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CAMBIO-GABINETE8

Aquí no hay coincidencias.
La política como espectáculo,
como actividad comunicacional
sujeta al rating actúa y decide
de acuerdo a las audiencias.
 

Por Paul Walder

Sebastián Piñera tomó la decisión de anunciar su segundo cambio de gabinete en el mismo momento que la encuesta CEP, aquel sondeo levantado por las elites y la prensa como el oráculo de la política, lo castigaba con nuevos guarismos. Piñera, cuesta abajo en las encuestas, con la economía convertida en un actual y en futuro problema y con una ciudadanía que puede perder la paciencia en cualquier momento, realizó esta mañana un cambio de actores pero no de escena ni de escenario.

Qué dijo la encuesta CEP y qué hizo Sebastián Piñera. La encuestadora, ligada al establishment empresarial más tradicional, reprobó no solo a su gobierno, sino también a su misma figura. Todas las áreas de su gobierno obtuvieron calificaciones insuficientes en tanto el presidente el nivel de rechazo más alto desde que asumiera hace poco más de un año. Ante tal desastre, cantado por todos lados a viva voz, Piñera opta por lo más seguro, por rebajar los riesgos. Qué hace. Olvida las improvisaciones y apuesta por lo más conocido.

El desaforado canciller Roberto Ampuero, aquel escritor excomunista convertido en ultraderechista fanático, fue el protagonista de una aventura fracasada, pero principalmente inútil. Aquel papelón en Cúcuta al que empujó también al presidente estará para recordarlo por muchos años. Piñera, especulador y multimillonario, no tiene ni carisma ni dotes para liderar el lastrado devenir de la política latinoamericana y sus relaciones con Washington.

El único espacio propio de Piñera es la continuidad, la gestión de lo ya instalado. Ese lugar, administrado por todos los gobiernos de la posdictadura, hoy parece también arriesgarlo. Porque el núcleo de su campaña, su atractivo electoral, estuvo en la reactivación económica, en la creación de empleos y de mejoras salariales. Un lugar común para cualquier gobierno que todavía, pese a defraudaciones constantes, la gente tiende a creer. Cada vez por menos tiempo, como constata el sondeo divulgado por la CEP.

Piñera se expone a perder ese único atributo. Es por ello que el cambio de gabinete es un giro a lo más conocido, a la gestión económica y al regreso de políticos de peso de su anterior gobierno.

El gobierno puede extraviar el rumbo si el actual y crepuscular escenario económico tiende a oscurecerse más. Por ello, es muy probable que la política exterior chilena vuelva al cauce netamente comercial de las últimas décadas. Una política entregada a las grandes corporaciones para la búsqueda de nuevos mercados. Y lo mismo en el frente interno. El nuevo ministro de Economía, otro neoliberal de la Escuela de Chicago, tendrá en sus manos empujar un programa de obras públicas para reanimar una economía con un sector privado aterrado.

Un cambio de gabinete como un golpe de efecto. Porque es altamente probable, y aquello lo afirman decenas de observadores y especialistas, que la economía global está en un proceso de estancamiento y, eventualmente, de recesión. Y si no bastara con esta amenaza, hoy las políticas multilaterales, de apertura de mercados, son la escena de una guerra, por el momento comercial.

Es también probable que estemos en las puertas de un cambio de paradigma global, que sin duda será regional y también local. Ante ello, Piñera, que solo puede hablar de comercio, inversiones y mercados desregulados, no tendrá mucho que hacer.

LOS NOMBRES Y LOS NÚMEROS DEL CEP

El presidente Sebastián Piñera designó este jueves nuevos ministros en las carteras de Desarrollo Social, Salud, Energía, Obras Públicas, Economía y Relaciones Exteriores. Salen Roberto Ampuero, José Ramón Valente, Susana Jiménez y Emilio Santelices, en tanto Alfredo Moreno pasa de Desarrollo Social a Obras Públicas y Juan Andrés Fontaine pasa a Economía.

Los nuevos ministros son cartas probadas por Piñera en su gobierno anterior. Vuelve Jaime Mañalich en la cartera de Salud, Teodoro Ribera, ministro de Justicia en el gobierno anterior, asume como canciller y Juan Carlos Jobet., que se desempeñó en el ministerio del Trabajo, asume la cartera de Energía en reemplazo de la señora Jiménez.

