PEPE-RABIA

Que la gente menos favorecida
por la fortuna está enojada,
indiferente y hasta tonta ¿por
qué no decirlo?, desafía el insecto
aún conmocionado por la elección
a la Casa Blanca en Gringolandia.

De otra manera no se explica la llamada Primavera Árabe que ha destrozado, sin solucionar nada, a países como Libia, Siria o Irak. Tampoco resulta razonable ver a los británicos entregándole el poder a un Partido Conservador que es un barco sin timón y menos timonel y ahora, a Donald Trump en la Casa Blanca.

A este millonario hocicón -no se le puede calificar de otro modo-, le votaron miles de pobres, que se aferran a la ilusión de que teniendo gobernantes de derecha, se va a detener la crisis que enfrentan sus patrias, reflexiona Pepe.

Pero, todos sabemos que no es así, ni en el Medio Oriente, ni en Europa ni en Estados Unidos. Londres no sabe qué hacer con su decisión de salirse de la Unión Europea y arriesga que Escocia regrese a ser un país independiente como en el siglo pasado. En EE.UU., quieren hacer sus maletas, California, Texas y hasta Alaska, alguna vez parte del Imperio Ruso.

Trump le dio una paliza a Hillary Clinton contra todo pronóstico y demostró una vez más que las encuestas, salvo excepciones, predicen poco o nada. Este afortunado y poco escrupuloso hombre de negocios, que ha quebrado varias veces, dice el grillo, algo que abre la puerta a la sospecha de si estos quebrantos financieros siempre fueron producto de una mala gestión o hubo algo más (ambas opciones no auguran nada bueno), más encima sabe poco o nada de política, perfilada esta como el arte de gobernar y no como una herramienta de enriquecimiento personal.

   

Tan poco político es, sostiene Pepe, que su campaña se basó en una retórica llena de odio y de insultos, con un machismo feroz por el cual votaron las mujeres, tratando de experimentar con ideas tontas para ver qué pasaba. Para Estados Unidos y el mundo, esto significa problemas, augura el bichito.

Las personas están molestas por la desigualdad en todos los aspectos, aunque duela decirlo, con envidia por la riqueza que se exhibe con grosería y descaro y por las reiteradas fallas de las élites de todo tipo, ansiosas de culpar a alguien por los fracasos en contar con un futuro claro y vivir con el alma en un hilo por el desempleo, la delincuencia, las pensiones miserables y el individualismo exagerado que está taladrando desde adentro y desintegrando a las familias.

Existe un “inmenso colapso”, como dice el diario británico El Independiente, “en los consensos de libertades y democracia surgidos luego de la II Guerra Mundial” , y la llegada de Trump a la Casa Blanca, lo ratifica.

Claro, dice Pepe, cuando los poderes fácticos se ven amenazados, el magnicidio siempre ha sido la salida en Washington.   

ClariNet