Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\SiteApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/templates/jomi/styles/jomi/layouts/com_content/article/default.php on line 37

Deprecated: Non-static method Joomla\CMS\Application\CMSApplication::getMenu() should not be called statically, assuming $this from incompatible context in /home/web2clar/public_html/nuevo/libraries/src/Application/SiteApplication.php on line 275

EMPRESA-PENQUITA8

La absurda precariedad con
que Essal resguardaba
el agua de Osorno.

“Ni mi ex me mintió tanto como Essal” fue una de las pancartas que se pudo leer en una protesta realizada por vecinos de Osorno en medio de la crisis de agua potable más grande registrada en la ciudad…y probablemente en el país.

La consigna era clara, exigir que la empresa sanitaria de Los Lagos salga de la zona y se haga cargo de los daños provocados tras 10 días sin suministro de agua potable.

“La principal demanda es que renuncie el intendente -Harry Jürgensen- y que Essal pierda la concesión. Obviamente el agua tiene que ser estatal”, declaró María Barrera, vocera de la Asamblea Ambiental Osorno.

De acuerdo a la mujer, las autoridades se reunieron principalmente para las cámaras y no para ayudar a los habitantes de la comuna.

Cuando salió a la luz la emergencia por contaminación del agua, inmediatamente todos los ojos de Chile se fijaron en Essal y la serie de errores que cometieron en este último tiempo.

Durante las primeras horas, desde la acorralada empresa y el Gobierno se apresuraron en señalar que se había tratado de un error humano, es decir, todo había sido provocado por un sólo trabajador durante un turno de noche.

Esta información -en una mínima parte- aplacó la ira de los aproblemados osorninos, quienes a esa altura realizaban largas filas para conseguir agua.

Pero pronto comenzaron a aparecer más cuestionamientos ¿cómo sólo una persona sería la responsable? ¿Por qué la empresa dispondría de un funcionario para estar a cargo de un servicio que abastecía de agua potable a 180 mil personas? ¿Qué clase de fiscalizaciones realizaron los organismos competentes?.

Como era de esperar, a las horas, los sindicatos de trabajadores de Essal emitieron un comunicado en donde criticaban a los directivos y autoridades de la zona, por apuntar al operario como único responsable de la crisis sin tener el resultado de las investigaciones que recién comenzaban. En palabras simples, un chivo expiatorio.

Lo concreto es que, al margen de las labores del único funcionario que se encontraba en la planta, la empresa es la encargada de velar por las medidas de seguridad necesarias, tomando en cuenta que trabajan con un recurso clave para el desarrollo humano.

Aunque no se ha hablado en profundidad del grado de responsabilidad que tendrían la Superintendencia de Servicios Sanitarios, la superintendencia de Medio Ambiente y de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, entidades a cargo de la realización de fiscalizaciones. Porque ya quedó claro que en caso de haber existido, estas fueron poco robustas.

La serie de eventos desafortunados

El 11 de julio a las 11:45 horas, la empresa Essal informó a la ciudadanía a través de un comunicado que se realizaría un corte de suministro en Osorno por 24 horas, debido a una “eventual presencia de combustible en el sistema productivo”.

En la misiva, se hacía un llamado a no consumir el agua y se afirmaba que la situación estaría normalizada el 12 de julio a las 10:00 horas.

Horas más se tarde, y tras realizarse un Comité Operativo de Emergencia, la Superintendencia de Servicios Sanitarios informó que no se trataba de un caso sencillo de resolver, sino que fueron 1.100 litros de petróleo destinados al funcionamiento de un generador que causaron la crisis más grande vivida por la ciudad, y que se extendió por diez días.

El error humano

El mismo 11 de julio, el intendente de Los Lagos, Harry Jürgensen declaró que lo sucedido en la ciudad se debía a un “error humano” al interior de la propia sanitaria Essal, donde se mezcló petróleo con agua potable que llegó a los estanques ubicados en el sector de Ovejería.