Las novedades para la Moneda no terminan aquí. En un día muy movido, la encuesta CEP, aquel oráculo para la clase política y el establishment, publicó pésimas noticias para el gobierno y, en especial, para la figura de Piñera. La encuesta determinó que el presidente registró una desaprobación de 50% y cayó 12 puntos en la aprobación -respecto al último sondeo de diciembre 2018- hasta el 25%.

El gobierno no aprueba en ninguna asignatura. Los encuestados evaluaron con notas “rojas” las distintas áreas de gestión del gobierno. Tanto, que la mejor evaluada es Transporte Público, con 3,7, y la peor, Pensiones, con un 2,8 como nota. Todavía más: un 66% no le tiene confianza, versus un 28% que sí le tiene confianza.

 

Presidente acude a viejas caras para un nuevo gabinete

 

El fracaso de la Consulta Indígena, la baja aprobación ciudadana y las magras cifras económicas motivaron un largamente anunciado ajuste ministerial que dejó fuera de las secretarías de Estado a José Ramón Valente, Emilio Santelices, Roberto Ampuero y Susana Jiménez.

Claudia Carvajal y Camilo Villa

Una encuesta CEP, con un 25 por ciento de aprobación a su gestión, fue la antesala de un largamente anunciado cambio de gabinete.

Aunque en un principio se habló de un ajuste, con el transcurso de las horas, fuentes al interior de La Moneda comentaron de un verdadero remezón en el equipo cercano el Primer Mandatario. Sin embargo el comité político se mantuvo intacto.

Esta es la segunda modificación en la nueva administración de Sebastián Piñera, luego de la salida de los ministros de Educación, Gerardo Varela, y Cultura, Alejandra Pérez, en agosto pasado.

Con la introducción del subsecretario Ubilla, se dio inicio a la ceremonia en el salón Montt Varas en que se aceptó la renuncia de Roberto Ampuero, José Ramón Valente, Alfredo Moreno, Emilio Santelices, Juan Andrés Fontaine y Susana Jiménez.

Enroques, retornos y salidas

Luego de las malas evaluaciones del Canciller Ampuero, es Teodoro Ribera, tras una breve titularidad en Justicia en el primer mandato de Sebastián Piñera, quien ocupará la cartera de Relaciones Exteriores a partir de este jueves.

En Economía, Fomento y Turismo asume Juan Andrés Fontaine dejando Obras Públicas.

Sebastián Sichel, hasta hoy vicepresidente de CORFO, asume  la cartera de Desarrollo Social  en reemplazo de Alfredo Moreno, quien a su vez se traslada al ministerio de Obras Públicas.

Jaime Mañalich vuelve la primera arena política para reemplazar a Emilio Santelices en Salud quien sale definitivamente del equipo de secretarios de Estado.

En cuanto a las salidas, la ministra Susana Jiménez, que debió enfrentar la polémica de la implementación de los medidores inteligentes, dejó el gabinete para ser reemplazada por Juan Carlos Jobet, exministro de Trabajo durante la primera administración del presidente Piñera y que es cercano a Evópoli.

“Es hora de la acción”

Posteriormente a la firma de los nuevos secretarios de Estado, el Primer Mandatario se refirió a las circunstancias económicas externas y el panorama de comercio internacional. “La economía mundial se ha debilitado, está creciendo mucho menos de lo que creció el año pasado y de lo que se anticipaba de lo que iba a crecer este año. El comercio mundial está cayendo, situación que no ocurría hacia muchas décadas y los precios de los productos que exportamos han bajado y los productos que importamos han subido”, señaló Sebastián Piñera.

Inmediatamente después, el jefe de Estado lanzó críticas al desempeño de la oposición en materia de los proyectos y reformas impulsadas por el gobierno. “Hay obstáculos que provienen, en parte, de la conducta de algunos sectores que han impedido que una agenda modernizadora en muchos frentes pueda avanzar y ver la luz del sol, y estoy convencido que esta agenda es necesaria y urgente”, enfatizó el mandatario, para posteriormente enumerar cinco puntos neurálgicos de ese programa.

“Y entre estas destaco la modernización tributaria, la agenda pro crecimiento y pro inversión, la modernización del Estado, todas ellas modernizaciones urgentes y necesarias para poder fortalecer nuestra capacidad de crecer”.

