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DESACELERACION

En 2015 escuchamos
reiterativamente en la televisión
chilena a opinólogos formados
en las Escuelas de Negocios
emitir pomposas sentencias
económicas basadas en
nuestras estadísticas.

Por Alicia Gariazzo

Cuando se estudiaba economía en las Facultades de Ciencias Económicas se nos enseñaba que para hacer diagnósticos y proyecciones económicas serias había que contar con estadísticas precisas, confiables y continuas. Eso ya no importa en Chile, donde hemos llegado a la originalidad de decidir por definición que los chilenos somos 18 millones. No pudimos llegar a una cifra vía Censo. El mismo Instituto Nacional de Estadísticas suspendió el último cuando se llevaba a cabo, gracias a una profesional honesta que denunció las malas metodologías utilizadas por el organismo. Ello coincidió con opiniones críticas de la CEPAL respecto a la metodología usada por la Encuesta CASEN.

Lamentablemente, la corrupción detectada en el Estado no solo ha significado la pérdida de recursos fiscales, sino también triangulaciones, contratación de operadores sin conocimiento técnico y otras actividades irregulares que han debilitado las instituciones, incluso las encargadas de las estadísticas oficiales.

Por lo tanto, nuestras estadísticas, desde hace bastante tiempo, son altamente cuestionables y los que hemos investigado algunas materias específicas, podemos afirmar con certeza que muchos datos no corresponden a la realidad por estar basados en encuestas falsas. Como ello compete al Ministerio Público, es decir a los Tribunales de Justicia, y no a nosotros, es mejor que cuestionemos la “sabiduría opinóloga” únicamente mirando la realidad, aplicando una lógica elemental y haciéndonos muchas preguntas de todo lo que vemos cotidianamente.

Desde que el nuevo Gobierno de Michelle Bachelet propuso algunas reformas, como reinstaurar el derecho a huelga y cobrar algunos tributos mínimos al gran capital a través de una reforma tributaria, comenzó el cuento de la desaceleración.

Los opinólogos del neoliberalismo comenzaron a rasgar vestiduras proclamando que Chile perdería inversiones del gran capital, nacional y extranjero, por culpa de las reformas. Así, han logrado que durante dos años estas sigan empantanadas en el Congreso Nacional y confundir a la opinión pública no experta en asuntos económicos. Usaron para ello, la baja del precio del cobre, instándonos a suponer que los Ingresos de la Nación, y el conjunto de la economía, solo dependen de este. Lo más pintoresco es que, aún cuando hay una baja en las commodities, en la actualidad, el precio de este está mucho más alto que en otros períodos. Al mismo tiempo ha bajado el precio del petróleo, lo que favorece al país. Además, al bajar el precio del cobre, sube el precio del dólar lo que favorece a los exportadores.

Por lo demás, tanto no nos debe afectar esta baja, dado que continuamos entregando a las FFAA el 10% de las ventas de CODELCO, la única empresa cuprífera estatal. Con lo que se ha entregado a las FFAA para compra de armas, concluye el investigador Mauricio Weibel, ya podríamos haber construido todos los hospitales que faltan al país, todos los embalses que hacen falta, habría una farmacia popular en cada comuna y se podría haber ejecutado cientos de otras inversiones sociales imprescindibles en el país.

La mayor parte del mineral está en manos privadas y estas prácticamente no pagan impuestos, por tanto por este concepto el erario nacional no pierde nada..

Ha sido dramático para los canales de TV que el precio del cobre haya llegado a alrededor de US$2 la libra en 2015 y ahora en febrero a US$2,2. Pero no comentaron nada en los años que estuvo mucho más bajo como se puede ver en el siguiente cuadro:

AÑO

PRECIO DE LA LIBRA DE COBRE US$

2000

0,71

2001

0,82

2003

0,70

2004

0,80

2005

1,30

Fuente: Banco Central

¿Por qué es grave que el precio del cobre hoy baje a US$2,20 la libra y no que en 2003 haya sido más de un tercio, de US$0,70?

