CONFERENCCIA-ONU8

Tras un año de desastres
climáticos devastadores en
todo el mundo, en lugares
tan diversos como California,
Kerala, Tonga o Japón; hoy
comenzó en Katowice, Polonia,
la Conferencia anual de las
Naciones Unidas sobre cambio
climático (COP24).
La conferencia tiene como
objetivo finalizar las directrices
de implementación
del Acuerdo de París.

Las directrices que saldrán del encuentro -a 3 años de los Acuerdos de París- proporcionarán claridad sobre cómo aplicar el acuerdo histórico de forma justa y transparente para todos. En concreto, fortalecerán la cooperación internacional para garantizar que las contribuciones nacionales a los esfuerzos mundiales sean transparentes, que las responsabilidades se compartan equitativamente, y que los progresos en la reducción de las emisiones y el fortalecimiento de la resiliencia puedan medirse con precisión.

La Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático, Patricia Espinosa, dice que “es probable que este año esté entre los cuatro más calurosos de la historia. Las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera están en niveles jamás registrados y las emisiones siguen aumentando. Los impactos del cambio climático son cada vez peores. Esta realidad nos dice que tenemos que hacer mucho más, y la COP24 tiene que hacerlo posible”.

La finalización de las directrices de implementación permitirá la puesta en marcha de acciones climáticas prácticas con respecto a todas las metas y objetivos del Acuerdo de París, incluida la adaptación a los efectos del cambio climático, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la prestación de apoyo financiero, y cualquier otro tipo de apoyo, a los países en desarrollo.

Las negociaciones sobre las directrices de implementación comenzaron seis meses después de la Cumbre de París de 2015 donde se adoptó el acuerdo. Entonces, se fijó que 2018 sería la fecha límite para terminarlas. Si bien los gobiernos se han comprometido a finalizar las directrices con el fin de liberar todo el potencial del acuerdo, aún queda mucho trabajo por hacer durante la conferencia en Katowice.

“El Acuerdo de París de 2015 entró en vigor antes que cualquier otro acuerdo de este tipo. Ahora hago un llamamiento a todos los países para que se unan, aprovechen este éxito y hagan que el acuerdo funcione plenamente”, asegura el Presidente de la COP, Michal Kurtyka.

“Estamos dispuestos a trabajar con todas las naciones para garantizar que salgamos de Katowice con un conjunto completo de directrices de implementación, y con la certeza de que hemos servido al mundo y a su gente”, añadió.

Patricia Espinosa señaló que los países cuentan con un fuerte respaldo para una acción climática rápida, ya que la conciencia pública y la demanda de soluciones han aumentado, ante la clara evidencia de que nuestro clima está cambiando.

“Simplemente, no podemos decir a millones de personas de todo el mundo que ya están sufriendo los efectos del cambio climático que no hemos cumplido”, dijo.

El Diálogo de Talanoa

La conferencia llega después del lanzamiento del informe sobre el calentamiento global de 1,5 º C del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), así como tras una serie de informes de las Naciones Unidas, y otros, sobre el aumento de las concentraciones y emisiones de gases de efecto invernadero, y sobre la salud y otros efectos graves.

“Todas estas conclusiones confirman la necesidad de mantener el compromiso más firme con los objetivos del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global muy por debajo de los 2º C y proseguir los esfuerzos hacia los 1,5º C”, subrayó la Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático. “Todos nuestros esfuerzos deben centrarse en alcanzar este objetivo y en aumentar la ambición para conseguirlo”, añadió.

La COP24 también verá la culminación del Diálogo Talanoa, que se ha celebrado durante este año bajo la dirección de la presidencia saliente de Fiji. El Diálogo de Talanoa ha servido para evaluar el progreso hacia el logro de los objetivos del Acuerdo de París, incluido el objetivo de limitar el aumento de la temperatura mundial. Se trata de la primera vez que se lleva a cabo una conversación de este tipo a nivel internacional.

Una de las metas del diálogo es encontrar soluciones prácticas y locales para que los países puedan aumentar su ambición en la próxima ronda de contribuciones determinadas a nivel nacional (NDCs por sus siglas en inglés), donde se describen los esfuerzos individuales para reducir las emisiones nacionales.

