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RAFORMISMO-DERECHA

La situación política nacional
chilena no ha permanecido
inmóvil los últimos días,
sino todo lo contrario.

Por Nicolás Campos

Esta se encuentra marcada principalmente por dos acontecimientos que asoman con relativa importancia a los cuales conviene prestarles una debida atención. El entendimiento, así como el desenlace de los mismos, podrían resultar claves para definir y caracterizar lo que ha sido (y pretende ser) la administración de Piñera en el marco de la dominación burguesa.

Los hechos a los que se hace mención corresponden precisamente a elementos que se desarrollan en la esfera del Estado burgués y sus aparatos fundamentales.

El primero guarda relación en torno al Tribunal Constitucional y las eventuales modificaciones que este podría tener según lo dicho por Piñera, luego del emplazamiento que recibió desde la Corte Suprema.

Mientras que el segundo, corresponde al caso de malversación de fondos que tiene comprometido al ex Comandante en Jefe del Ejército Juan Miguel Fuente Alba. El que se inscribe en una serie de situaciones que tienen a la corrupción como común denominador.

– El Tribunal Constitucional (TC).

En lo que se refiere al TC, no es primera vez que este es blanco de cuestionamientos y críticas por parte de distintos actores y sectores.

Constantemente esta institución se encuentra en el centro del debate. Esto, ya que para muchos/as, corresponde a uno de los mayores legados de la dictadura, siendo quizás superado únicamente, por la Constitución de 1980.

Representa por tanto, una de las principales tensiones autoritarias en el sistema de dominación actual y por lo mismo, su existencia y forma de funcionamiento no ha estado exenta de polémicas.

Ahora bien, ¿qué es lo novedoso o a aquello a lo que se le debe prestar atención en esta situación en particular? Precisamente, al hecho de que su modificación es hoy una posibilidad a la que el gobierno se ha abierto públicamente a realizar.

En este sentido, si bien podemos tener legitimas dudas en cuanto a la profundidad de dicha reforma, resulta paradójico – por no decir lo menos – que sea una coalición de derecha quien pretenda emprender y liderar este proyecto. En esta misma línea, vimos hace años como la burguesía chilena estuvo también dispuesta a renunciar a lo que era el sistema binominal y reemplazarlo por otro. No es desquiciado pensar, por tanto, que sus aires “reformistas” no terminaron ahí.

De darse dicha situación se caen al piso cual torre de naipes todos esos chantajes a los que se recurrieron tanto desde la ex Nueva Mayoría y el Frente Amplio en la coyuntura electoral con el objetivo de arrastrar votos; quienes acusaban a la derecha de ser conservadora y autoritaria, cuestión que tendría sus efectos en el país frenando cualquier política modernizadora o progresista.

Si bien resulta apresurado asegurar que las reformas anunciadas por el gobierno de Piñera vayan a ser realmente profundas y democráticas; con sus palabras:  “es muy importante aprender a respetar y proteger la independencia y el buen trato entre los distintos poderes del Estado” (sic) queda de manifiesto que así como lo fue el binominal, el Tribunal Constitucional es también, una institución a la que, eventualmente, la burguesía estaría dispuesta a renunciar en virtud de perspectivar la existencia de una democracia burguesa con menos en este caso, autoritarismos en su seno.

Resulta preciso recordar el hecho de que “detrás” del gobierno de Piñera se encuentra el gran capital, por lo que las decisiones del primero, no son independientes de la clase dominante chilena, sino que, todo lo contrario. Por lo que a aquellas trabas a las cuales estos recurrieron no fue más que una cuestión coyuntural inscrita en un contexto determinado, las cuales, así como se implementaron también podrían ser modificadas e incluso eliminadas.

En definitiva, la existencia de tales o cuales autoritarismos no resultan ser cuestiones de vida o muerte de la dominación burguesa existente en Chile. Sino que todo lo contrario, su propia dialéctica indica que su transformación bien puede ser una posibilidad a la cual recurrir en virtud de mantener dicha dominación y gobernabilidad.

