PACOS-LADRONES8

General Echeverría reconoce
haber recibido $420 millones
truchos desde el año
2008 y afirma que frude
se inició en 2004.
Por Ivonne Toro y
Macarena García

En su testimonio ante el Ministerio Público cuenta que inició su participación en la máquina de defraudar en el año 2008, y no en 2011, como se presumía. En su primera incursión, recibió cerca de $30 millones -ese año llegó a percibir $60 millones- y fue receptor de fondos irregulares hasta el año 2012. En total, según su cálculo personal, obtuvo $420 millones en dineros de procedencia irregular, teniendo pleno conocimiento de que estaba cometiendo un ilícito y no haciendo nada durante años para frenar las irregularidades que se arrastraban desde el año 2004.

El viernes 24 de marzo, los fiscales que investigan el millonario fraude en Carabineros -maquinado por la llamada “Mafia de la Intendencia”- realizaron interrogatorios a los involucrados en los ilícitos. Entre quienes declararon en aquella ocasión, estuvo el General (r) Flavio Echeverría, quien se desempeñó como jefe de la Dirección de Finanzas de la institución.

Según fuentes de Fiscalía que conocieron la declaración de Echeverría, éste intentó desviar el foco central de la indagatoria hacia el uso discrecional del 10% de los gastos reservados de los uniformados -un total de $60 millones anuales frente a los $13 mil millones desviados por la red de defraudación desde 2010 hasta ahora-, haciendo énfasis en que se les daba un destino distinto al que inspira la ley, ya que con estos recursos se habrían comprado regalos para los generales y sus esposas en navidad, y relojes cuando un integrante del alto mando pasaba a retiro. La administración de estos fondos, es decir, el resguardo de un uso correcto, le correspondía a él.

Pero las revelaciones más fuertes del testimonio de Echeverría son otras.

Cuenta, por ejemplo, que inició su participación en la máquina de defraudar en el año 2008, y no en 2011, como se presumía. En su primera incursión, recibió cerca de $30 millones -ese año llegó a percibir $60 millones- y fue receptor de fondos irregulares hasta el año 2012.

En total, según su cálculo personal, obtuvo $420 millones en dineros de procedencia irregular, teniendo pleno conocimiento de que estaba cometiendo un ilícito y no haciendo nada durante años para frenar las irregularidades.

Más aún, a diferencia de otros personeros involucrados que facilitaron sus cuentas corrientes a cambio de una comisión del 10% y luego devolvieron fondos a los cabecillas de la red -el excoronel Jaime Patricio Paz Meneses (50) y los comandantes, Héctor Emilio Nail Bravo (45), Pedro Enrique Valenzuela San Martín (49) y Robinson Domingo Carvajal Leiva (47)-, Echeverría se quedó con el 100% de los dineros. En 2009, relata, con parte de los dineros se compró un Jeep Grand Cherokee negro.

LA RUTA DE LOS RECURSOS TRUCHOS


Fue a fines de 2015, tras una llamada recibida desde el Banco Estado, cuando el entonces jefe de Finanzas de Carabineros -que tenía mando sobre la unidad que paga las remuneraciones de la policía-, ordenó reintegrar recursos para intentar cubrir la alerta que podría, como ocurrió, destapar las malversaciones en la entidad.

A través de ese depósito -superior a $40 millones- al teniente Felipe Ávila se inició la indagatoria que hoy tiene a Echeverría, entre otros involucrados, en prisión preventiva. Según se descubrió, Ávila recibió más de $600 millones en transferencias.

En el caso de Echeverría, los pagos por fondos se realizaron por remuneraciones o pagos varios sin devolución alguna por parte del uniformado que dijo estar dispuesto a devolver lo robado.

En un inicio, explica el General (r) al Ministerio Público, formaban parte de esta red de corrupción Arnoldo Riveros, Nelson Valenzuela, Randy Maldonado y Diego Valdés. Quien lo invitó a él a participar fue el Coronel Riveros, quien pasó a retiro en 2011. Ambos se conocieron en el departamento de Tesorería.

Riveros fue además jefe del departamento de adquisiciones durante el periodo que aún no regía la ley de compras públicas, por lo tanto, muchos contratos se celebraban de forma directa con los proveedores. Entre su patrimonio, posee una casa en Alto Jahuel en la que tiene una caballeriza.

En su declaración, Echeverría sostiene que en los años 2011 y 2012, cuando asumió como jefe de tesorería, intentó finalizar con las prácticas anormales, pero que no hizo denuncia alguna porque formaba parte de la maquinaria y que en 2015, cuando recibió el aviso del Banco, instruyó a Paz Meneses, quien también era parte de la operación fraudulenta, que investigara. En paralelo, señala que recibe consultas de los generales Gonzalo Blu, de Inteligencia; y Julio Pineda sobre la indagatoria y que estima que no es necesario dar información sobre estas gestiones al general director, Bruno Villalobos.

Además revela que el montaje para maquillar cifras y extraer recursos desde Remuneraciones operaba desde aproximadamente el año 2004.

Cuando explica, sin consulta previa, el tema de los gastos reservados, dice que le correspondió el control y distribución de éstos y que se trata de alrededor de $600 millones.

De ellos, el 50% se destina a la dirección general de inteligencia, Dipolcar, el 40% a generales de la institución y el 10% a gastos varios. También se dispone de 90 mil dólares anuales, que son para gastos de viaje en el extranjero que ocurren en distintos países. Aquí es donde señala que dentro del 10% discrecional ($60 millones en total) se usaron recursos para comprar regalos de cumpleaños para los generales y sus cónyuges y que tales presentes también se otorgaron en navidad. Además destaca la compra de relojes cuando los generales pasan a retiro, lo que correspondería, señala, a un destino distinto al fijado por la ley.

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