“La reforma a las pensiones, que nos va permitir cumplir con un anhelo que está en el alma de todos nuestros compatriotas, que es mejorar las pensiones de todos los jubilados de nuestro país y también los futuros jubilados, especialmente los que reciben el pilar solidario, pero también la clase media, las mujeres y los adultos mayores”.

“La modernización a nuestra legislación laboral para adecuarla a la realidad del siglo XXI, al dinamismo de la sociedad del conocimiento y la innovación, a los cambios que significa la cuarta revolución tecnológica para crear más y mejores empleos”.

“La modernización de nuestro sistema de salud que, sin duda, requiere cirugía mayor para básicamente mejorar el acceso, la oportunidad y la calidad de los servicios que reciben nuestros compatriotas cuando están enfermos”.

“La reforma a nuestra educación para mejorar la calidad en todos sus niveles para privilegiar la educación temprana, para fortalecer la educación técnico profesional y para mejorar la seguridad y la sana convivencia en las aulas de nuestras escuelas”.

El mandatario recalcó que todas estas modernizaciones no han podido salir adelante por la falta de voluntad y diálogo de la oposición.

“Todas estas modernizaciones están en el Congreso desde hace varios meses y a pesar de nuestra permanente voluntad de diálogo y acuerdo no han podido avanzar”.

A manera de justificar los seis cambios que hizo en las Secretarías de Estado, Piñera afirmó que “llegó el tiempo de las definiciones y el tiempo de la acción”.

Con respecto a los ministros que dejaron sus cargos, el jefe de Estado agradeció la vocación y entrega de cada uno de ellos, mientras que a los nuevos secretarios agradeció “la disposición y la voluntad”.

Además el Presidente enumeró los desafíos que debe enfrentar su gobierno.

“Mantener en marcha nuestra economía, mejorar la protección a nuestra clase media y a los sectores mas vulnerables, y aumentar la seguridad ciudadana”, finalizó.

 

Piñera Simuló Cambio de Gabinete: Un Ajuste de Macetero

 

Piñera concretó el cambio de gabinete que se venía anunciando hace semanas. El ajuste tocó a seis carteras. Salieron cuatro ministros: Roberto Ampuero (Relaciones Exteriores), Ignacio Valente (Economía), Emilio Santelices (Salud) y Susana Jiménez (Energía).

Tres de sus reemplazantes ya estuvieron en el primer gobierno de Piñera: Teodoro Rivera, reemplazó a Ampuero; Jaime Mañalich a Santalices y Juan Carlos Jobet a Jiménez..

Hubo dos enroques: Juan Andrés Fontaine salió de Obras Públicas para ir a Economía, y Alfredo Moreno dejó Desarrollo Social para asumir Obras Públicas.

El único rostro nuevo es Sebastián Sichel, que desempeñaba la Vicepresidencia de Corfo, y fue designado en Desarrollo Social, en reemplazo de Moreno.

Durante su discurso, Piñera resaltó que “este año 2019 será un año más exigente y por muchas razones”, entre otras, “el debilitamiento de la economía mundial, la reducción del comercio internacional, la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China, la caída del precio del cobre y el alza del precio del petróleo”.

Que un gobierno neoliberal, en una economía abierta en extremo, invoque shocks externos, equivale a quejarse de que llueve de arriba; mientras que el gabinete político, fuente de la abrupta caída del gobierno, se mantuvo incólume.

En efecto, aunque haya obedecido a una coincidencia, el cambio de gabinete se produjo el mismo día en que la reverenciada encuesta CEP mostró un desplome de 12 puntos en el respaldo al Presidente Piñera, que solo llegó al 25 por ciento.

Respecto del ambiente interno, arremetió contra los “obstáculos por la conducta de ciertos sectores de la Oposición en el Congreso, lo que ha dificultado y demorado el poder sacar adelante urgentes y necesarias modernizaciones y reformas”.

En consecuencia, Piñera anunció un comportamiento diferente:

“Después de haber hecho todos los esfuerzos de diálogo y búsqueda de acuerdos, llegó el tiempo de las definiciones y la acción”.

