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CHILE-CAMBIO-CLIMA8

Estudio sitúa a Chile en
el lugar número 16 de los
países que más sufrieron
del cambio climático.

La ONG alemana Germanwatch analizó todos los eventos climáticos extremos del año 2017 y rankeó a los países en niveles de riesgo ante las consecuencias del cambio climático. Las fuertes lluvias, aluviones y desplazamientos de ese año ubicaron a Chile entre los más vulnerables.

En 20 años, más de 525 mil personas han muerto en el mundo producto de eventos climáticos extremos asociados al calentamiento global.

Esa es una de las brutales conclusiones del “Global Climate Risk Index 2019”, elabarado por la ONG alemana Germanwatch y presentado esta mañana en Katowice, Polonia, en el marco del desarrollo de la Conferencia Munidal por el Cambio Climático de Naciones Unidas.

Se trata de la edición número 14 del estudio, que se basa en analizar el impacto cuantificable de eventos metereológicos, hidrológicos y climatológicos extremos. Utiliza, a la vez, indicadores tales como el número de muertos, el número de muertos cada 100 mil habitantes y el costo en pérdidas en millones de dólares.

Si bien no analiza todos los eventos climáticos de riesgo que se asocian al calentamiento global y la emisión de gases de efecto invernadero, el estudio representa, según sus creadores, un verdadera señal de alerte respecto a quiénes son las más vulnerables a estos eventos extremos que se suceden cada vez con mayor frecuencia.

El informe elaboró un ránking de los países que sufrieron más las consecuencias del cambio climático en 2014: Puerto Rico, Sri Lanka, Dominca, Nepal y Perú. Ocho de los diez países más afectados están en vías de desarrollo y tienen un aporte muy menor a los índices de emisión de gases de efecto invernadero en comparación con las naciones más industrializadas.

El listado sitúa a Chile en el lugar número 16, como un país de alta vulnerabilidad ante los repentinos ataques climáticos. Esto se explica porque el año de estudio, 2017, estuvo marcado por inundaciones y desplazamientos de tierra que dejaron 40 muertos a lo largo del país en todo el año, como el aluvión en la villa Santa Lucía en el sur y en el norte y centro del país.

En conversación con El Desconcierto, Maik Winges, uno de los investigadores de Germanwatch, dice que el estudio entrega “una clara imagen de los países que más sufren de los eventos climáticos extremos. Esto muestra la importancia de la mitigación, de aumentar las medidas de adaptación y de cómo apoyar a estos países que sufren grandes pérdidas y daños, cómo los países industrializados tienen que contribuir en esto”.

– ¿El estudio es una señal de alerta a los efectos actuales del cambio climático?

– Es una advertencia, es difícil relacionar eventos específicos al cambio climático, pero estudios recientes dan cuenta de que este tipo de eventos extremos están aumentando y lo seguirán así en el futuro. Apuntar a que países están sufriendo más te hace una idea de cómo funciona esto, porque son los países que han contribuido menos los que más sufren. Y esto también es una cuestión de responsabilidad.

– Ese es un debate en la actual COP, el daño histórico que ha hecho y hace al planeta el norte global.

– Exactamente, el norte global tiene que dar un paso adelante e incrementar sus esfuerzos de mitigación para minimizar el daño colateral en el futuro, también tiene  que apoyar a los países que están sufriendo y que no han contribuido tanto al cambio climático en adaptarse, implementar medidas que los ayude no sufrir tanto de estos eventos, como mecanismos de alerta temprana. Los países saben que pueden hacer, pero siempre hay un riesgo que no se puede cubrir ni por adaptación ni mitigación, porque vivimos en un mundo donde esto ya es una realidad. Van a haber pérdidas y el norte global tiene que dar un paso adelante e incluso financiar esto.

– ¿Cuál es la importancia vincular este tipo de eventos al cambió climático y las políticas para enfrentarlo?

– Esta es una advertencia. Estamos en COP 24 y todos los gobiernos del mundo están acá para hablar de este tema. Tenemos que aumentar la ambición en mitigación, apoyando a los países del sur global en la adaptación. Y Es un asunto complicado porque se trata sobretodo de dinero, entonces se entiende cuándo los países del sur no quieren sumarse con tanta fuerza, porque son los otros los que más han contribuido a la situación actual.

Los medios chilenos no están contando

la historia más grande del siglo

Hace tan sólo unas semanas el ministro Walker atribuyó a los granizos y lluvias intensas en el país por un posible efecto en el empleo en medio de las malas cifras del gobierno. Pero el tema climático pasó desapercibido en las noticias. Que los medios de comunicación hayan informado sobre granizos en el mes de noviembre sin mencionar el cambio climático es como que hayan informado sobre un tiroteo sin dar detalles conocidos sobre el sospechoso.