Una economía que exporta recursos naturales siempre se va a ver afectada por las fluctuaciones de los precios de estos, ya que ellos dependen de:

Los juegos bursátiles internacionales.

Los ciclos de crecimiento de los países compradores. El crecimiento de las economías no es lineal ad infinitum. Tiene ciclos, altos y bajos, dependiendo de la maduración de las inversiones, de las transformaciones productivas y de las crisis de sobreproducción.

Las commodities en general han bajado sus precios en el mundo, pero el problema actual de la minería chilena no es de precios, sino de costos y los costos de producción han aumentado, porque se ha avanzado hacia tecnologías más intensivas en capital. Ya los camiones de las faenas mineras se manejan sin conductor y hay decenas de funciones que se cumplen digitalmente. Es decir, el problema actual se debe justamente a lo contrario de lo que afirma la propaganda opinóloga. En la minería chilena no hay desaceleración, sino modernización.

Nos amenazan con la desaceleración si los millonarios pagan impuestos. Esos que han ingresado en los últimos años a los records de Forbes, incluyendo a un ex Presidente de la República, como Sebastián Piñera y a un billonario, como Horst Paulmann, dueño de supermercados y multitiendas, que se puede permitir mantener una torre de más de 60 pisos desocupada en pleno centro financiero de Santiago. ¡Difícil de creer!

Los que extraen y venden nuestros recursos naturales no irán a la bancarrota si pagan impuestos. Tampoco los que han hecho fortunas gracias a:

Comprar barato en el Asia y vendiendo caro en Chile.

Liquidar con sus tiendas elefantiásicas a los pequeños comercios aledaños.

Cobrar intereses usureros a los más pobres por su sobreendeudamiento. A los que cuando no pueden pagar una cuota, le renegocian la deuda unilateralmente y la triplican.

No puede desacelerarse una economía de “18 millones de habitantes” que cuenta con:

Ocho familias en la Revista Forbes por pertenecer a los billonarios más ricos del mundo y que invierten en toda América Latina.

Siete familias dueñas de todo el mar nacional y sus productos, gracias a la Ley de Pesca.

Una banca con enormes utilidades.

Empresas financieras de seguros, como ISAPRE de seguros de salud y AFP de pensiones de retiro, que cuentan como clientes cautivos a la mayoría del país.

Lo que deberían explicarnos los economistas opinólogos es por qué en Chile el porcentaje de desempleo es de un 5,8%, es decir una cifra casi de pleno empleo en una economía en desaceleración. Por qué hay un consumo gigantesco, cuando la mayoría de los trabajadores ocupados son desechables desde trabajos precarios para empresas enganchadoras, sin contrato y sin derechos y el 80% cuenta con ingresos inferiores a US$600.

Es fácil observar en Chile el alto consumo. Este verano pudo observarse la efervescencia popular en todos los ámbitos y en todas las regiones. Playas inundadas de gente consumiendo en restoranes de todo tipo. Afluencia de artistas y conjuntos extranjeros visitando festivales, con profusión de espectadores y alto costo de las entradas. Felicidad de los comerciantes por el gasto de los chilenos en los lugares de veraneo. Los bares llenos todos los días, aunque aún en pleno invierno estos están repletos desde los jueves.  Todo ello en uno de los países más caros del mundo. Para qué vamos a comentar las compras en las multitiendas en cada fecha en la que la publicidad nos conmina a regalar.

Ante tanta presión por el consumo, los pobres responden con el endeudamiento. Es su única alternativa para consumir en estas cantidades. Endeudamiento fomentado desde las mismas grandes tiendas con ofertas de todo tipo de tarjetas entregadas a sola firma. Estas tiendas nunca pierden, incluso cuando no se les paga. Lo único que necesitan es tener buenas carteras de clientes para aumentar el precio de sus acciones como se demostró en el caso de la multitienda La Polar. Pero los morosos pasan a la listas de estos, llamada DICOM, y debido a ello ya no pueden conseguir trabajo si están desempleados. Otros son embargados. Ya hay suicidios por deudas que la prensa poco comenta, pese a que ha aparecido un programa sensacionalista en la TV sobre los casos trágicos de crisis por endeudamiento.