– Fuente-Alba.

No hay dudas de que JM Fuente-Alba hoy está viviendo días oscuros. La malversación de fondos de la que se le acusa lo tiene ocupando las portadas de diferentes portales de la prensa criolla.

Es tal el descalabro y vergonzosa de la situación para un militar de esas características que se ha llegado a poner en la palestra el perfil de militar existente en Chile, posicionando a Fuente-Alba como la desviación misma de lo que las FF.AA deberían representar llegando incluso a comparar Arturo Prat con el ex comandante hoy en cuestión, donde, entre líneas se puede ver una idealización del entonces capitán de la Esmeralda. Sin embargo, el tema de fondo y que interesa elevar no va por ahí.

El caso de JM Fuente-Alba no debe verse como una cuestión aislada. Este se inscribe como un elemento más en el sin fin de casos de corrupción que envuelven a las FF.AA y de orden, variando en torno a la importancia y jerarquía de quien hoy se encuentra involucrado, pero donde los elementos de fondo son los mismos.

La corrupción al interior de las FF.AA y de orden ha significado que la burguesía y el Estado hayan tenido que re pensar su relación y lógica de las Fuerzas Armadas. Poner orden en las FF.AA es un imperativo para la clase dominante en Chile y así mismo se ha podido ver, teniendo a la vuelta de la esquina una reforma en su interior. Por lo que lo de Fuente-Alba no es más que la guinda de la torta de dicha situación.

Así es que los ministros Espina (Defensa) y Blumel (SegPres) se manifestaron dándole máxima urgencia a una reforma que pretenda ordenar, y a su vez, terminar mediante medidas burocráticas y políticas (transparencia principalmente) con la malversación de los fondos reservados en las filas del ejército y la corrupción en general. Esta última reforma se suma a aquella medida que busca derogar la Ley Reservada del Cobre que aseguraba el 10% de lo recaudado de las ventas del mineral a las FF.AA ya aprobada en sala general del senado.

En síntesis, el hecho de que hoy esté un militar de las características de Fuente-Alba vinculado a los distintos casos de corrupción que ya se conocen, hicieron que el constante dolor de cabeza tenido por la burguesía nacional en los últimos años con la temática, sea hoy una jaqueca a la cual se le debe aplicar una medicina rápida y eficaz. Así, es que la aspirina escogida no es más que una de las reformas más importantes que el periodo post dictatorial recuerde.

¿Qué quiere decir lo anterior?

Básicamente lo mismo que con el caso del Tribunal Constitucional.

Se están viviendo acontecimientos importantes a considerar en el espectro institucional burgués. Cuyas salidas ya cuentan con un acuerdo (por acción u omisión) transversal de los distintos sectores políticos con el gobierno de Piñera a la cabeza. Sin embargo, lo más importante radica en el hecho de que dichas transformaciones cuentan también, con el beneplácito de la burguesía local. Por lo que modificar aquellos enclaves autoritarios heredados de la dictadura – como lo es el T.C y las FF.AA – son una cuestión cuya realización está a tan solo unas cuadras.

En dicho sentido, el tiempo es una cuestión que no adquiere total importancia en el escenario actual. La modificación de las mismas instituciones que fueron presentadas por muchos/as como elementos fundamentales a transformar por la izquierda, dado que “removerían de los cimientos” al país y pondrían en jaque la herencia de Pinochet, e incluso cuestionarían el poder de la clase dominantes mencionadas ya fueron más que planteadas y están cerca de ser un hecho con Piñera a la cabeza.

Apropósito de lo anterior, es legítimo preguntarse: ¿Qué pasó con aquellos/as que anunciaban que una administración de Piñera sería del todo conservadora y que frenaría toda agenda progresista o de cambio?

Precisamente, todo parece indicar que ocurrirá justamente lo contrario. No será nada más ni nada menos que un gobierno de derecha, con la bendición del gran capital a sus espaldas, quienes emprendan reformas al Tribunal Constitucional y a las FF.AA en Chile.

ClariNet