AGENDA-GENERO8

La activista LGBTI Erika
Montecinos, la abogada
de la Red Chilena contra
la Violencia hacia las Mujeres,
Lorena Astudillo y la ex
ministra Claudia Pascual
analizan las medidas
anunciadas por el gobierno,
las que marcarán el debate y
las políticas públicas en clave
de género durante el
actual mandato.

Por Meritxell Freixas

Parece que la administración Piñera lo hizo a propósito: mientras las calles del país se inundan de mujeres reclamando una educación no sexista y el fin de la violencia contra las mujeres en los establecimientos educacionales, el presidente detalla su anunciada Agenda de Género sin hacer ni una referencia a los cambios estructurales que reclaman las jóvenes.

Ante un auditorio estratégicamente distribuido, con las mujeres a primera fila, entre ellas las comunistas Karol Cariola y Camila Vallejo, y la socialista Maya Fernández, Sebastián Piñera anunció -con mucho “qué” pero poco “cómo”- cada una de las 12 medidas que ya son parte de su famosa Agenda de Género. Una larga lista de propuestas que desde ya el Ejecutivo quiere llevar a cabo para dar respuesta a las reivindicaciones feministas que en los últimos meses están copando las agendas de Chile (y del mundo).

Sin embargo, el instructivo de género no despertó muchas confianzas en las organizaciones feministas que históricamente vienen reclamando el fin de la violencia contra las mujeres y reformas estructurales en clave de género. Ni mucho menos convenció al movimiento estudiantil feminista, que ya han respondido que son cambios “simbólicos” e “insuficientes”, por lo que convocó una marcha para el próximo 6 de junio. La llamada de este miércoles fue a ver la letra chica de cada una de las propuestas.

“Lo más importante será revisar detalladamente las medidas porque cuando se aterrizan una se da cuenta de que son cosas que no se pueden aplicar, que cuesta mucho legislar o que no benefician a toda la población, es decir, a todas las mujeres”, señala a El Desconcierto Erika Montecinos, directora ejecutiva de la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio.

Para Lorena Astudillo, abogada de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, las iniciativas ya vienen con un defecto de entrada, que quedó evidenciado durante su presentación:  “Esta agenda no puede pensarse seria si la cabeza de este país comienza hablando de agenda de género diciendo que ‘hemos sido injustos con nuestras mujeres’, poniéndonos nuevamente en una calidad de cosas, susceptibles de propiedad”, afirma. Además, critica que se haya denominado “Agenda de Género”  cuando, según ella, “se invisibiliza a quienes están en la calle, que es un género concreto: las mujeres”.

Un escepticismo similar muestra la ex ministra de la Mujer Claudia Pascual, al observar que “no hay una valoración profunda e integral de lo que implica tener una agenda de género transversal, intersectorial e interministerial”. La ex secretaria de Estado dice que echó de menos una revisión “más integral” de los avances en esta materia durante el gobierno de Michelle Bachelet y que faltó también incluir “la fuerza de las organizaciones de mujeres y feministas que históricamente han pedido mayor celeridad en estos temas”.

Oportunismo y sin mirada inclusiva

Las tres voces señalan el abandono de  las mujeres lesbianas y del colectivo de la diversidad sexual en los anuncios de Piñera. Cada una a su manera también denuncia el oportunismo del Ejecutivo en un instructivo que se instala justo en un momento en el que el feminismo se ha tomado el protagonismo como nunca y es respaldado por la mayoría de la sociedad.

“Hay un aprovechamiento mediático”, asegura Montecinos, quien opina que el feminismo se está “manipulando” e “instrumentalizando” para el beneficio de cada partido. Según ella, “hay mucho entusiasmo porque quizás las mujeres de derecha recién se dan cuenta de que sus derechos han sido vulnerados desde siempre, pero ellas ven solo una parte de todo esto”, en referencia a la exclusión de temas relevantes para las defensoras de los derechos de la mujer como el aborto libre o el matrimonio igualitario. Sin embargo, sobre lo propuesto este miércoles, la activista LGBTI asegura que “la religión y la Iglesia le van a cobrar a Piñera”.

