LUCRO-UES

Una escandalosa cifra, de esas
que se ocultan a diario en la TV
abierta y en las radios, quedó al
descubierto a raíz de una sibilina
campaña para perpetuar el lucro
en las universidades, con
el pretexto de la calidad.

Por Juan del Garrote

Se trata de datos entregados engañosamente bajo el concepto de “lo que se deja de ganar”, frase de por sí inaceptable, que además apunta a que solo una parte del lucro en la educación superior llegaba a decenas de miles de millones de pesos, los que han dejado de ingresar a estos establecimientos y lo más importante, de salir de los bolsillos de las familias chilenas más esforzadas.

El tema, que explica la indignación de la derecha en contra de las reformas de Michelle Bachelet y que le indica a quienes no fueron a votar su tremenda metida de pata, se originó en que miles de estudiantes fueron beneficiados al quedar exentos de pagar el arancel de sus carreras, en las casas de estudio que se sumaron a la gratuidad y ya no ingresarán esas millonarias ganancias, a sus arcas.

Según un informe elaborado por la fundación Acción Educar, 29 de los 30 planteles que se adscribieron a esa política dejaron de recibir, en conjunto, $30.000 millones de pesos.

¿De dónde se genera ese menor ingreso? En que, para incorporarse a la gratuidad, las universidades deben aceptar que el Estado fije el arancel que cobrarán a sus alumnos ("arancel regulado"), y en base a ese monto el Fisco transfiere los recursos a las instituciones involucradas. Ahora el orden establecido dice que este es muy bajo.

La fórmula que estableció el gobierno, que curiosamente es uno de los socios de Educar, para calcular dicho "arancel regulado" es el "arancel referencial" (el que se usa para entregar las becas y créditos estatales) incrementado en hasta un 20%, dependiendo de los años de acreditación (prueba de calidad temporal) que tengan los planteles.

Sin embargo, este "arancel regulado" en la mayoría de los casos estaría por debajo de las colegiaturas exigidas por estas universidades.

De hecho, Acción Educar afirmó que el arancel regulado que pagó el ministerio de Educación es inferior al arancel a precio de mercado de cada carrera. De ahí proviene la brecha en los ingresos de las instituciones.

Es decir, que los $30.000 millones son la diferencia entre lo que las universidades habrían recibido si hubiesen cobrado el arancel tradicional -lo que no significa que sea real-, a sus alumnos, y lo que efectivamente recibieron en términos de "arancel regulado".

En agosto del año pasado el Consejo de Rectores (CRUCh), que reúne a instituciones públicas y privadas, ya se había enojado y había advertido que la fórmula de pago del Estado les generaría “brechas” en sus ingresos y obligaría a hacer ajustes, que deberán ser fundamentalmente en materia de burocracia inventada y en gastos superfluos.

El director ejecutivo de Acción Educar, Raúl Figueroa, explicó, que dicho monto corresponde, en concreto, a la diferencia que las universidades habrían recibido por lo que realmente cobran a sus alumnos, y lo que efectivamente recibieron del Mineduc.

Uno de los que está más enojado porque su millonario sueldo está en peligro, el rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, alega que desde agosto de 2015 advirtieron que con la gratuidad al menos 10 de los 30 planteles quedarían con un déficit, pero que ahora son todos.

El gobierno estableció que por cada alumno que obtuviera el beneficio se pagaría un "arancel regulado", que sería un promedio del monto que se paga por las becas (arancel referencial), y se incrementaría en hasta un 20%. Pero para hacer ese cálculo, también se agruparía a las instituciones según sus años de acreditación.

"Nosotros denunciamos en esa oportunidad que el cálculo del arancel regulado, que tenía que ver con los aranceles de referencia de acuerdo a los años de acreditación de las instituciones, no iba a ser suficiente poniendo este 20% más, porque en muchas instituciones el costo era bastante más alto", dice este rector y señala que no discuten que para implementar una política de gratuidad el Estado argumenta que "el tema es cómo se analiza y se calcula".

Se le puede contestar que si contrata a menos hijitos de papá, que por muchos doctorados y magister que se hayan agenciado en el extranjero, no saben dónde están parados, la cosa podría mejorar.

El déficit contable estimado para la PUC por Acción Educar es de $2.000 millones. La vicerrectora económica de la casa de estudios, Loreto Massanés, aclaró que sería de alrededor de $1.700 millones. Al respecto, Sánchez planteó que "si el próximo año, como esperamos, siguen aumentando los estudiantes de muy buena calidad de sectores vulnerables que eligen nuestra universidad, esta brecha de $1.700 puede subir perfectamente a $2.200 o $2.400 millones". Menos personal inútil y cesa el problema. Al final, el ataque es al término del lucro.

Si mantenerse o no en el sistema, Sánchez sostiene que "si se tiene una propuesta por glosa, que es específica para un año, uno puede hacer el cálculo más concreto, pero una definición más de largo plazo sobre la política de gratuidad, en régimen, tenemos que tomarla una vez que veamos cuáles son las condiciones en que queda establecida en la nueva ley".

Pero, otro que opina es un pájaro de cuentas. Nada menos que el rector de la Universidad de Santiago (USACH), que llora que aproximadamente, $1.574 millones sería el déficit contable de la institución tras entrar en la gratuidad.

Frente al monto total de más de $30 mil millones, el tipo, Juan Manuel Zolezzi,  afirma que le parecería lamentable en caso de que fuese efectivo.

"Yo no dudo que los cálculos hechos por Acción Educar estén bien, pero a mí me gustaría revisar los antecedentes correspondientes en el caso particular de mi universidad; nosotros habíamos hecho un cálculo de cuánto perderíamos y lo dijimos desde un principio. Fuimos una de las primeras universidades del Estado que dijeron que íbamos a perder cerca de $2.000 millones y después lo acotamos a $1.500 millones", dice.

Pero no da explicación ninguna sobre los millones que gastó en un edificio fantasma cuyas ruinas están a la vista, entre otras cosas peores.

Si alguien se toma las cosas en serio e investiga cuántos profesores se transformaron en millonarios en los últimos años, saldría una cifra interesante.

ClariNet