Como se reveló a dos semanas del incidente que desencadenó la emergencia sanitaria, todo se habría originado por el uso de un generador de electricidad por parte de Essal -a fin de reducir costos– el cual en las noches estaba a cargo de un trabajador.

De acuerdo a los antecedentes conocidos, el operario -apuntado desde un momento por las autoridades y la empresa- debía abrir las válvulas del estanque de petróleo para realizar el trasvasije al generador de electricidad.

El proceso que inició a las 23:10 horas, debía completarse en 40 minutos. Sin embargo, por causas que se investigan, el trabajador habría tardado una hora más en supervisar la labor, dando inicio a la crisis que pondría en jaque a las autoridades, Essal y a los mismos habitantes de Osorno.

El operario trabaja con Essal desde 1991 y en la Planta de Tratamiento de Agua Caipulli de Osorno desde 2010 tras ser transferido desde Lago Ranco. En tanto, su turno se extendía entre las 20:30 y las 8:30 horas de la mañana.

“Alrededor de las 13:00 horas me entero de que el agua de Osorno proveniente de la planta Caipulli, mi lugar de trabajo, estaba contaminada con petróleo, momento en el cual me di cuenta de que lo más probable es que yo había sido el responsable de tal situación“, señaló.

La empresa “penquita”: más allá del trabajador

Tras lo sucedido en Osorno, la confianza en la empresa se desmoronó. “Cómo es posible que las normas de seguridad de una planta sean tan frágiles como tener un estanque de petróleo sobre una bocatoma de agua?”, declaró el intendente de Los Lagos, Harry Jürgensen.

“Esta amenaza era latente (…) Osorno no se merece una empresa del nivel de Essal“, manifestó.

Por esto, la fiscal María Angélica de Miguel señaló que buscan establecer responsabilidades penales más allá del trabajador al que se acusa del hecho.

“Estamos hablando de una pena que va de 3 años y un día a 5 años“, condena que corresponde al delito de introducir un elemento tóxico en un suministro de agua potable, mientras que por la infracción de la ley de pesca correspondería a una pena de 61 días a 3 años, asociado también a una multa, señaló la fiscal.

Las indagatorias buscan establecer existencia de dolo directo o eventual, respecto a la figura del operario, y establecer responsabilidad de la sanitaria en la afectación a la comunidad.

Entre las diligencias se incluyen tomas de muestras de agua y combustible, incautación de documentos y la recreación de lo que ocurrió la noche del accidente en el sistema de carga de petróleo.

¿Las autoridades tenían conocimiento de las falencias de la sanitaria?

De acuerdo a una investigación realizada por Radio Bío Bío, en mayo de 2018 la Contraloría contrató a una consultora ambiental para que evaluara el Sistema de Producción de Agua Potable de Essal. Las conclusiones a las que arribaron los auditores fueron reveladoras.

El listado de anomalías es largo y hablan por sí solos: equipamiento antiguo, ausencia de planes de limpieza, mantenimiento irregular de la maquinaria, falta de control sobre los operarios, lechos de agua sucios, omisión de información y la entrega de datos de la empresa a la autoridad, que ponen en duda las pérdidas de producción de agua.

En el informe realizado se señala que “(…) los aspectos más relevantes y críticos se concentran en la Planta de Tratamiento de Caipulli. (debido a la) incidencia de su aporte en el volumen de producción de la localidad de Osorno por sobre el 60 por ciento”.

“(la) criticidad de la infraestructura faltante o definitivamente deteriorada, se ha asociado a esta instalación productiva, un nivel de riesgo relativamente alto para la proyección de su operación, durante los próximos quince años”.

Dentro de los peritajes, la fiscal De Miguel además indicó que no haya nada “que avise cuanto combustible va cayendo exactamente, hasta cuando se puede llenar, nada computarizado”, hacen parecer a la planta un “poquito artesanal”, para la importancia que tiene en la comunidad.