Lamentablemente, lo único que queda a los sobre endeudados para seguir consumiendo, es el trabajo ilegal. Ni expertos, opinólogos, ni gobernantes dicen una sola palabra sobre el impacto que tiene en la economía chilena el trabajo ilegal, que según nos muestra nuestra realidad, es alto.

En efecto, una de las formas de compensar la externalización de la manufactura al Asia y, por tanto, la disminución de puestos de trabajo, ha sido el fomento de la industria de la entretención en todo el mundo.  Y eso lo han facilitado los casinos de juego que proliferan a lo largo de nuestro país y las maquinitas tragamonedas que se encuentran por doquier, especialmente en los barrios populares. La industria de la entretención proporciona trabajo legal, pero alrededor de esta se desarrollan las actividades ilegales más importantes existentes en el mundo actual, como el narcotráfico, la prostitución infantil y la trata de personas. Por otra parte, es necesario considerar que la frontera norte chilena de casi 1.500 Km tiene poco resguardo y por esta ingresa la coca de Perú y Bolivia que ya no puede salir por Colombia. Hay informes oficiales sobre esto que los opinólogos no comentan.

Toda esta situación aparentemente incoherente y claramente poco sustentable,  debería impulsar al Estado, y a los políticos preocupados por el futuro, a, de una vez por todas, tratar de diseñar una estrategia de desarrollo viable de mediano plazo.

Para ello, en primer lugar, el Estado debería velar por que las instituciones pertinentes generaran estadísticas confiables. Sin ellas es imposible siquiera esbozar una estrategia.

Una estrategia de desarrollo sustentable deberá considerar los grandes problemas de nuestro futuro inmediato, como:

la mano de obra desocupada,

el agotamiento de los recursos naturales y

el trabajo ilegal, especialmente el narcotráfico.

Especialmente, no es posible seguir ignorando el enorme desarrollo de la industria digital, que, cada día, reemplaza una función cumplida por  el hombre. Un estudio concluyó que en 2045 la mitad de las actividades humanas será ejecutada por robots.

En Chile se ha desarrollado enormemente la industria digital, en puertos, minería, industria forestal y agricultura. La Sociedad Nacional de Agricultura, SNA, informa que la agricultura está tan digitalizada que hasta se revisa la leche que dan las vacas para detectar si están recibiendo la alimentación adecuada. El sector virtualmente usa solo mano de obra temporal. La próxima línea del Metro que se termina en 2018 ya viene sin conductor.

Esto hace vaticinar que en nuestro país, pronto, habrá una gran masa de desocupados, número que se acrecentará por el aumento de la longevidad que es cada día mayor.

Pese a ello, el país debe seguir compitiendo en el mundo, aún cuando los recursos naturales se agoten, o sean reemplazados, como ocurrió con el salitre. Debemos sobrevivir y ello solo es posible con:

La innovación tecnológica y el desarrollo del conocimiento.

El uso y manejo de la mano de obra desocupada.

El control del trabajo ilegal, la delincuencia y la corrupción

Lamentablemente, todas estas tareas, solo las puede cumplir el Estado, con grandes inversiones y una coordinación seria lo que es una mala noticia para los que quieren que desaparezca.

Pero el Estado no podrá cumplir con los enormes desafíos futuros con el actual orden de cosas. Nuestro estado debe vivir una profunda modernización, nacional y regional que mejore su calidad técnica a través de concursos de antecedentes de los mejores técnicos, que cuente con instancia idóneas sin superposición de roles.

Finalmente, habrá que realizar una profunda depuración, desde las bases, donde se pueda volver a un estado confiable y honesto, como el que existía en el Chile de antaño.

Ocultar nuestros problemas, no significa que no existan. Mentir, para impedir que se desarrollen tibias reformas, no trae soluciones. Debemos discutir y analizar con veracidad nuestra situación.

No podemos basar nuestra economía en análisis mentirosos,  en consumo basado en dinero ilegal y en las migajas que nos chorree a las mayorías el gran capital.

ClariNet