Astudillo, por su parte, critica que se articule un discurso “hecho a la rápida y poco reflexivo”, que se retomen proyectos “añejos” y que “terminan parcializando la violencia contra mujeres”.

Es lo que Pascual definió como “agenda reactiva”, es decir, que se dio por el peso de la movilización de las últimas semanas. A ella le llama la atención que “el conglomerado de gobierno que hasta hace muy poco no quiso tener ministerio de la Mujer y Equidad de Género porque quería el de Familia, no quería despenalización voluntaria del embarazo ni tampoco la paridad de género en la Ley Electoral, hoy esté interesado en la agenda de género”. Sin embargo, la ex secretaria de Estado pone en valor el “allanamiento” de la derecha en estos temas.

Sin cambios estructurales

“No está escuchando las actuales demandas estudiantiles. No menciona la principal demanda del movimiento estudiantil feminista: Educación no sexista. Esto demuestra que el presidente le baja el perfil a las violencias, abusos e invisibilizaciones que han sufrido y siguen sufriendo las estudiantes a lo largo del país”.

Así de contundente fue la respuesta de la vocera de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), Paz Gajardo, ante el anuncio presidencial.

Una crítica que es absolutamente compartida por las tres mujeres entrevistadas por El Desconcierto, que subrayan la falta de profundidad de los cambios. Erika Montecinos lo califica de “maquillaje”, mientras que Astudillo opina que “se limitan a darnos permiso para ciertas cosas”. La abogada de la Red destaca que el gobierno no hable sobre los medios de comunicación, a los que tilda de “agentes reproductores de la cultura machista” y subraya la necesidad de otra forma de informar. “Nunca más podemos ver a los medios de comunicación festinando y dudando de una mujer que es víctima de la violencia [machista]”, señala en referencia, por ejemplo, al caso de Nabila Riffo, quien sufrió una doble victimización por el tratamiento de su caso en programas especiales, reportajes y matinales.

Para Pascual es relevante que el gobierno no presente temas que condicionan las protestas de las estudiantes, que hoy ya suman más de 18 universidades movilizadas. “No hay una propuesta para colegios segregados públicos, ni para cambios en las mallas curriculares”, sostiene la ex ministra, quien además considera insuficiente la reforma constitucional al artículo 1 (para establecer como deber del Estado el promover y garantizar la plena igualdad de derechos, deberes y dignidad entre el hombre y la mujer y para evitar toda forma de abuso o discriminación arbitraria contra nuestras mujeres), y opta por una nueva Constitución “discutida en democracia que garantice la igualdad de género”.

Consultada sobre las dificultades para avanzar en materia de género durante el gobierno de la ex presidenta Bachelet, una de las críticas planteadas por las organizaciones feministas en su momento y también ahora, Pascual dijo: “A mí también me hubiera gustado avanzar más rápido” y explica que la tramitación parlamentaria retrasó mucho las agendas. Además, la ex ministra de la Mujer recuerda que un mes después de la primera gran marcha convocada por la plataforma “Ni Una Menos” en Chile, tras el asesinato de la joven argentina Lucía Pérez, en octubre de 2016, la entonces presidenta firmó el proyecto de Ley que garantiza a las mujeres una vida sin violencia. El mismo al que ahora, dos años después,  el gobierno le pondrá urgencia.

Montecinos, en cambio, piensa que las dificultades de la anterior administración para avanzar tuvieron que ver más con los equilibrios que el gobierno tuvo que hacer para convencer a la oposición: “Trataron de mantener las formas para no oponerse a una derecha que bloqueaba un montón de reformas”, afirma la activista. Un recuerdo que, pensando en el anuncio de hoy, la lleva a una conclusión muy clara: “Que no venga ahora la derecha a dar lecciones de feminismo”.

ClariNet-El Desconcierto