“La planta es grande, requiere de varias actividades durante la noche”, indicó la fiscal, agregando que el trabajador no sólo tenía que preocuparse del generador, y “todo en cuanto a protocolos, a prevención de riesgos, lo estamos investigando”, sentenció.

Incluso, el subsecretario de Obras Públicas, Lucas Palacios, declaró en su momento que “la situación de Osorno es una situación indignante, ni Osorno, ni ninguna otra ciudad de nuestro país se merece una empresa tan penquita como Essal, que hemos visto lo errática que ha sido con la información. Tan errática que no permite tomar decisiones adecuadas”, expresó.

Además añadió que las sanciones que recibirá Essal tienen que ser ejemplificadoras para el resto del país, “nosotros necesitamos en pleno siglo tener 21 empresas más robustas que sean capaces de entregar el servicio que la gente se merece”, aseguró.

El listado de irregularidades de Essal

Desde la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) afirmaron que en 5 años han existido 85 procesos sancionatorios en su contra.

La información fue revelada al término de un Comité Operativo de Emergencia (COE) donde el superintendente Jorge Rivas fue consultado acerca de las sanciones que podría recibir la compañía tras la compleja situación.

Junto a esto, la semana pasada se informó que la sanitaria tendría responsabilidad en la contaminación en la bahía de Ancud -en Chiloé-, pese a que en un informe pagado por la empresa afirmó que dicho episodio no existía.

“Los estudios han comprobado la falta de incidencia de Essal en los problemas denunciados en la Bahía de Ancud”, manifestaron en el comunicado.

Sin embargo, el nuevo estudio presentado por el diputado Gabriel Ascencio detalló que parte de los coliformes fecales encontrados provenían de estas instalaciones, con niveles que sobrepasan los 16 mil por cada 100 mililitros de agua.

En tanto, el Tribunal Ambiental de Valdivia dará a conocer en 2 semanas más el fallo por la demanda de la Municipalidad de Puerto Varas contra la empresa.

Esto por la contaminación del Lago Llanquihue con aguas servidas, hecho por el que la SISS los sancionó pagar una multa 400 millones de pesos.

El litigio inició en agosto de 2017, luego de denuncias hechas por los vecinos de la Ciudad de Las Rosas, tras notar el cambio en el color del cuerpo de agua, así como olor nauseabundo, lo que opacó la temporada estival en el tradicional sector de la región de Los Lagos.

Las ganancias económicas

Pese al informe que demostraba las deficiencias en la planta en 2018, ese mismo año Essal tuvo ingresos por $58.269 millones y ganancias por $10.857 millones, según indicó el Diario Financiero.

Para ejemplificar, con esto se podría asegurar las matrículas en la Pontificia Universidad Católica a 250 alumnos en carreras como Medicina o Ingeniería de pregrado, que cuestan un monto cercano a los $40 millones.

Este corte de suministro afectó a cerca de 180 mil osorninos y desde la empresa indicaron que se compensará a los clientes con dos meses sin cobrar las cuentas, lo que significaría no recibir $1.900 millones.

Sin embargo, en el primero trimestre ya tenían ingresos por $15.649 millones y utilidades por $3.276 millones.

La Empresa de Servicios Sanitarios de Los Lagos S.A. fue constituida en mayo de 1990 como continuadora legal del Servicio Nacional de Obras Sanitarias creado en 1977, en reemplazo de la entonces Dirección de Obras Sanitarias que dependía del Ministerio de Obras Públicas.

A raíz del proceso de privatización de las empresas sanitarias impulsado por el Estado, en 1999 se realizó la licitación pública del 51% de las acciones de Essal, en ese momento propiedad de Corfo, las cuales fueron adjudicadas a la española Iberdrola.

Casi 10 años más tarde, en 2008, la sanitaria Aguas Andinas, principal empresa de la industria en Chile, tomó el control de Essal tras desembolsar 164 millones de dólares por el 53,6%, desplazando de la propiedad a la firma ibérica y accionistas minoritarios.

