PEPE-ABSTENCION

El insecto suelta un par de notas
muy desafinadas en su violín y
luego apunta con el arco a una
imaginaria multitud: “Lo reconoce
la ONU y nuestros políticos y
medios aún no se enteran de
la tremenda abstención”.

El grillo está furioso: “Lo dijimos desde un comienzo pero en este país creen que si no se dan por enterados, las cosas no pasaron y todo el mundo se muere de la risa”.

Luego reitera: “El sistema democrático que nos rige llegó a su límite y lo demuestra el hecho que hubo lugares como Santiago y algunas comunas populares, en que la desafección ciudadana rozó el 80%, una verdadera catástrofe”.

Pepe explica que espera que ahora que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lo dijo, las élites se peguen los alcachofazos respectivos aunque, supone, que con  el cambio del binominal para las parlamentarias, las cosas se pueden arreglar.

Para el bichito, lo que se necesita es que el centro y la izquierda reaccionen, porque como se comprobó en las municipales de octubre, a la derecha mientras menos voten, le va bien.

El PNUD, para que nadie se llame a engaño, calificó de "crítica" la participación de los ciudadanos en dicha elección y se escandalizó que la participación de votantes apenas alcanzara el 34,92% del padrón de 14,1 millones de personas, el menor porcentaje registrado en toda la historia del país desde que se implantó el sufragio universal y secreto.

El organismo de las Naciones Unidas indicó que un régimen democrático necesita que por los menos la mitad de sus ciudadanos haga efectivo su sufragio. Pepe coincide y tocando nuevamente el violín, exclama: “El resto es música".

Para el PNUD si el 2017 la abstención se estabiliza alrededor del 30%, sería "grave". Son “generosos”, según Pepe, porque en realidad se transformaría en un desastre y el país quedaría a merced de cualquier aventurero audaz.

Las frías cifras indican que el porcentaje de votantes en las municipales de este año fue 13 puntos menor a las elecciones del 2012 -cuando se presentó en los centros de votación un 48% del padrón electoral-, que a su vez cayó 10 puntos en relación a los comicios del 2008 (58%). Es decir, “vamos en picada”, acota el insecto.

Los números dejan ver que "los resultados de las municipales 2016, muestran, que la proporción de votantes en relación al padrón cae a su mínimo histórico, situándose en un 34,92%", según el documento. En buen castellano, que vamos cuesta abajo en la rodada y que no es cosa de ofrecer el voto electrónico u otras argucias similares.

El hecho de fondo para Pepe, es que la gente ya no cree en nada y cada día que pasa se convence más y más que las capas dirigentes soban la espalda pero no hacen nada y se atusan sus bigotes en la medida de lo posible.

Un sondeo realizado por los especialistas del PNUD, indica que el 40% de los encuestados aseguraron "que la política no les interesaba", es decir, les da lo mismo y les importa un bledo quien gobierne. Mientras no se metan con su asaditos ni les limiten el tragullo, todos felices.

Esta escasa importancia hacia las ideas se acentuó en el 2012 con el cambio del voto obligatorio al voluntario, sumado al declive de la confianza de la población hacia los partidos políticos y las instituciones de toda clase, revolcado todo en la ciénaga de la corrupción, indicó el organismo de la ONU.

Además, para terminar de machacarla, esta abstención se produce en contraste con el resto de América Latina, donde en los últimos 16 años la participación electoral en comicios parlamentarios, por ejemplo, creció del 63,4 al 70,1%, mientras que en esta larga y angosta faja de tierra, bajó del 86 al 49%.

"Es preocupante sobre todo porque Chile está muy fuera de la tendencia en América Latina. En la gran mayoría de los países de la región aumenta o se mantiene" la participación electoral, según Marcela Ríos, coordinadora del Programa Gobernabilidad Democrática del PNUD.

Pero, dice Pepe, “como no hay peor sordo que el que no quiere escuchar, seguiremos de mal en peor”.

ClariNet