Durante la sesión de alto nivel con la que concluirá el Diálogo de Talanoa, los ministros tomarán en consideración el informe del IPCC sobre los 1,5 º C y su relevancia en el contexto de futuras acciones.

“Espero que esto dé a los ministros la oportunidad de mandar una señal política para aumentar la ambición”, dijo Espinosa.

Puntos destacados de la COP

Con el objetivo de comenzar el trabajo rápidamente, los procedimientos se inician el domingo 2 de diciembre, dejando para el lunes 3 de diciembre la ceremonia de apertura, que contará con la presencia de unos 40 Jefes de Estado y de Gobierno.

En primicia mundial, y con el apoyo de la presidencia entrante de Polonia, la ONU ha lanzado la iniciativa “El Asiento de Todos”. Mediante esta iniciativa y a partir de la ceremonia de apertura del lunes, se abrirá una nueva ventana para que las personas expresen sus opiniones a través de los medios sociales y la tecnología digital. Además, animará a las personas de todo el mundo a involucrarse en la acción climática en su vida personal.

Acción climática antes de 2020

En la COP, los ministros tendrán la oportunidad de participar en varios eventos de alto nivel, en los que se destacarán los elementos más importantes de los esfuerzos que se están llevando a cabo actualmente en materia de cambio climático.

Dichos eventos se centrarán en algunos de los aspectos más relevantes de la acción climática para antes de 2020:

Evaluación de las acciones climáticas que se están tomando antes de 2020.

El diálogo ministerial de alto nivel sobre la financiación de la lucha contra el cambio climático tendrá en cuenta la situación de los flujos financieros mundiales tal y como se desprende de la tercera evaluación bienal del Comité Permanente de Financiación (CPF).

La reunión de alto nivel sobre la Acción Mundial sobre el Clima ofrecerá una visión única de cómo el mundo se ve afectado por el cambio climático y cómo los diferentes sectores están abordando la cuestión.

Todos estos eventos proporcionan a los ministros un espacio para mantener debates francos y abiertos sobre los progresos realizados hasta la fecha.

La COP24 también dará un impulso significativo al fomento de capacidades para la acción climática, un elemento de importancia crítica para los países en desarrollo ahora y en el futuro.

El Centro de Fomento de la Capacidad, creado específicamente para la COP24, acogerá unos 35 actos en los que se tratarán temas como la implementación de las contribuciones determinadas a nivel nacional, la integración de las cuestiones de igualdad en las actividades relacionadas con el clima y la utilización de los conocimientos de los pueblos indígenas.

La Alianza de Marrakech para la Acción Mundial sobre el Clima

A lo largo de la COP se mostrará el creciente impulso para la acción climática por parte de los interesados que no son Partes, como ciudades, regiones, empresas e inversores. Este impulso ya representa 36 billones de dólares en actividad económica, y sigue en constante crecimiento.

La presentación de estos eventos en la COP está conduciendo a una nueva forma de multilateralismo inclusivo, algo vital para lograr los objetivos del Acuerdo de París.

Más de 100 eventos servirán para destacar la acción en los sectores del transporte, el agua, el uso de la tierra, la energía o la industria de la moda, por nombrar algunos ejemplos. Todos ellos representan el espectro de la acción climática, y contarán con la participación de directores ejecutivos, alcaldes, gobernadores y otros líderes de la sociedad civil en general.

La urgencia del cambio climático:

OMS asegura que siete millones de personas mueren cada año por contaminación del aire.

"El verdadero costo del cambio climático lo sentimos en nuestros hospitales y en nuestros pulmones", aseguraron hoy desde la Organización Mundial de la Salud, que apunta al calentamiento global como el principal riesgo para la salud de la población mundial. El organismo elaboró un informe que recomienda una transición de energías contaminantes como el petróleo, gas y carbón en medio de la COP 24, que definirá la próxima semana el futuro de las políticas mundiales contra el cambio climático.