Y concluyó su discurso con la habitual sarta de lugares comunes, que contradicen la afirmación anterior:

“Las prioridades del Gobierno serán mantener a Chile en marcha, fortalecer la seguridad ciudadana y proteger mejor a nuestra clase media y sectores más vulnerables”, para lo cual se comprometió a “buscar con dedicación y buena voluntad los caminos del diálogo y los acuerdos con todos los sectores de la Oposición que quieran también transitar por estos caminos, manteniendo el compromiso con nuestro Programa de Gobierno y teniendo como único norte mejorar el bienestar y calidad de vida de todas las familias chilenas”.

En resumen, nada nuevo. Ni siquiera cambió pan por charqui. Por el contrario, acentúa la impronta neolberal de su segunda administración.

Sus potenciales aliados, la democracia cristiana y el Partido Radical, se mostraron decepcionados.

Para Fuad Chaín, presidente de la DC, se trató de “un ajuste amplio pero poco profundo”, mientras que Carlos Malnonado, presidente del PRSD, Piñera, perdió una oportunidad para enmendar el rumbo equivocado por el que lleva al país”.

Aseguró no entender el cambio de gabinete y cuestionó que no haya habido cambios en el comité político ni en el Ministerio de Educación, cuya titular es Marcela Cubillos:

“Los problemas no pasan por Desarrollo Social ni Obras Públicas”.

En el Frente Amplio, tampoco hubo conformidad con el cambio de gabinete.

Gael Yeomans, presidenta de Convergencia Social, postuló:

“El cambio de gabinete no resuelve el cambio de dirección que tiene que tomar el gobierno. En términos de su equipo político no hay cambios concretos”.

Catalina Pérez, presidenta de Revolución Democrática, señaló:

“Acá hay una responsabilidad política clara. Y es del presidente que ofreció empleos, desarrollo y seguridad, pero hoy el 61% de las personas piensa que Chile está estancado y de eso hay que hacerse cargo. No necesitamos una sillita musical entre los ministros”.

El diputado de RD, Giorgio Jackson, dijo:

“En las carteras que se hace un cambio no son las que estaban más entrampadas, no sé que tanto cambie la relación”.

Javiera Toro, presidenta de Comunes, apuntó:

“Piñera parece desconocer que un simple enroque o un cambio estético no va a resolver ese problema, mientras no le presente al país un nuevo proyecto de sociedad que se pueda hacer cargo de lo problemas que preocupan a la mayoría. En ese sentido, ratifica un comité político que ha sido incapaz de generar acuerdo y diálogo con el conjunto de actores políticos y sociales.

Parece muy preocupante la permanencia de la ministra Cubillos que ha sido incapaz de establecer un diálogo con los actores del mundo de la educación”.

“En el discurso del presidente se demuestra que le sigue echando la culpa a otros de su mal desempeño. Además hay un problema más allá de los resultados del gobierno, que tiene que ver con la desasón que tiene la ciudadanía con la política y desde el Frente Amplio también nos hacemos responsables de esto. Es responsabilidad de los proyectos políticos poder responder a lo que siente la ciudadanía”, complementó Gael Yeomans.

Sobre las acusaciones de “obstruccionismo a la oposición, Caralina Pérez agregó:

“El gobierno se equivoca mucho en su puntería y abre un flanco dentro de su propia gestión cuando no reconoce sus propios errores. No sé hasta cuándo el gobierno pretende seguir echándole la culpa a la oposición de sus fracasos, hasta cuándo va a seguir echándole la culpa a los factores económicos internacionales, en lugar de liderar un proyecto que le haga sentido a la gente”.

El diputado Gonzalo Winter, del pacto Comunes y Liberales, señaló:

“Este cambio de gabinete no lo veo como un gesto de humildad, sino como un presidente que dobla la apuesta. Ojalá me equivoque y los nuevos ministros lleguen con ánimo de diálogo y no de arrasar con todo, porque cuando lo hacen, chocan con la pared”.

Conforme su proverbial tibieza, Heraldo Muñoz, presidente del Partido por la Democracia, se las arregló para no decir chicha ni limonada:

“El Presidente ha decidido renovar su confianza en el comité político. Allá él, es quien manda y se tiene que sentir cómodo con sus más estrechos colaboradores. Es como la Selección Chilena, traer a aquellos que le brindaron a Chile buenos resultados y el Presidente quiere tener a aquellos que tuvo en su primer gabinete”.