Comisión del Mercado Financiero pide a Essal

detalles sobre impactos económicos en Osorno

A través de un oficio que debe ser respondido a más tardar este jueves 25 de julio, la Comisión del Mercado Financiero solicitó detalles a la empresa Essal de los eventuales impactos económicostras la emergencia que se vivió en Osorno por diez días.

De acuerdo a Pulso, en el escrito, el órgano regulador también pidió información sobre “eventuales multas asociadas, como asimismo cualquier otro antecedente que a juicio de la administración sea relevante para el mejor entendimiento de la situación”.

El documento fue firmado por el intendente de supervisión del mercado de valores, Cristián Álvarez, quien también exigió saber de la existencia de seguros comprometidos.

Essal hizo noticia por casi dos semanas luego que -tras un “error humano”- petróleo entrara al suministro de agua potable, aunque desde la Superintendencia de Servicios Sanitarios ya conocían de graves irregularidades de la empresa en las plantas de Osorno, firma que suma miles de millones de pesos en multas y decenas de procesos sancionatorios.

Este miércoles, tanto la Cámara de Diputados como el Senado sustanciaron sesiones especiales para analizar la situación de Osorno, a más de tres días del restablecimiento total del servicio.

Las conclusiones de ambas citas fueron similares: tanto diputados como senadores de todos los partidos políticos dijeron esperar que se establezcan indemnizaciones para los clientes afectados y que el Estado caduque la concesión de Essal.

Crisis en Osorno: Congreso pide caducar concesión

a Essal e indemnizaciones en sesiones especiales

Luego de una intensa jornada en la sesión especial realizada por el Senado por la crisis del agua potable en Osorno, la Cámara Alta determinó presentar un acuerdo que buscará la caducidad de la concesión de Essal, misma determinación que tomó la Cámara de Diputados en su encuentro de este miércoles.

En la instancia participaron senadores de todos los sectores, así como también el ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno; el titular de Economía, Juan Andrés Fontaine; y el subsecretario de Servicios Sanitarios (s), Jorge Rivas.

Tras la sesión, los parlamentarios decidieron presentar un proyecto de acuerdo al presidente Sebastián Piñera para ponerle fin a la concesión, indemnizar a las personas afectadas por el corte de agua potable que se extendió por diez días y la modernización de la legislación pertinente.

“Si lo tiene a bien, disponga de inmediato el inicio de un procedimiento sancionatorio contra la Empresa de Servicios Sanitarios de Los Lagos S.A.; aplique la sanción de caducidad de la concesión, y ordene efectuar una investigación acerca del rol ejercido, en este caso, por la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), la Onemi y la Intendencia Regional”, indicaron.

Además, solicitaron instruir al superintendente de SISS para que la entrega del informe técnico de caducidad se realice “al más breve plazo”.

Por lo anterior, el senador Andrés Allamand (RN) sostuvo que dentro de la libre concesión se establece la obligatoriedad de entregar de manera adecuada el recurso hídrico.

“La única sanción que corresponde aplicar es la caducidad de la concesión, hay algunos que ya han empezado a esgrimir que no existirían los fundamentos jurídicos para ello, pero creo que basta mirar el artículo 34 de la Ley General de Sanitarias que señala que el prestador estará obligado a controlar permanentemente y a su cargo la calidad del servicio suministrado”, afirmó.

En tanto, el parlamentario por la región de Los Lagos, Rabindranath Quinteros (PS), puntualizó que hay responsabilidad de Essal, pero aseguró que hay otros organismos del Estado, como la SISS que, teniendo información respecto a las incapacidades, no abordó las medidas pertinentes.

“Cuando se concesiona un servicio público no desaparece la responsabilidad estatal en el servicio, mucho menos tratándose del agua, terminada la etapa de emergencia, el Gobierno no puede sino decretar la caducidad de la concesión”, declaró.

Cámara

La Cámara de Diputados también se reunió esta tarde en una sesión especial para analizar el desastre que generó en Osorno el error de Essal.

