la fuga. El anciano, debido a su avanzada edad y su estado de nerviosismo no pudo dar una descripción de sus atacantes, menos logró solicitar ayuda. Solo se fue a su vivienda y allá le comentó a una de sus hijas lo que había ocurrido.

Carabineros, diligentemente, realizó absurdas rondas por el sector, las que resultaron evidentemente sin éxito.

Las preguntas, según Pepe, abundan: ¿Por qué nadie le acompañó? ¿Por qué la policía no recorre el sector con más frecuencia? ¿Por qué la empresa no cuenta con guardias que socorran a sus clientes?

El insecto, muestra otra copia. “Sin embargo, los vejestorios para algo sirven”, afirma. Y lee, Raúl Muñoz de 81 años, estaba de paseo en el centro comercial Apumanque de Santiago junto a su esposa, cuando se percató que un grupo de asaltantes escapaba tras asaltar una joyería, los enfrentó sin arma alguna y arriesgándolo todo.

Le hizo una zancadilla a un muchacho de 15 años que corría por los pasillos del mall después del robo, tras lo cual ambos cayeron al suelo. El joven logró reponerse para continuar su huida, sin embargo, fue interceptado a los pocos metros por un trabajador y la ayuda de otras personas y apresado. El arriesgado ciudadano, se llevó la peor parte pues la caída le provocó un golpe en la cabeza por lo que quedó sin conocimiento y debió ser trasladado de urgencia a la Clínica Alemana donde finalmente fue dado de alta.

Raúl Muñoz expresó que: “Fue algo instintivo. Le lancé la patada y después no supe del mundo”.

El grillo dice: “Hay lucecitas de esperanza”.

Recoge su instrumento y se echa a volar.

ClariNet