ARMADA-AVIONES

En su desesperación por tapar
robos que van hundiendo
lentamente al Piraña, la UDI ha
lanzado la campaña de “todos
somos ladrones” y no se salvan
ni los aviones apaga-fuegos.

Por Osvaldo Pino Tovar

Trató, por ejemplo, de equiparar a la hija menor de Michelle Bachelet con el impugnado empresario por tener un terreno en La Higuera (que es de su mamá), con los negociados de su candidato presidencial y el frustrado y ecocida proyecto de la mina Dominga -que igualmente le duele a la DC y quiere resucitarlo a toda costa-, como si fuera lo mismo.

El mensaje es que “si todos somos inmorales, no importa que algunos lo sean un poco más. Da lo mismo”.

Los udiotas también se lanzaron en picada contra la CONAF por el tema de las aeronaves cisterna y ni se acordaron que la Armada renovó una de sus flotas aéreas precisamente de vigilancia costera. Tampoco recordaron el tema forestales, al que dieron una breve mención, pese a que este se veía venir y hasta ClariNet, ya la pasada primavera, advirtió que en el cercano verano nos ardería la cola, tal cual.

En su desesperado intento por embarrar y manosear a todos, como “graves y preocupantes" calificó el presidente de la comisión investigadora de los incendios forestales, el desconocido diputado de ultra-derecha Celso Morales.

En el fondo, se refiere a correos electrónicos con los reparos de la Conaf y el ministerio de Interior a la costosa oferta del aparato de Boeing, el Supertanker y la ayuda interesada desde el extranjero. Finalmente Lucy Ana Avilés, una filántropa chilena radicada en Estados Unidos, a través de su fundación Viento Sur, se hizo cargo de pasar el dinero.

Se acusa al ex jefe de la Conaf, Aarón Cavieres (PS), por esclarecer si el inmenso avión podría operar en la zona sur del país dado los aeropuertos que le sirven y que son los menos.

"Creemos que los antecedentes que conocemos sobre la forma en que se actuó y se recibió la ayuda desde el extranjero para enfrentar los incendios forestales que vivimos por parte del gobierno, son a lo menos preocupantes y graves", dijo Morales, sin recordar que el gigantesco estanque volador vino y actuó mientras duró el dinero.

Se puede hablar de la planificación respecto a su utilización, pero en todo caso no hubo mal uso de fondos ni negociados como lo que aún sigue pretendiendo el Piraña con la Dominga.

Sin embargo, a la UDI no le interesa ni le molesta la poca preocupación en los institutos armados por la protección de nuestros bosques. Lo que ClariNet, como era evidente, advirtió con semanas de anticipación y lo hizo con seriedad.

Y para la Marina, este fenómeno fruto del calentamiento global no es un misterio, porque desde hace años los científicos han anticipado a las autoridades sobre lo que nos espera y no se trata de alertas que no hayan recibido los marinos. 

Sin tomar en cuenta el panorama vaticinado por gente seria y responsable, la Armada decidió cambiar su flotilla de aparatos de ámbito litoral, el denominado proyecto Piquero, al parecer, sin siquiera considerar drones.

Se optó por los aviones modelo P.68 Observer 2, de origen italiano, una industria de segunda categoría y enfocada al tema deportivo y turístico, con lo cual se dio de baja a los estadounidenses Cessna Skymaster, que entraron en servicio en la Marina durante la década de los años de 1980, en plena dictadura, siendo fundamentalmente vehículos de transporte liviano y no de patrullaje.

El P.68 no es muy moderno. Según la propia información oficial, voló por primera vez el 25 de mayo de 1970. El prototipo fue construido en la planta italiana de Arzano. Es un bimotor con dos propulsores de pistón de 200 cv estadounidenses Lycoming I0-320. La producción del P.68 comenzó en 1972 en las instalaciones en Casoria con 13 aviones de pre-producción. Estos aparatos fueron seguidos en 1974 por el P.68B con el fuselaje alargado en 15,2 cm. para mejorar el acomodo en la sección delantera de la cabina y mejorar su visión.

La firma Partenavia cedió su licencia de producción a la compañía Vulcanair, que los vende como modelos para armar, y que en cooperación con la alemana Sportavia-Pützer modificó la proa por una estructura transparente a base de plexiglás que proporciona un campo de visión hacia abajo y adelante tan bueno como el de cualquier helicóptero. Con esto, dice la Marina de Guerra, se transformó en un modelo de patrulla y observación.

Los aviones fueron construidos por la empresa italiana Vulcanair (que los entrega por piezas como un antiguo mecano) y armados en nuestro país por técnicos de la Armada, teniendo entre sus principales características, se pregona, un consumo mucho menor de combustible y una renovada tecnología, entregándoles mayor autonomía, además de poseer cualidades que permiten aterrizar a menor velocidad utilizando pistas más cortas y menos preparadas.

Las aeronaves cuentan con una moderna cámara infrarroja con sensores optrónicos, la cual tiene un alcance de 25 kilómetros, pudiendo ocuparse de noche o en condiciones de visibilidad muy baja. Una de las funciones ya probadas fue su gran aporte al detectar focos de incendios forestales, una cantinflada, porque a una altura de tres mil metros, es fácil detectar cualquier humo en una zona boscosa.

En todo caso se dice que se usarán en tareas de búsqueda y salvamento, policía marítima, evacuación médica, transporte de jefes y enlace.

Cabe destacar que la Armada ya tiene la mayoría de estas aeronaves cumpliendo misiones desde Arica hasta Aysén, restando solo ingresar al servicio dos de los nueve aviones comprados, lo cual ocurrirá en los próximos días.

Para los analistas serios, lo grave es que institucionalmente las Fuerzas Armadas aún no toman totalmente en serio como una amenaza a la soberanía nacional, el cambio climático y sus consecuencias, las que pueden tornarse en catastróficas para el país. Ahí sí que la UDI tiene tema sobrado para una comisión investigadora parlamentaria. 

ClariNet