Sobre su “especialidad, agregó:

“Sale Ampuero de Cancillería y entra Teodoro Ribera. Espero se recupere el rumbo perdido de una política exterior de Estado. Estoy dispuesto a colaborar con nuevo ministro, por Chile. Necesitamos una política exterior prolija y clara de defensa y promoción de nuestros intereses”.

El diputado socialista,Fidel Espinoza, manifestó:

“La salida de Ampuero revela el fracaso del Gobierno en RREE, Venezuela incluida. Teodoro Ribera podría desempeñar mejor función. De Valente, que expectativas económicas no se cumplieron. En Salud, mala señal con Mañalich. Faltó equipo político. Sólo ajuste menor este”.

Finalmente, la senadora Isabel Allende (PS), apuntó:

“Era lo privisible. Mala evaluación del Gobierno y su gestión según encuesta CEP. Es clara la decepción de la ciudadanía por expectativas no cumplidas y promesa de “Tiempos Mejores”, que nunca llegó”.

 

Ajuste reducido y la última apuesta por Moreno:

 

El balance del segundo cambio de gabinete de Piñera según los expertos:

A juicio de distintos académicos, el Presidente no aprovechó la oportunidad de dar un nuevo impulso a su administración al no modificar su comité político.


Seis cambios realizó el Presidente Sebastián Piñera en su gabinete, en el que hasta ahora es el ajuste ministerial más importante de su segundo mandato.

Sin embargo, las modificaciones, que llegaron justo cuando la última encuesta CEP confirmó la sostenida caída en su aprobación, no tocaron al corazón de su administración. Y ese aspecto es el que definió, a juicio de distintos académicos, el carácter de la renovación de su equipo. Y es que el hecho de que haya respaldado a su comité político le impedirá imprimir una nueva impronta a su gestión, complicada por las malas noticias económicas y la dificultad para poder impulsar su agenda legislativa, aseguran.

Al respecto, el doctor en ciencias políticas y profesor de la Universidad de Milán, Kenneth Bunker, comentó a Emol que "me parece que el cambio es mas bien estético. Piñera cayó en cuatro encuestas bajo el 30% de aprobación, entonces claramente había que hacer algo importante y la mejor opción era un cambio de gabinete político". "Caer bajo el 30% no tiene nada que ver con lo sectorial, sino que con el comité político, eso habría dado más resultados. Creo que hizo hartos cambios, pero nada importante para cambiar el rumbo. No se si sea suficiente la entrada de los nuevos ministros, con los que tiene más confianza, no sé si eso va a resolver el problema", añadió.

Según Bunker, lo que está pensando el jefe de Estado es que "con este cambio refuerza sus ideas y va a lograr comunicar de mejor forma lo que él quiere. Entonces, no está entendiendo que el problema es estructural, cree que simplemente es comunicacional o con el rendimiento de algunos ministros sectoriales". "El comité político siempre representa la estructura del Gobierno y creo que Piñera siente que hay que mostrar de alguna forma que se puede comunicar de mejor manera lo que se está haciendo. Él cree que va por un buen rumbo y que solamente se deben corregir algunas cosas alrededor de eso, pero nada estructural", indicó.

En la misma línea, el cientista político y profesor de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, sostuvo que el cambio fue "claramente insuficiente, es más un ajuste que un cambio ministerial. Piñera mira las encuestas para todo, menos para esto, cuando era más necesario hacerlo". "El gobierno salió mal evaluado no sólo por la gestión económica, sino que por la gestión política. El Presidente erróneamente blindó a Chadwick y éste blindó al resto del equipo político. Piñera perdió el control de su propio gabinete y su asesor principal, Cristián Larroulet, le recomendó cirugía mayor, pero él optó por un leve retoque", añadió.

Asimismo, Morales destacó que el Mandatario "ha declarado que está a muerte con su equipo político y que va a morir con las botas puestas. Resulta increíble que mantenga un equipo político bajo la expectativa de obtener mejores resultados. La única forma de obtener mejores resultados era cambiando el equipo político". "Se le viene la noche al Presidente. Tendrá que salir a explicar todos los errores del gobierno con un ministro del Interior debilitado y con una vocería que sirve más para un gobierno con el 60% que para un gobierno con el 25%", enfatizó.