Los acuerdos que los países suscribieron en 2015 durante los Acuerdos De París podrían salvar la vida de millones de personas cada año. Esa es una de las consecuencias que presentó esta mañana la Organización Mundial de Salud en la Conferencia Mundial del Cambio Climático que se desarrolla en Katowice, Polonia.

El encuentro, conocido como COP 24, tiene el desafío de sacar adelante un documento guía que permita la puesta en práctica de los Acuerdos de París, suscritos durante la COP 21. El desafío, según aseguraron desde Naciones Unidas, es mayor ahora, porque solo en estos tres años la temperatura global ha aumentado y los efectos del cambio climático son cada vez más visibles y afectan a más gente.

El estudio de la OMS lanzado hoy da cuenta de porqué es necesario integrar el tema de salud a las acciones por el cambio climático. La exposición a aire contaminado, según la organización, causa alrededor de siete millones de muertes al año y un gasto de más 5 trillones de dólares al año. Se estima además que los impactos en la salud de los ciudadanos de los 15 países que lideran las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero cuesta más del 4% de su PIB.

“Los Acuerdos de París son potencialmente son potencialmente los acuerdos de salud más importantes del siglo”, aseguró esta mañana Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. “La evidencia es clara: El cambio climático está teniendo un serio impacto en la salud de las vidas humanas. Amenaza elementos básicos que todos necesitamos como buena salud, aire limpio, el agua, la comida. No nos podemos permitir seguir retrasando las acciones”, agregó.

La actividad humana que hoy más contribuye al calentamiento global -desestabilizando la temperatura y vida en el planeta- es la explotación de energías fósiles como el carbón, petróleo y gas natural.Ambas contribuyen tanto a la emisión de gases de efecto invernadero como a la contaminación del aire.

“El verdadero costo del cambio climático lo sentimos en nuestros hospitales y en nuestros pulmones. La carga sobre la salud que provocan las fuentes de energía contaminantes es tan algo, que transitar a un sistema más limpio y alternativas sustentables de energía, transporte y alimentación se paga por sí mismo”, aseguró la doctora María Neira, directora de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales sobre la Salud, en la OMS.

La organización concluye que la transición a fuentes de energía bajas en carbono no solo mejorará la calidad del aire, sino que traerá beneficios inmediatos en la salud de la población.

El informe presentado esta mañana entrega también una serie de recomendaciones a los gobiernos en cómo maximizar los beneficios que trae para la salud el combate contra el cambio climático. Un foco especial que decidió el organismo es ayudar a los países de Centro América, los más afectados en los últimos años de las consecuencias del cambio climático y, a la vez, de los que menos contribuyen con gases efecto invernadero.

Puedes leer el informe completo de la Organización Mundial de la Salud acá:

COP24 Special Report Final 1 by on Scribd

“No podemos fracasar en Katowice”:

Tres claves de la conferencia que definirá el futuro de las políticas por el cambio climático.

Más de 28 mil personas, entre delegaciones negociadoras, empleados de Naciones Unidas, observadores y periodistas. La COP 24, el evento mundial por el cambio climático más importante desde los Acuerdos de París en 2015, ya comenzó, mientras el planeta sigue esperando por una solución.

Por Francisco Parra

El tiempo se acabó.

Las palabras que escogió el secretario general de Naciones Unidas (ONU) para iniciar su discurso en la inauguración de la Conferencia Mundial por el Cambio Climático, COP 24: “Estamos en problemas, graves problemas. El cambio climático va más rápido que nosotros y tenemos que adelantarlo, antes de que sea demasiado tarde”.

El portugués Antonio Guterres no dudó en llamar la situación de “vida o muerte” al abordar el fatídico documento que antecedió la llegada de los gobiernos y que convierten a este encuentro en fundamental para el futuro del planeta.

En 2015, los Acuerdos de París -firmados durante la COP 21- significaron el esperado punto de entendimiento entre los distintos países para reducir las emanaciones de gases de efecto invernadero ante claras evidencias y consecuencias del constante aumento de temperatura del planeta, como mayores temperaturas extremas, mayor concentración de PH en los océanos -lo que provoca la degradación del ecosistema marítimo- y un aumento cada vez más peligroso en intensidad y frecuencia de eventos climáticos extremos.