La cita también tuvo por objetivo “analizar el funcionamiento en el país de las empresas concesionarias de servicio público sanitario”, aunque el foco discutir los problemas derivados emergencia sanitaria ocurrida en esta ciudad.

A modo de conclusión, los diputados aprobaron una serie de resoluciones dirigidas al presidente Piñera.

En concreto, pidieron “aplicar la normativa legal y caducar la concesión sanitaria a Essal”, “proteger y compensar la situación que afecta a la comunidad de Osorno” y “asegurar una pronta indemnización de los perjuicios sufridos y también para reactivar emprendimientos, profesiones y oficios” de pequeños y medianos emprendedores y trabajadores independientes.

Además, pidieron “enviar a la brevedad proyectos de Ley para fortalecer las facultades de fiscalización” de la SISS, junto con recalcar su preocupación y el deseo de que se termine con la concesión.

El debate comenzó con los cuatro representantes de la zona, Javier Hernández (UDI), Emilia Nuyado (PS), Harry Jürgensen (RN) y Fidel Espinoza (PS).

El gremialista exigió que Essal “se vaya de Osorno” y que el Estado repare el perjuicio económico y moral provocado.

Nuyado, en tanto, lamentó que el intendente “no haya tenido un diagnóstico claro en Osorno” y que el Ejecutivo no haya declarado “zona de catástrofe” a tiempo.

Essal: informe revela que superintendencia conocía

en 2018 graves problemas en las plantas de Osorno

En mayo del año pasado el regulador contrató a una consultora ambiental para que evaluara el Sistema de Producción de Agua Potable de Essal. Las conclusiones a las que arribaron los auditores fueron reveladoras.

El listado de anomalías es largo y hablan por sí solos: equipamiento antiguo, ausencia de planes de limpieza, mantenimiento irregular de la maquinaria, falta de control sobre los operarios, lechos de agua sucios, omisión de información y la entrega de datos de la empresa a la autoridad, que ponen en duda las pérdidas de producción de agua.

Las conclusiones a las que arribó el estudio dejan claro que en octubre de 2018, cuando se entregó formalmente el documento, debió ser tomado como una voz de alerta sobre el prontuario de la sanitaria. El informe íntegro lo revela la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

Parece mentira, pero en octubre de 2018 la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), tuvo pleno conocimiento de graves irregularidades en la infraestructura crítica de las plantas de Essal ubicadas en Osorno.

La información consta en un informe de auditoría encargado a una consultora ambientalpor el SISS, que evaluó el Sistema de Producción de Agua Potable de Essal, al que accedió la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

Lea el informe completo

La revisión buscaba hacer una radiografía a los procesos industriales de la compañía y poner bajo la lupa la capacidad real del sistema, la veracidad de los planes de desarrollo proyectados, para conocer si la sanitaria podía cumplir la demanda de agua que tendrá la zona hacia 2030.

Lo que el equipo de auditores encontró fue un largo y concluyente listado de graves anomalías que puso en duda -ya en octubre de 2018- la capacidad para proveer de forma correcta el suministro.

La enumeración de los problemas hablan por sí solos: equipamiento antiguo, ausencia de planes de limpieza, un tronco obstruyendo la entrada a un ducto de captación de agua, mantenimiento irregular de la maquinaria, falta de control sobre los operarios, lechos de agua sucios y omisión de información.

La lista sigue: falta de medición de caudal, deficiencias en el proceso de cloración, problemas en los equipos de respaldo al sistema, entrega de datos de la empresa a la autoridad, que ponen en duda las pérdidas de producción de agua.

La evaluación fue contratada bajo la gestión del ahora exsuperintendente Ronaldo Bruna, quien renunció a su puesto en marzo de este año, bajo fuertes cuestionamientos por su elevado patrimonio y contratar asesorías por cerca de 150 millones de pesos vía trato directo a personas ligadas transversalmente al mundo político.

