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COLUN

El puñado de familias que
controla la lechera más
grande de Chile.

Por Lissette Fossa

Algunos acusan a Colún de competencia desleal por los beneficios tributarios por ser una cooperativa, que incluyen que sus socios no paguen impuestos a la renta. Si bien esta cooperativa cuenta con más de 700 socios, lo cierto es que -al revisar las escrituras y sociedades- emerge un cuadro no tan igualitario: al final un grupo de familias de origen alemán controla la mayor empresa láctea del país.

Cuando el multimillonario Nicolás Ibáñez, ex dueño de la cadena de retail D&S que vendió al gigante estadounidense WalMart, anunció que iba a crear una cooperativa lechera, generó resquemores en la industria láctea nacional.

La creación de Campos Australes, como se llama la nueva asociación ligada al empresario que comenzó a operar como cooperativa este año, revivió un debate de años sobre el funcionamiento de las cooperativas lecheras y su posible ventaja por pagar mucho menos impuestos que las compañías tradicionales del sector. Un escenario que le pareció atractivo a Ibáñez, quien también es socio de la empresa lechera neozelandesa Manuka en Chile.

En los últimos años el debate se enfocó en la calidad de la leche y su valor, en lo que la prensa tildó como “La guerra de la leche”. Sin embargo, muchos actores industriales insisten en que debiese existir un tope de ganancias para que se apliquen las exenciones tributarias para cooperativas lecheras. Los beneficios para estas asociaciones incluyen el no pago de impuesto a la renta y del impuesto global complementario para sus socios; no pago de impuesto de timbre y estampillas; no pago de IVA en servicios que prestan a sus socios; y el pago de un 50% menos de contribuciones, patentes municipales y tasas al fisco.

La ley entiende que las cooperativas, cualquiera sea su tamaño, no generan utilidades, sino remanentes. Estos excedentes se reparten entre los socios dependiendo de su participación en la cooperativa. Todos tienen distintos grados de participación, dependiendo del pago que se realiza como socio al ingresar a la organización. Sin embargo, en las asambleas generales, donde se elige al directorio, cada socio representa un voto.

El espíritu de la ley busca beneficiar a estas asociaciones de pequeños productores, para competir de manera colectiva en el mercado. Pero para otros actores del mercado lácteo, las cooperativas representan una competencia desleal y apuntan sus dardos a la más exitosa a nivel nacional: la Cooperativa Agrícola y Lechera de la Unión (Colún).

Para los otros grandes jugadores de la industria de los lácteos, como Watts, Soprole y Nestlé, las ganancias de Colún han pasado a ser una amenaza para la libre competencia. Tan solo entre enero y junio de 2019, el rubro en total ha exportado productos lácteos por 92 millones de dólares, principalmente a China y Venezuela, según datos de Odepa. Solo en el caso de Soprole, la ganancia neta de la compañía en 2018 fue de más de 25 mil millones de pesos, mientras que en 2017 fue de más de 30 mil millones de pesos. Los remanentes de Colún en 2017, fueron de 52 mil millones de pesos.

“Se habla de que hay que replicar cierto modelo operativo que apela a la asociatividad. La verdad es que al final del día este modelo cooperativo se basa en un tema que es básicamente el no pago de impuestos“, afirmó en abril de 2018 el entonces gerente general de Watts, Rodolfo Véliz.

Ya en 2014 Soprole había realizado críticas similares a Colún. En esa ocasión, el presidente de la cooperativa lechera, Augusto Grob Fuchs, respondió a su competencia a través de una entrevista en El Mercurio. “Hay algo que no se menciona y es que en las Sociedades Anónimas el reparto de dividendo se hace en función a un acuerdo en la junta de accionistas y ahí el dueño de la procesadora láctea, que no es productor, se lleva el 70%, 90%, 100% a su casa, lo que es lícito y lógico. En las cooperativas no existe un único dueño; las utilidades que se generan se reparten a prorrata por los socios, no hay un poder dominante y esos dineros que retornan al productor, quien los toma y los vuelve a reinvertir en su negocio”, replicó Grob.

“Nosotros pagamos impuestos. Es cierto que menos (que la competencia), pues el Estado reconoce el efecto social que producimos sobre el entorno”, comentó Grob en una entrevista a la Revista Del Campo de El Mercurio en mayo de este año.

Sin embargo, según lo investigado por INTERFERENCIA, la diversidad de los socios de la cooperativa Colún es bastante menor a lo que uno podría pensar.

En efecto, al final del día es sólo un puñado de familias, la mayoría descendientes de colonos alemanes del sur de Chile, que maneja gran parte de la que hoy es la mayor compañía lechera de Chile. Y estas familias con patrimonios millonarios reciben la mayor parte de los excedentes, además de beneficiarse de los beneficios tributarios por ser miembros de esta cooperativa.

La familia fuerte de Colún

Uno de los beneficios de ser cooperativa es que nadie las obliga a publicar sus informes financieros. Ni siquiera ante la autoridad que supervisa este sector, que es el Departamento de Cooperativas del Ministerio de Economía. De hecho, en el sitio de esta división no se encuentra ninguna información financiera de Colún ni de ninguna otra cooperativa.

En enero de este año el Diario Financiero publicó la memoria y balance anual del 2017 de Colún. Entre los datos que informa el medio, expone sobre los 12 socios con más participación en la firma, de un total de 736 cooperados. 