Por eso, en París, los Estados se fijaron un límite: La temperatura global no aumentará más de 2° y se realizarán todos los esfuerzos para dejarlo solo en 1,5°. Ese mismo año, se le ordenó al Panel Intergubernamental del Cambio Climático a elaborar sendos informes sobre ambos escenarios. Sus conclusiones fueron brutales: para llegar a la meta, hay que reducir a la mitad las emisiones totales de gases para 2030, algo altamente improbable, ya que las emisiones han continuado en aumento incluso después de la firma.

En París también se fijó el año 2018 como la definición de la puesta en marcha de los acuerdos. Es decir, la “guía” de actuación de aquí en adelante saldrá del encuentro que se realizará estas dos semanas en Katowice.

“Estamos muy alejados de nuestras propias promesas y tenemos que tomar medidas, ser más ambiciosos. Si fracasamos, el ártico y antártico seguirán fundiéndose, los océanos aumentarán, la gente morirá de contaminación, habrán plagas, el costo de los desastres aumentarán”, afirmó hoy Guterres.

Actualmente, la temperatura del planeta alcanza un grado y si se mantienen las intenciones originales de París, se llegará a un aumento de 3 grados.

En concreto, el citado informe da cuenta de que hay que quintuplicar las promesas no cumplidas de París ante el nuevo escenario. Los últimos cuatro años han coincidido en ser los cuatro más cálidos de la historia de la humanidad y año a año siguen aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero.

Es decir, cada año sin acciones concretas cuenta. “No podemos fracasar en Katowice, sinceramente no podemos”, dijo más tarde el mismo Guterres, consultado en la conferencia de prensa cómo hacer para que los países cumplan acuerdos que no son vinculantes.

Las contradicciones de Polonia

El centro MCK Spodek es una de las más llamativas construcciones de la ciudad de Katowice. Arena multipropósito, funciona para eventos y actividades culturales. Fue construida en el año 1955 sobre un antiguo “basurero” que había dejado una minera de carbón.

El Spodek es la sede de la 24° versión de la cumbre del cambio climático. La COP (Acuerdo de las Partes, según sus siglas en inglés), en su primera jornada, llevó a la contradicción a su país anfitrión.

Andrezej Duda, el presidente polaco, mencionó a la ciudad, y a ese lugar en específico, como “un modelo de transformación”. Lo cierto es que Polonia es uno de los líderes en el uso de carbón. La central Belchatow, por ejemplo, encabeza el magro listado de fábricas que más gases de efecto invernadero expulsan a la atmósfera en toda la Unión Europea. La planta utiliza el carbón para emitir energía.

Francia, Reino Unida e Italia ya firmaron una declaración para apostar al cierre total de termoeléctricas que utilizan carbón (como las que se ubican en Quintero-Puchuncaví) para 2030. Hoy Duda aseguró que no es una contradicción la industria del carbón con la protección al medio ambiente. “El uso de los recursos naturales propios, en el caso de Polonia del carbón, y la seguridad energética que esto nos reporta no está en conflicto con la protección del clima y con el avance hacia una política climática más activa”, dijo.

El mandatario se justificó asegurando que su país ha reducido un 30% sus emanaciones en las últimas décadas y al mismo tiempo ha mantenido un “crecimiento económico dinámico”.

Polonia es de los países que han reclamado por su “derecho” al uso de fuentes contaminantes para el desarrollo. No es la misma situación que muchos otros países que se preocuparon por el tema después de años contaminando. La industria del carbón representa para Polonia el 80% de su energía y pretende reducirlo a un 30% para 2040, con una política que incluye la construcción de plantas nucleares. La industria de ese sector ha levantado un fuerte lobby en los últimos años como una “solución”, pese a evidentes riesgos en seguridad, residuos y por no atacar el problema de fondo.

Polonia es, además, coordinador de las negociaciones de la COP 24, vitrina desde donde ha promovido la idea de la “transición justa”, para buscar ayuda a los trabajadores de las industrias que deberán reducir sus actividades para no quedar sin empleo. Esto implica, claro, ayuda económica para dichos países.

