DE-VENGANZA8

República es peligrosa tras
las 10 de la noche. Uno tiene
que andar muy pendiente de
su entorno una vez ha
pasado ese límite horario.

Por Sebastian Sandoval N.

A esa hora el 90% de los comercios cierra, salvo por algunas botillerías y bares. Las zonas de universidades están solo vigiladas por los guardias, los comercios están en penumbra, y son pocas -si es que hay- las almas que transitan por ahí. En varias ocasiones dentro de mi vida estudiantil me ha tocado estar por allá en altas horas de la madrugada. A veces en compañía, a veces solo.

Por eso es que uno puede entender la rabia, la impotencia, la ira que proviene desde lo mas profundo del corazón, cuando se ven las grabaciones del asesinato de una funcionaria de la Universidad de Chile en el barrio, por parte de personas que frente a las imágenes de las cámaras, reían, se felicitaban poco menos, del crimen gestado. Es, por no decir otra cosa, sensato, sentirse enojado por el actuar de estas personas que procedieron de forma tan inhumana.

El tema es cuando esa sensatez, se transforma en inconsecuencia, en doble estándar. En tener intenciones de actuar de la misma manera.

Creo haberlo dicho en columnas anteriores, yo no estoy a favor de la pena de muerte, no basado en razones de mera lógica, sino por razones judiciales y administrativas.

Lo he conversado con compañeras y compañeros, varios de ellos, también han llenado los medios de columnas explicativas. Sin embargo, hoy quiero referirme a la sensación de justicia, a la que muchos apelan como un argumento plausible para la ocurrencia de penas de muerte y tratos vejatorios, como los que sufrieron los autores del crimen.

Muchos personeros del espectáculo se vieron quizá, con una sensación placentera al ver el video de los perpetradores, sufriendo tras pasarles corriente, descargas eléctricas, pues sintieron que el mundo penitenciario estaba haciendo justicia como nadie.

Aplaudieron el accionar de criminales de igual o peor calaña, esos que tanto cuestionan, incluso en su misma declaración. Se sintieron con sensación de justicia por la acción de los mismos criminales, contra criminales ¿No les parece algo bizarro? Especialmente porque aparte, demuestran las condiciones que propician que siga ocurriendo la puerta giratoria.

Al aplaudir estas acciones, se aplaude la continuación de un sistema que propicia el crimen, que mantiene a las personas alejadas de la inserción, y cercanas con seguir creciendo en su prontuario judicial, como si fuera una especie de jerarquía, como se ha determinado en distintos estudios de las condiciones carcelarias hechos por distintas entidades. Irónico.

Entiendo que, para quién se vea conmocionado con la noticia, algo de tranquilidad mal sana pueda traerle el ver esas imágenes, y es porque el humano de forma inherente quiere ver al mal alejarse, que el bien triunfe. Es algo propio de nuestra naturaleza.

Pero aquí estamos en presencia de un trato vejatorio. Es una tortura, un actuar totalmente repudiable. Y cuando se está en presencia de una felicidad producto de ver acciones vejatorias como la tortura, no solo hacemos que el bien no triunfe -¿es correcto para usted querer sentir esa clase de alegría malsana? 

Si fuera así, entonces realmente su calidad humana es paupérrima, permita que le diga- pues al final estamos dejando que sus acciones se transformen en las nuestras, sino que también nos convertimos en perpetradores, en equivalentes en cuanto su accionar.

Eliminamos el mal, para convertirnos en el.

A mi me parece insólito, como existen medios que reflexionan sobre si un reo debe tener derechos básicos. El humano no pierde sus calidades por cometer un crimen, por muy fuera de esta naturaleza se encuentre su accionar. Nos guste o no, todas las personas humanas, como tales, tienen derechos básicos, solo por el hecho de ser. Es un argumento más que zanjado, pues dudas como esa, fueron las que propiciaron los 2 conflictos globales mas grandes de la historia. Es un argumento que, por no tenerlo claro, nos quitó la democracia.

Y es cierto, muchos me dirán que habrán personas en un estado mental deficiente, en donde pierden sus calidades de abstracción, característico en principio de las personas, y que por tanto no me sirve hacerme de la figura del “abogado del diablo”. Pero biológicamente sigue siendo un ser humano. Sigue siendo una persona por mucho peligro represente su actuar inconsciente para la sociedad. Existen instituciones que pueden hacer esa tarea, mientras cumple con su pena.

La verdad es que quizá usted siga con su argumento firme tras toda esta mirada de las situaciones posibles que se pueden presentar. Y la verdad yo entiendo. No voy a hacer pretensiones respecto a derribar un paradigma, por mucho que así lo quisiera. Una columna de opinión no puede hacer esa tarea cuando muchas personas en el pasado lo han intentado.

Quisiera hacerle la siguiente consulta a modo de conclusión. Hay mucha gente que no tiene nada que ver, que no sabe en las andanzas que se puede estar metiendo un familiar, quizá por irresponsabilidad, quizá por impedimentos mayores. Validar la pena de muerte o las torturas, es propiciar símil dolor que usted puede sentir cuando le arrebatan o violentan a algún ser querido, solo que al revés. Ahora quienes ríen son ustedes, quienes sufren son ellos.

No se trata de buscar justicia. Se trata de no confundir la venganza con ello. Se trata de dar el ejemplo, no convertirnos en lo que queremos erradicar.

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