En tanto, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno, coincidió en que "más que un cambio, fue un ajuste. Finalmente lo que se hace es fortalecer el piñerismo con la llegada de Sichel, Ribera, Mañalich y Jobet. Son gente cercana al Presidente y no modifica el corazón de su equipo de gobierno". 

"No es posible hablar entonces de un cambio de gabinete, sino que de un ajuste de algunas piezas sectoriales. No obstante, si uno mira el resultado de la CEP, hay un dato claro respecto de que el Presidente sí necesitaba un ajuste mayor", agregó.

De acuerdo a Moreno, "uno esperaría que los cambios de gabinete sean usados para poder dar un nuevo impulso y una orientación estratégica a sus gobierno, y al no tocar a su equipo político, desaprovechó una oportunidad muy importante para dar ese impulso. Es un cambio que llega tarde, más por el clima de opinión que por convicción del Presidente".

A juicio del académico de la escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, Daniel Brieba, "acá hay un cambio de jugadores, pero no de estrategia. Se cambian piezas que habían tenido problemas, pero es como un entrenador que los cambia de posición un poquito, pero el esquema táctico pareciera seguir siendo el mismo".

Una opinión similar planteó el ex asesor de Piñera I y cientista político de la Universidad Diego Portales, José Miguel Izquierdo, quien indicó que "un tema no menor es que el comité político no sufrió cambios, lo que deja como reflexión que el manejo con la oposición seguirá siendo el mismo, por lo que más que cambio, vemos continuidad".

Moreno, la última apuesta del Presidente

Un tema clave dentro del ajuste realizado por el jefe de Estado fue el fracaso de las apuestas personales del gobernante. Si en su primer cambio de gabinete tuvo que sacar a Gerardo Varela, Alejandra Pérez y Mauricio Rojas, esta vez fue el turno de Roberto Ampuero, José Ramón Valente, Susana Jiménez y Emilio Santelices. Según Bunker, "esa apuesta fracasó y lo que trata de hacer ahora es volver a personas que están probadas. Piñera está pensando en términos análogos a lo que hizo en 2011, cuando trajo a Allamand, Longueira, Matthei y Chadwick. Con eso cambió todo el rumbo del Gobierno y de ahí le empezó a ir bien". 

Para Moreno, el gran problema de este Gobierno "es un déficit de gestión y los nombres que salieron no respondían a esa necesidad de un manejo político y no solo técnico, no eran funcionales a un proyecto político. Es un error y un fracaso, porque todos los nombres que no pertenecían al mundo político corrieron la misma suerte".

No obstante, destacó que Piñera insistió con su última carta personal. "Le puso la ficha a Alfredo Moreno, pese a que el cuadro presidencial se ve complicado para él. Lo que uno debiera esperar es que muestre alguna de las capacidades que no pudo en Desarrollo Social. Él tiene un problema de déficit político, pero el beneficio de la duda se mantiene al ponerlo en esta cartera importante".

En la misma línea, Morales sostuvo que "la única apuesta personal de Piñera que sigue viva es Moreno. Le da una oportunidad para cortar cintas, pero creo que ya se convenció que no será su sucesor, es un Presidente muy dependiente. Chadwick, Moreno y Pérez son indispensables para él, pero con ellos será difícil remontar".

La apuesta del Presidente por el ahora nuevo ministro de Obras Públicas para Bunker "me parece muy curiosa, porque Moreno es el personero oficialista que más han empujado sin ninguna aspiración real a ser presidenciable. Aparece constantemente en los medios como tal, sin embargo no ha tenido ningún gran logro para ungirse". "Entonces, claramente es un premio mantenerlo en el gabinete, porque le dicen en el fondo que se va a quedar para que se pueda visibilizar y llama la atención. Tiene que ver con una apuesta personal de Piñera", expresó. Finalmente, Izquierdo destacó que "se está poniendo una ficha importante en Obras Públicas moviendo a Alfredo Moreno, ya que, en la última cuenta pública, este ministerio fue anunciado como la gran palanca de desarrollo y empleabilidad, por lo que el cargo tiene la responsabilidad de concretar esa promesa".


“La relación con el Congreso seguirá siendo difícil”:

expertos analizan cambio de gabinete

 

En conversación con Radio Universidad de Chile, la doctora en ciencias políticas y académica del Instituto de Asuntos Públicos de nuestra universidad, Mireya Dávila, y el cientista político del Instituto Libertad, Pablo Rodríguez, hicieron un análisis de lo que fue el cambio de gabinete concretado, este jueves, por Sebastián Piñera.