Por Juan Francisco Donoso

El cambio climático va a pasos agigantados a ser la historia más importante de la humanidad. El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) ha hecho un llamado a una reestructuración radical de la sociedad humana para lograr lo antes posible una economía sin emisiones de carbono a nivel mundial. La meta de 1,5ºC parece un desafío muy difícil de alcanzar: hay que disminuir en un 45% nuestras emisiones de CO2 de aquí a doce años más.

A esta altura, los medios chilenos ya no pueden alegar desconocimiento sobre el cambio climático. La prensa debería estar en primera línea informando diariamente sobre sus efectos y soluciones, pero por años han omitido el tema, ya sea por ignorancia o negligencia. Han sido incapaces de explicar las conexiones en sus efectos a la salud, seguridad, alimentos e ingresos económicos de las personas. No han dejado en manifiesto que el clima no es una historia de la sección de “medio ambiente” o “ciencia”, sino una noticia permanente que es tan grande y urgente como cualquier crisis de primera plana.

Hace tan sólo unas semanas el ministro Walker atribuyó a los granizos y lluvias intensas en el país por un posible efecto en el empleo en medio de las malas cifras del gobierno. Pero el tema climático pasó desapercibido en las noticias.

Que los medios de comunicación hayan informado sobre granizos en el mes de noviembre sin mencionar el cambio climático es como que hayan informado sobre un tiroteo sin dar detalles conocidos sobre el sospechoso.

Con un ciclo diario de noticias que produce un flujo constante de historias con implicaciones inmediatas o sensacionalistas, la prensa debe encontrar la manera de concentrarse en una crisis de lenta evolución que afecta a todos los habitantes del planeta.

Según la Encuesta Nacional de Medioambiente 2018, el 93% de los chilenos plantea que el cambio climático es un tema muy importante o bastante importante para ellos, pero también existen antecedentes donde el 70% se siente muy poco informado en la materia.

Esto se transforma en un grave contratiempo: las percepciones sobre los problemas y las soluciones al cambio climático no están basadas necesariamente en el entendimiento del tema y el daño medioambiental puede ser aún más extremo.

Discutir la crisis climática es considerado un “asesino de ratings”, lo cual es una frustración, considerando que una de las principales consecuencias potenciales de no hacer algo con respecto a la carga climática es el fin de la biodiversidad de nuestro planeta.

Es entonces una obligación periodística reportar la historia del clima en su totalidad. ¿Qué soluciones sustentables puede haber en la matriz energética chilena para cerrar las termoeléctricas de carbón en Quintero y Puchuncaví? ¿Qué influencia tuvo en la caravana de miles de migrantes de Centroamérica? ¿Qué peso podría tener en la guerra comercial entre China y Estados Unidos?

Al cubrir el tema, no es necesario que se cambien los métodos de trabajo ni que se produzcan muchísimas más noticias sobre el contenido. Se pueden seguir abarcando los mismos temas diarios: todo lo que se necesita son una o dos frases que aclaren el vínculo entre el cambio climático y la historia que ya se está informando. Pero esas frases realmente necesitan estar ahí.

Los periodistas y meteorólogos deben tener la responsabilidad de animar a otros a no quedarse atascados en la desesperación, sino a utilizar su preocupación por el cambio climático como una fuerza en transición hacia una mitigación y creación de una sociedad más sustentable y resistente.

No digo que haya que minimizar la aterradora realidad pero es importante cubrir el otro lado: la valentía, la resiliencia, las soluciones y las oportunidades que pueden generar las personas a través de historias humanas sencillas y tangibles, dejando en claro que no tenemos por qué ser víctimas pasivas del destino que nos depara. Comprender cómo la gente conceptualiza el tema es fundamental para formular estrategias de comunicación eficaces respecto al medio ambiente.

Los medios deben usar su creatividad colectivamente para interrumpir la monotonía diaria en la forma en que los desastres climáticos son presentados.

En septiembre de este año, todos los redactores de la BBC fueron invitados a inscribirse en un “curso de formación sobre el cambio climático”, como una guía formal para informar a su personal sobre este tema.

En Chile hay organizaciones donde se pueden encontrar variados expertos que pueden explicar sucintamente esta ciencia sin ambigüedades. Es cosa de preguntar e investigar un poco más. Hay distintas organizaciones medioambientales con kits de herramientas para periodistas, tales como Climate OutreachClimate Nexus o Climate Visuals, con guías para una comunicación convincente, creativa y exitosa sobre el clima.

El mundo ya se ha calentado alrededor de 1,1ºC y las implicaciones de ello son cada vez más evidentes. Los medios de comunicación deben estar conscientes sobre el tema, deben generar millones de historias más pequeñas a medida que luchamos por prevenirlo y adaptarnos a éste. Esta debe ser la historia de personas peleando por cómo vivir y debe ser contada inmediatamente por los medios.

