PEPE-HACHA

El insecto asegura que somos
una sociedad enferma,
envenenada por el consumismo,
una televisión distorsionada e
irresponsablemente sensacionalista,
con una segregación económica
cada vez más hiriente.

Si alguien duda que el coco no nos está crujiendo, dice el grillo, basta tomar dos hechos policiales ocurridos recientemente en la provincia de Llanquihue.

En un caso, un adolescente de 15 años, con antecedentes de alteraciones mentales, asesinó a una hermana mayor con un hacha, atacó con la misma herramienta a sus dos hermanos menores y finalmente intentó matarse. En el otro, un borrachito que dormía la mona en un contenedor de basura, murió triturado por el mecanismo de un camión sanitario que recogía los desperdicios en un sector pobre de Puerto Montt.

Son situaciones horribles, se queja Pepe, pero que se dan a conocer como simple crónica roja y después todo el mundo lo olvida, sin que nadie se preocupe de ir al fondo del asunto, que no es otro que la violencia entre nosotros es cada vez peor y obedece a factores como los tres mencionados en un principio.

Violencia, que se quiera o no, se originó bajo la dictadura.

Los detalles de la actuación del asesino del hacha, revelados durante el control de la detención del adolescente de 15 años que mató a su hermana de 24 y dejó heridos a sus otros dos hermanos, de 11 y 12, en la comuna de Fresia. La diligencia judicial se efectuó en el Hospital Regional portomontino, donde el chiquillo permaneció internado, ocasión en que el fiscal de Puerto Varas, Nain Lamas, pidió ampliación de la detención por 48 horas, a lo que accedió el tribunal.

Los hechos ocurrieron en una humilde casa de la calle Nueva Cuatro, Pasaje Interior, donde una joven de 24 años, más sus tres hermanos de 15, 12 y 11 años, se reunieron en la casa de sus padres, a celebrar una fiesta familiar con chicha de manzana. Los viejos se acostaron temprano y los muchachos continuaron con la celebración. Alrededor de las 21:30, el adolescente de 15 años sostuvo una discusión con su hermana Ana Maribel Gallardo Saldivia y descontrolado, la atacó con el hacha de partir la leña.

La joven fue trasladada al hospital de Fresia, donde murió a eso de las 23:50, debido al daño causado por una fractura en la base del cráneo.

Sus otros dos familiares, una niña de 11 y un niño de 12, que presenciaron el parricidio, también fueron agredidos y se reponen de sus lesiones graves con riesgo vital en el establecimiento regional, mejor equipado.

Miriam Muñoz, médico jefe de la unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Pediátrico, explicó que "fundamentalmente más la niña que el varón, está muy grave".

El adolescente se aferra a que habría escuchado voces que le decían "tienes que matarlos para liberarme". Se supone que tiene antecedentes por enfermedades psiquiátricas de allí que sea sorprendente la actitud de sus padres al enviarlo a comprar la chicha y dejar que bebiese.

Pero, esta galería de horrores, indica Pepe, no termina ahí, pues en el sector llamado Alerce, un hombre que dormía dentro de un contenedor de basura fue triturado por un camión recolector.

El estremecedor suceso ocurrió pasadas las 02:00 horas de una madrugada hasta ese momento normal, en la calle Arturo Pacheco Altamirano de la población Navegando al Futuro IV.

Personal de la sexta comisaría, verificó que había una persona muerta en el interior de un recolector de desperdicios de la empresa Gestión Ambiente. El conductor del vehículo dijo que al proceder a descargar el contenedor de basura ubicado en la mencionada esquina y realizar la trituración de esta, sintió unos gritos al interior del camión, deteniendo de inmediato el proceso. Una mujer que fue testigo del hecho, señaló que fue ella quien le advirtió al conductor que en el contenedor había durmiendo una persona, ya que minutos antes -al pasar por el lugar- sintió unos ronquidos, indica Pepe, pero no le hicieron caso. El varón, un borrachito del sector, murió en medio de los rodillos del triturador, añade el insecto.

Luego agrega: Si estos dos sucesos se analizan serenamente, queda en claro que somos parte de una sociedad enferma, pero sin decidirnos aún a hacer algo.

ClariNet