Tomás González F.

Varios días de rumores llegaron a su fin este jueves luego de que se concretara el esperado cambio de gabinete ministerial. Sin modificaciones en el Comité Político, el ajuste se dio en los ministerios de Desarrollo Social, Relaciones Exteriores, Obras Públicas, Economía, Energía y Salud.

Dos enroques, tres ex ministros y solo una cara nueva fueron los cambios que realizó el Presidente, quien, en los últimos meses, se ha visto enfrentado a la más baja aprobación que ha tenido durante los dos gobiernos que ha liderado.

Pese a que la intervención se llevó a cabo en las carteras que peor evaluadas estaban, los expertos coincidieron en que este fue un cambio más bien superficial, que no afecta la médula del proyecto de Gobierno que quiere implementar el mandatario.

Así lo expresó el cientista político del Instituto Libertad Pablo Rodríguez, quien, en conversación con Diario y Radio Universidad de Chile, hizo un análisis de las decisiones de Piñera, indicando que son un claro reflejo de la evaluación que él mismo hace de su Gobierno.

“El Presidente nos confirma que él tiene una visión respecto de cómo el Gobierno lo está haciendo y cómo el Gobierno lo tiene que hacer, y que eso se mantiene. Por lo tanto, uno podría preveer que la relación con el Congreso seguirá siendo difícil porque, justamente, no cambiaron los nombres de los principales ministros”, dijo el investigador del Instituto Libertad.

Respecto de la relación con la oposición -que se vio dificultada, sobre todo, en el Congreso Nacional con cada propuesta desde el Ejecutivo-, Rodríguez sostuvo que, al no hacer cambios en el núcleo de su gabinete ministerial, el trato se mantendría igual.

“Tienen la convicción de que lo están haciendo bien o que están haciendo lo que tienen que hacer. ‘Estamos haciendo lo que tenemos que hacer y por lo tanto tenemos que seguir con esa estrategia, tenemos que seguir con ese plan’. Por lo que uno podría pensar que la oposición va a mantener una postura similar a la que ha tenido hasta la fecha”, comentó Rodríguez.

Por su parte, en conversación con este medio, la doctora en ciencias políticas y académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Mireya Dávila, señaló que la personalidad del Presidente no le permite llegar a la misma conclusión. 

Dávila concordó con que este fue un cambio netamente estético, pero al mismo tiempo sostuvo que le dará la posibilidad de un respiro a un Ejecutivo que venía enfrentando problemas en diversos frentes.

“Siempre los cambios gabinetes, independientemente de la gestión final, son un cambio de aire. Por muy mínimos que sean, si son más de dos ministros -como fue en este caso- igual tiene un cambio de aire y baja el tono. Pero yo más bien tiendo a pensar que es algo bien momentáneo, no le veo un cambio en el largo plazo en ese sentido y tampoco creo que vaya a repuntar mucho la aprobación de Piñera”, indicó Dávila.

Sobre la convicción de Piñera, la académica evaluó si es que se trata de una estrategia de “tozudez política”. 

“Tal vez es una propuesta estratégica de tozudez política, que puede resultar en algunos casos, que es que él diga que va a resultar, que al menos la economía no va a bajar más”, dijo la académica.

Sin embargo, la especialista del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile se mostró escéptica ante esta opción.

“Creo que es un tipo que es tan pragmático que se me hace difícil pensar que no vea las encuestas y no sienta que se está haciendo bien. O sea, yo creo que tendría que ser muy ciego y si no, los asesores le tendrían que decir que hay un problema”, comentó.

Ambos analistas estuvieron de acuerdo en el giro del mandatario hacia un Gobierno en el que sus ministros cuenten con la experiencia política que tanto se le criticó no tener al asumir el mando y que le permitan retomar el control de una agenda que, poco a poco, se fue disolviendo a medida que enfrentaba obstáculos en el Congreso.

Sin embargo, ambos concordaron en que el panorama con la oposición no sufrirá mayores cambios, y por las reacciones desde ese sector -en rechazo al cambio de gabinete-, se puede vaticinar que el trámite legislativo seguirá el mismo curso que venía trayendo.

ClariNet