Justo hoy, el Banco Mundial anunció un financiamiento de 200 mil millones de dólares para ayudar a la reducción de emisiones y a la adaptación al cambio climático.

Fuera de ese interés particular, otro tema es el reconocimiento al histórico rol que ha tenido el norte global en la contaminación que sufre el planeta completo.

Geopolíticas

Un curioso documento emanó de la última reunión del G20 que se celebró en Buenos Aires, Argentina.

19 jefes de Estado firmaron un documento reafirmando su compromiso en la luche por el cambio climático ante la clave COP24 en Katowice. Solo uno no firmó: Donald Trump.

Desde que asumió la presidencia de Estados Unidos, Trump ordenó el retiro de los acuerdos de París y recientemente cuestionó públicamente un informe emanado desde la propia Casa Blanca que advertía por los peligros del cambio climático.

Pero el gigante del norte no es el único que puede “torpedear” las negociaciones difíciles. Actores como Arabia Saudita, la divagante postura del primer ministro australiano Scott Morrison y el abierto desinterés de Japón y Brasil – que con Bolsonaro recién electo rechazó organizar la conferencia el próximo año-, también será un tema presente en las conversaciones.

Hoy el país que más emite gases de efecto invernadero es China, que se mantiene en las negociaciones y se ha abierto a avanzar en contra de la industria del carbón.

Lo más probable es que el documento emanado de la COP apunte a la electromovilidad y otro tipo de energías, pero lo importante será la guía práctica para el cumplimiento de la promesa de mantener la temperatura global en 1,5°, así como un nuevo llamado a definiciones de metas para los próximos años.

Los negacionistas climáticos atentan contra

un acuerdo en la Cumbre de Katovice

La Cumbre del Clima que se extenderá hasta el 14 de diciembre en Katowice (Polonia), será sede de reuniones y complejas negociaciones para implementar el Acuerdo de París de 2015, que insta a frenar el calentamiento global recortando de forma drástica las emisiones contaminantes. Pero tiene en contra el negacionismo político y climático de las derechas a nivel europeo y latinoamericano.

La cumbre se realiza en el marco de un escenario político internacional muy preocupante: al ascenso a la presidencia de Estados Unidos del negacionista climático Donald Trump, se une ahora, en Brasil el triunfo de Jair Bolsonaro, quien ha asegurado que el cambio climático es una “conspiración marxista”.

Sus agendas políticas xenófobas y contrarias a los derechos humanos, coinciden también en ser negacionistas del cambio climático. Se trata de dos países clave e imprescindibles para que la agenda climática sea efectiva, por lo que las políticas globales para frenar el cambio climático se están viendo muy gravemente mermadas por el ascenso del negacionismo político, señala el experto Juan López de Uralde.

La política no está ayudando a defender el clima. El avance de la extrema derecha global se está cebando con las políticas de defensa ambiental. Hace unos días Donald Trump respondía a un informe de la Casa Blanca sobre el impacto del cambio climático en su país con un breve “no me lo creo”.

De todas formas, la negociación internacional debe seguir y la presión ciudadana también. Nada debiera impedir los avances en la Cumbre de Katowize porque ya no hay tiempo para más retrasos. Y si bien se considera la COP24, como la cumbre más importante desde la de París, las ausencias de grandes líderes mundiales durante su inauguración restó brillo a una cita que aborda amenazas planetarias que no entienden de problemas de agenda.

La COP24 debe impulsar todo el potencial del Acuerdo de París con la finalización de su programa de trabajo, que posibilite poner en marcha las directrices de implementación práctica necesarias para aplicar el acuerdo histórico que pretende limitar el calentamiento global por debajo de los 2 °C este siglo.

El programa de trabajo debe facilitar un método para hacer un seguimiento de los avances y garantizar la transparencia de la acción por el clima.

A principios de octubre, el informe  emitido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático desveló que el planeta ya está sufriendo las consecuencias del calentamiento global de 1 °C.