Director de Agencia de Cambio Climático:

“Sería casi expropiatorio obligar a una

termoeléctrica a cerrar de un día para otro”

Giovanni Calderón conversó con El Desconcierto en Polonia, en medio de la conferencia mundial por el cambio climático, sobre la postura de Chile ante las negociaciones, la importancia de un cambio radical y el desafío de reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por Francisco Parra

Chile se encuentra desplegado en la Conferencia Mundial de Cambio Climático que se realiza en Katowice, Polonia. Representantes de distintas reparticiones del gobierno participan de las primeras negociaciones del crucial encuentro, que tiene el desafío de entregar una guía para la aplicación de los Acuerdos de París.

Al equipo de seis personas se sumarán otras siete de aquí al lunes, día en que la propia ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, llegará al país europeo para lo que espera sea la parte crucial del desafío mundial que implica el cambio climático, sobretodo después de un informe de Naciones Unidas que insta a los países a aumentar sus ambiciones y fijar los límites en que la temperatura global no supere los 1,5°. Hoy, con una temperatura de 1,1° y las emisiones de gases aumentando cada año, el desafío se vislumbra complejo.

Giovanni Calderón, ex diputado UDI y director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, es la voz oficial del gobierno en la COP 24 y conversó con El Desconcierto en Katowice sobre las posiciones y desafíos de Chile para bajar su emisión de gases de efecto invernadero.

– El llamado que se hizo desde Naciones Unidas fue claro: No queda tiempo y hoy los Acuerdos de París no son suficientes para lo que el planeta necesita. ¿Cómo responde Chile a eso?

– Primero hay que aclarar que los compromisos del Acuerdo de París no han fracasado, lo que pasa es que el último informe del IPCC, el panel inter gubernamental del cambio climático, indica que hay que aumentar la ambición. Eso significa lograr el objetivo en un tiempo menor al planteado, el articulo segundo del Acuerdo París no habla en específico de grados, sino de que la temperatura quede por debajo los dos grados, esa es la terminología diplomática. Cuando fijas el límite en los dos grados, todos los países que tienen intereses comprometidos, tienden a estirar el elástico hasta el máximo, es decir, que sus compromisos queden en el 1,99. Y en el fondo lo que dice el IPCC es que hay que aumentar la ambición en tiempo y reducción de temperatura promedio, porque al ritmo actual de emisión, entre el 2032 y 2050 vamos a superar el 1,6. Frente a eso, el eje del debate está puesto en mitigación y la reducción de emisión de gases de efecto invernadero Y ahí Chile ha cumplido sus compromisos, tiene un inventario de emisiones que reporta anualmente, el problema son los países grandes como Estados Unidos, Brasil, India, China, países muy industrializados, con una economía muy carbonizada, son grandes emisores pero están dentro del acuerdo. Ahora Estados Unidos se sale pero el propio acuerdo establece mecanismos que le impide salirse de inmediato, hace que la salida sea progresiva.

– ¿Cuál es el objetivo que busca Chile en las negociaciones de esta y la próxima semana?

– Chile tiene muy pocas lineas rojas, muy pocos límites de lo no dispuesto a aceptar, que tienen que ver con el hecho de que se discrimine positivamente a países menos desarrollados para efectos de transferencias tecnológicas y ayudas financieras. Se tiene que considerar la realidad de los continentes. África puede requerir ayuda financiera, pero lo que estamos diciendo desde América Latina es no poner todas las fichas ahí porque nosotros también necesitamos recursos. Nosotros, y es el caso de Chile también, estamos muy expuestos, tenemos más vulnerabilidades ante los efectos del cambio climático. Ese es un debate de estos días, África está siendo duro, pero América Latina quiere más grados de igualdad.

– Ahí empiezan a jugar los intereses de países menos desarrollados. Reclaman el “derecho a seguir emitiendo” para no afectar crecimiento económico.

– Ese argumento es dispararse a los pies. El problema es global, si no se adoptan medidas globales, no se logra nada. Es cierto que hay un bien en común y todos quieren usarlo al máximo, pero no sacamos con que nos digan ustedes los subdesarrollados contaminen y nosotros no, porque la contaminación igual llega de rebote. Aquí tiene que haber una reconversión de matrices energéticas, del sistema de transporte, del sistema alimentario global, que el énfasis deje de estar en las proteínas animales por los niveles de emisión que implica la producción y logística de esa industria. Lo que se pide desde los países menos desarrollados es ayuda para reconvertirse, no tener el doble sacrificio de emitir menos y limitar el desarrollo, sino que una ayuda para seguir desarrollándose.

– La emisión de gases de efecto invernadero en Chile corresponde en un 70% al sector energético y, dentro de él, mayoritariamente  a las termoeléctricas a carbón. Estamos en la capital del carbón en Europa y Polonia es radical, dice que van a seguir con el carbón. ¿Cómo enfrenta Chile esta discusión? ¿Podemos hablar de una meta de año en que no hayan más termoeléctricas a carbón?

