ALGUNAS-PRECISIONES

Leo y escucho el lamento
por la reforma (si es que se
le puede llamar así) educacional
que elimina curricularmente la
obligatoriedad de enseñar
historia en los colegios del país.

Por Nancy Guzman

Lo que no escucho ni leo es un análisis profundo sobre cómo se va articulando una educación para el sistema capitalista con desarrollo extractivista y la razón para no tener un país con educación pública de excelencia.


El extractivismo es la forma de desarrollo capitalista más salvaje conocida hasta hoy. Se basa en la extracción de recursos naturales en grandes volúmenes para la exportación, con escaso o nulo valor agregado, dejando a los países en absoluta miseria ambiental, cultural y social. 


Hay que recordar que la Segunda Guerra Mundial trajo para muchos países latinoamericanos el desarrollo industrial, puesto que Europa estaba preocupada de abastecerse y los EEUU había dispuesto toda su industria a la fabricación de materiales de guerra.

La creación de industria nacional significó mejorar las condiciones de los trabajadores, entre ellas la educación en general.

Ya no se necesitaba un obrero analfabeto, se requería obreros con capacidad de entender el mundo donde se desarrollaba su actividad, se necesitaban técnicos u obreros especializados y toda clase de buenos profesionales que investigaran y crearan riqueza nacional.

Bajo esa égida, se creó una magnífica educación pública en Argentina, Uruguay, Chile, Colombia y México.

La lectura y el conocimiento se convirtieron en capital, la educación en una obligación, la creación surgió, así como la industria editorial, el cine, el teatro y todo lo que diera alimento al intelecto y el conocimiento. 


Las dictaduras, sostenidas con el crimen, las complicidades civiles y el gran capital transnacional, convirtieron a todos los países latinoamericanos que habían alcanzado algún grado de desarrollo industrial e independencia económica del capitalismo central, en países extractivistas.


Esa matriz productiva simple, con escasa inversión y grandes volúmenes de ganancia, necesita pocos trabajadores, por la tecnificación de faenas; con escasa educación, para que se conformen con poco, que no tengan sueños y no piensen en tonteras como cambiar el mundo. 


¿Por qué ningún gobierno progresista hizo cambios sustantivos en la educación y, por el contrario, le quitaron recursos a la formación académica de profesores?

Más aún, los sabios del Min de Educación dijeron que era absurdo enseñar filosofía en secundaria, durante el gobierno anterior. Ya el Castellano había muerto, instalándose en las puertas del panteón, algo así como: "comunicación". De esa forma de desapareció el incentivo a la lectura, el cariño por las letras y, de acuerdo a los requerimientos de una economía capitalista salvaje con desarrollo extractivista.


La muerte de la historia venía desde hace bastante tiempo, solo era asunto de buscar el mejor momento para hacerla desaparecer. Y no es por la historia reciente, que poco y mal se enseña, es porque se construye un modelo de educación para un sistema de esclavitud con apariencias de desarrollo.


Si Gramsci llamaba a los trabajadores (que somos todos quienes no tenemos medios de producción, ni somos dueños de bancos, ni cotizamos en la bolsa de Nueva York) "Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia [para cambiar el mundo]."

Este sistema dice ¿Para qué se instruyen, no van a necesitar la inteligencia porque el mundo está hecho a nuestra manera? 


Pensar, aunque sea equivocadamente, es parte de la rebeldía. Es y ha sido la generadora de humanidad. Es lo que hace crecer y desarrollarse a los pueblos. La educación integral nos permite aprender a pensar, abriéndonos las puertas a la libertad y al placer que ella trae. 

Vivimos tres años de gobierno popular, tres años de desarrollo humano, de expansión de la libertad. Tres años de pensamiento y creación que dieron origen al desarrollo cultural más explosivo del siglo XX. Surgieron artistas plásticos de renombre internacional, cineastas, músicos, escritores, científicos, etc. 


Cuando la libertad se toma como excusa para encubrir la conculcación del derecho a una educación pública de calidad, es un crimen, porque condena a un sector del país al oscurantismo y la ignorancia, por lo tanto, es un deber luchar contra esa violación de derechos.

ClariNet