Golpear con una piedra

Una de las conclusiones del documento de 35 páginas al que accedió este medio, califica a la planta de Caipulli -donde fueron derramados 1.100 litros de petróleo que desataron la crisis- como una instalación de “riesgo alto”.

“(…) los aspectos más relevantes y críticos se concentran en la Planta de Tratamiento de Caipulli. (debido a la) incidencia de su aporte en el volumen de producción de la localidad de Osorno por sobre el 60 por ciento”, establece la auditoría.

Y agrega: “(la) criticidad de la infraestructura faltante o definitivamente deteriorada, se ha asociado a esta instalación productiva, un nivel de riesgo relativamente alto para la proyección de su operación, durante los próximos quince años”.

El profesional a cargo de la revisión ordenada por el SISS es aún más categórico sobre el desempeño operacional de Caipulli.

“(…) dicha instalación presenta una brecha importante respecto de las prácticas estándares y acordes con la tecnología disponible (…) y del control operacional necesario para asegurar su adecuado desempeño”, sigue.

Las impresiones de los consultores sobre las falencias de Essal, fueron como una premonición porque coinciden con el testimonio prestado ante la PDI por el operario de la compañía, en cuyo turno ocurrió el vertimiento del petróleo a los estanques de agua.

El empleado recordó que, para saber cuál era el nivel del combustible, había que golpear “con una piedra” el marcador. De hecho, tuvo que usar una linterna por falta de iluminación.

La crisis del agua en Osorno tiene hoy el Presidente Sebastián en la encrucijada. Y esto, porque una vez que reciba el informe de la superintendencia del ramo -que debe detallar el prontuario de Essal- estará en condiciones de resolver si quita o no la concesión a la compañía controlada por Aguas Andinas. La Ley General de Servicios Sanitarios lo faculta para actuar como juez.

Geografía del agua

Actualmente la empresa Essal, a través de la concesión Osorno, abastece a cerca de 180 mil habitantes en el radio urbano.

El agua es captada en los ríos de la zona por las plantas Caipulli y Pilauco. Posteriormente es dirigida hacia Ovajerías donde pasa por un proceso de desinfección vía flúor, para luego llegar a los hogares osorninos. El informe establece graves falencias en estos tres últimos recintos.

El desarenador

La consultoría descubrió que un tronco obstruía los ductos de captación de agua desde el Río Rahue a la planta, ya que carecía de un sistema de rejas que protegiera el lugar.

“Agrava la ausencia de este sistema, el hecho (de) que (…) no se dispone de un programa de limpieza (…) solo se efectúan operaciones correctivas con buzos cuando se producen embanques u obstrucciones del ducto de alimentación”, señala el informe.

Un segundo problema radica en las obras de captación, porque no es posible establecer la cantidad de arena que llege al interior de la planta. ¿La razón? El llamado “desarenador”, no existe.

También se advirtió durante la revisión, es que Essal no cuenta con equipamiento para el empleo de productos químicos que ajuste el PH o acidez de las aguas, que haría más eficiente el proceso.

Sin embargo, uno de los puntos más graves explicados en la auditoría, es que la empresa opera con criterios de “prueba y error, con decisiones y criterios propios de cada operador”.

Las evaluaciones positivas en el informe son mínimas en materia de infraestructura. Un caso lo constituyen los filtros que se encontraban en buen estado, pero la falta de control en los procesos, terminaron sumándolos a la larga lista de problemas.

La auditoría sostiene también que la planta presenta “riesgos operacionales altos” por la falta de programas de mantenimiento en el tiempo.

Las otras dos

La planta Ovejerías es la que limpia el agua y también fue cuestionada, porque se descubrió que la maquinaria de la cloración es antigua y que para ensamblar sistemas se combinaban marcas y modelos a discreción.

La planta Pilauco es la más nueva de todas. Entró en operaciones en 2017, pero el nivel de riesgo es catalogado como “medio-alto”, principalmente por la falta de equipamiento y de respaldo en los sistemas, vitales para la generación de agua potable.

ClariNet