– Hay dos cosas. En Chile ya no se construyen más centrales a carbón y esa es una tremenda decisión política, porque la producción de energía a carbón es la más barata. Segundo, y lo dijo Bachelet en una columna en el New York Times donde se apropia un poco del tema, está el incremento de energías renovables no convencionales en materia energética. Es un tema no menor, el avance en Chile en la renovación de la matriz ha sido mucho más rápido de lo esperado. Hoy tiene una participación del orden del 10%. Ahora hay que tener cuidado con eso, porque la matriz energética no es estática en el tiempo, no depende solo de la capacidad instalada, las energías entran y salen por costo y de alguna manera las renovables no convencionales son preferentes, tienen un régimen que permite mayor desarrollo. El subsecretario de Energía me comentaba el otro día que este año han ingresado más de 100 proyectos de renovables no convencionales. Estas energías, eso sí, producen baja cantidad de mega watts.

– ¿Pero porqué no, como está pasando en el mundo, se le pone fecha final a la emisión de combustibles fósiles?

– La obligación internacional, que Chile ya la asumió, es que al 2050, no tiene que tener emisión de gases de efecto invernadero. Y es cierto, el mayor contribuyente es la industria energética. Entonces Chile el 2050, y no estamos hablando de 100 años, sino 31, se debería haber eliminado no solo la emisión a carbón, sino también la de petróleo y gas natural. Hoy hay planes de reconversión de la industria basada en el carbón, porque no es llegar y decirle a una planta, sabe qué, cierre, tiene que haber todo un plan. Lo que no es fácil es congeniar los intereses económicos de las empresas con lo sociales en torno a las termo que funcionan.

– Ahí está el debate de la “justicia transicional”. Cómo hacemos para que este cambio necesario no lo paguen los trabajadores y no hayan despidos.

– Huasco, por ejemplo, la comuna completa está relacionada con la termoeléctrica. Hay que pensar que en esto las inversiones son de largo plazo, entonces las rentabilidades se perciben mucho tiempo. Sería casi expropiatorio obligar a una empresa a cerrar de un día para otro. Chile tiene las metas claras. Ahora la discusión es la velocidad del avance, porque Chile ha avanzado en limpiar su matriz, en reducir la emisión de gases, en medidas de adaptación y mitigación, pero claro, la velocidad de ese avance puede no ser lo que no requiera el mundo. Pero ojo, Chile es de los que más avanza en materia de electromovilidad, por ejemplo.

– ¿Cuáles son los avances en cuánto a la ley de cambio climático? ¿Será un nuevo servicio público, una oficina?

– Hoy estamos en la etapa pre legislativa. Va a haber un ante proyecto en marzo. Ahora se está recabando la realidad regional a través de los consejos regionales de cambio climático y a eso hay que sumar la etapa de participación ciudadana, donde se van a recibir comentarios de las personas. El proyecto va a estar enfocado fundamentalmente en la institucionalidad, no en crear una institución nueva, sino en darle reconocimiento legal a ciertas atribuciones que hoy tiene Medio Ambiente, pero no tiene cómo hacerla exigible. La cosa va para allá, no a la creación de algo nuevo.

– ¿Y esto implica financiamiento? Hoy no hay partidas específicas por Ley de Presupuestos y las mismas promesas de reducción de emisiones de Chile están condicionadas al financiamiento externo, que es cada vez más difícil por ser país OCDE.

– Reparticiones como la nuestra y la oficina de cambio climático de Medio Ambiente tenemos partidas específicas en la Ley de Presupuesto. No es que haya un fondo común, sino que tenemos fondos específicos a lo que hacemos nosotros y Medio Ambiente por su parte. Si bien Chile dejó de ser sujeto de subsidio internacional, sí hay interés de organismos de la convención de Naciones Unidas en cambio climático, aparte de la COP, hay organismo técnico a cargo de finanzas y hay interés y negociaciones en curso como para que Chile instale una banca verde. El Fondo Verde ha planteado la transferencia de 50 millones de dolares a Chile bajo obligación de “apalancar” una cifra superior. Es un préstamo blando, no una donación. Y estamos analizando las condiciones de mercado para la generación de esto, es un paso fundamental porque más que lo que asigna ley de presupuesto o la plata que llegue del exterior, lo importante es cómo tu estructuras una banca que le permita al usuario, al pyme, acceder a créditos que consideren lo que haces en materia medio ambiental. Que te premien por hacer un recambio tecnológico que signifique menos emisiones. Eso es lo importante, que la plata llegue a la empresa mediana, grande o pequeña que está implementando medidas de sustentabilidad.

ClariNet