En INTERFERENCIA investigamos a los socios mayoritarios, que en gran parte son sociedades limitadas, y a quienes están detrás de estas firmas.

Descubrimos que en su mayoría se repiten apellidos que ya aparecen como socios de manera personal o sus familiares, y que por lo tanto, recibirían excedentes de Colún como personas naturales y por ser socios de estas sociedades tipo cascada.

El caso más destacado es el de la familia Grob. Hasta fines de abril de este año, el presidente de la compañía era Augusto Grob Fuchs, quien no sólo lideró la lechera por 16 años, sino que también tiene una fortuna familiar ligada a la empresa. Según el balance anual, los Grob son las personas con más participación en Colún. Carlos Manuel Grob Anwandter tiene 1.459.020 cuotas de participación (lo que sería equivalente a acciones en una sociedad comercial), lo que sumado a la participación de otras personas pertenecientes a la familia Grob dan un total de 3.274.402 derechos de participación, equivalente a 4,1% de la propiedad total.

Entre los socios mayoritarios de Colún se encuentra la sociedad Agrícola y Ganadera El Pilar, con 1.428.683 cuotas de participación, equivalente al 1,8% del total. Los dos socios de El Pilar son las sociedades Rentas Viga Limitada y Rentas Cimenta Limitada. Ambas sociedades tiene como dueños a la familia Grob, encabezada por el ex presidente de la lechera, Augusto Grob Fuchs, y sus hijos Rainer, Thomas, Teófilo y Ducan Grob Urzúa, todos socios de Rentas Vigas y Rentas Cimentas, según datos del Diario Oficial.

Sumando estas sociedades, y sin revisar el resto de los más de 700 socios de la cooperativa, la familia Grob tendría un 5,9% de participación en Colún.

Los Grob son una familia conocida en el sur de Chile. Según una nota de El Mostrador sobre el ex Presidente de la empresa, éste habría mantenido un bajo perfil, con escasas apariciones en prensa. Su familia, herederos de colonos alemanes llegados a Chile a mediados del siglo 19, construyó el primer molino eléctrico en La Unión, la Escuela Alemana, la primera compañía de bomberos y también la primera cooperativa agrícola-lechera de la zona.

Sin embargo, también son sindicados como "usurpadores de tierras indígenas" por parte de comunidades mapuche. En 2012 la comunidad Augusto Cheuquepán Monsalve del Lago Ranco interpuso una querella en contra de Marcelo Ruiz Fuchslocher y el Estado de Chile, dueños actuales de las tierras que, según la comunidad, habrían sido usurpadas inicialmente por Augusto y Teófilo Grob, abuelo y padre del ex presidente de Colún.

Los otros

Luis Alberto Momberg Bórquez es la segunda persona natural con más participación en Colún. Junto con otras personas con este apellido, suman una participación de 3,1% en esa empresa. A esto se suma que la sociedad Momberg, Bórquez y Cía. también tiene participación en la asociación, lo que les daría un total de 3,3%.

Una fórmula parecida aplicó el actual Presidente de la cooperativa, Juan Carlos Zwanzger Larre, quien tiene poco más de 42.500 cuotas, mientras que su familia acumula 182.842 cuotas. A esto hay que agregarle que Agrícola y Ganadera Don Carlos Limitada tiene 363.689 cuotas, donde Juan Carlos Zwanzger es socio junto a María Loreto Zwanzger Larre y a María Angélica Larre. Todo suma una participación de la familia del 0,5% en la propiedad de la cooperativa.

Agrícola Boquial, la tercera firma con más cuotas de participación en Colún, tiene como socios a la familia Mohr Meyer. La que sigue en participación, es la firma Agrícola Las Mercedes, que tiene como dueños a la familia Köster Grob. Luego le sigue Agrícola y Comercial G.M., de Ibet Elinor Hess Peters , Alberto Ricardo Mohr Meyer y Alejandro Otto Herbach Hess. Alberto Mohr también es consejero en el directorio de Colún.

Agropecuaria Linz representan 1,5% del total de la propiedad de la compañía láctea, la que pertenece a la familia austriaca Leitner. Con 1,3% del total de cuotas se encuentra Agrícola La Aguada, de propiedad de la familia Pérez de Arce. Le sigue Agrícola y Ganadera Pincoy, con 1,3% de las cuotas, de Fernando Becker, Alicia Magofke y sus hijos Pablo y Federico.

Le siguen los empresarios Enrique Vogt Gebauer y Michel Martabit Caspo, con 1,2% de participación cada uno.

Los números de Colún

En pocos años, Colún pasó de ser una lechera más, a ser la más importante del país. Según el último informe de Odepa sobre la recepción de leche en Chile,-que registra el volumen que recolecta cada empresa -, entre enero y junio de este año Colún supera los 235 millones de litros. Mucho más atrás le sigue Watts, con 107 millones de litros.

Según el balance anual de 2017, al cual también tuvo acceso nuestro medio, Colún es la cooperativa lechera más exitosa en la historia de Chile. La venta de sus productos lácteos totalizó 346.000 millones de pesos ese año, o unos 500 millones de dólares.

INTERFERENCIA intentó contactarse con representantes de Colún, pero se nos comunicó que su encargada de comunicaciones y el actual presidente de la firma se encontraban de vacaciones de invierno.