Las condiciones meteorológicas son más extremas, ha aumentado el nivel del mar y se han reducido los casquetes glaciares del Ártico, entre otros cambios. Cualquier pequeño aumento del calentamiento supone riesgos cada vez mayores. Limitar el calentamiento a 1,5 °C en lugar de en 2 °C presenta claras ventajas: la exposición de 420 millones de personas menos a olas de calor intensas, la supervivencia de algunos arrecifes de coral tropicales, la pérdida de menos especies de flora y fauna, y la protección de los hábitats de bosques y humedales, señaló el informe.

En septiembre de 2019, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, convocará una Cumbre sobre el Clima para movilizar los esfuerzos económicos y políticos al más alto nivel posible a fin de reforzar la acción por el clima y la ambición a nivel mundial. Y aunque se logren todos los compromisos asumidos por los países en el Acuerdo de París, el mundo se dirige hacia un aumento de la temperatura de más de 3 °C en este siglo.

Antes del plazo límite establecido en 2020 para que los países reafirmen su compromiso en sus planes nacionales sobre el clima, la Cumbre se enfocará hacia iniciativas prácticas que limiten las emisiones y desarrollen una mayor resiliencia frente al cambio climático. Se centrará en seis áreas: la transición de energía, la financiación de la lucha contra el cambio climático y la tarificación del carbono, la transición de la industria, las soluciones basadas en la naturaleza, la acción local y de ciudades, y la resiliencia.

Durante la inauguración, todos los intervinieres hicieron hincapié en la importancia de dar pasos decisivos contra el cambio climático, y el secretario general de la ONU exhortó a gobiernos e inversores a apostar “por la economía verde, no por el gris de la economía carbonizada”. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, señaló que su país fijará metas más ambiciosas en reducción de emisiones y, así, se propone reducir un 37% los niveles actuales para 2030 y llegar en 2050 a rebajarlas en al menos un 90%.

Guterres recordó a los delegados presentes que hay que “movilizar cuanto antes recursos para mitigar el avance del cambio climático”, e hizo énfasis en numerosas ocasiones en la “oportunidad económica que supone la transición a un modelo económico respetuoso con el medio ambiente”. “No estamos haciendo lo suficiente para capitalizar las enormes oportunidades sociales, económicas y ambientales que supone la acción climática”, afirmó Guterres.

Más reacio a este salto se mostró el presidente del país anfitrión, Andrzej Duda, quien en su línea mantuvo un discurso más ambiguo en el que abogó por la lucha contra el cambio climático aunque sin que eso suponga limitar la soberanía nacional de cada país y su disposición sobre sus propios recursos energéticos.

Polonia aún depende en un 80% del carbón para producir su energía, pero pretende reducir su peso al 60% para 2030 y al 30% para 2040, tomando como referencia los niveles de 1990, gracias a una política energética basada en la energía nuclear (con la conexión a la red en 2033 de la primera de las seis plantas previstas) y fuentes renovables.

Polonia y el efecto invernadero

A solo dos horas en coche de Katowice, la ciudad polaca en la que se celebra desde este domingo y hasta el 14 de diciembre la 24ª cumbre del clima de la ONU (COP24), está la central térmica de Belchatow, una gigantesca planta que genera electricidad a partir de la quema de carbón. La central tiene el cuestionable honor de encabezar el listado de fábricas y plantas en toda la UE que más gases de efecto invernadero expulsan y contaminan la atmósfera.

Según los datos del inventario del sistema europeo de comercio de derechos de emisiones, en 2017 generó 37,6 millones de toneladas de CO2 equivalente (la unidad de medida que se emplea para los gases de efecto invernadero). Es decir, las chimeneas de esta planta expulsaron en 2017 casi los mismos gases que Lituania y Estonia juntas.

Polonia, que ya ha organizado antes dos cumbres del clima, es el bastión del carbón en Europa; tanto en su uso para generar electricidad como por su potente sector minero. Casi la mitad de los trabajadores del sector del carbón de Europa están en Polonia (supone más de 110.000 empleos), y su gobierno está muy interesado en que la cumbre de este año tenga un espacio para la llamada “transición justa” de los trabajadores que se queden sin empleo en el proceso de descarbonización.

*Periodista uruguayo, miembro de la Asociación de Corresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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