AYSEN

En Aysén la actividad
minera es incompatible
con la sustentabilidad.

Por Andrés Gillmore*

Las transnacionales mineras se han dado cuenta que a diferencia del pasado,  en un contexto en que circula información por internet, no pueden seguir escondiendo lo negativo que genera su actividad. Pero siguen con el trasnochado discurso, que de una u otra manera ellos contratan mucha mano de obra cesante de los territorios que intervienen. No han entendido, que las comunidades ahora no dependen de estas transnacionales para obtener un trabajo, y es más, se ha entendido y sobre todo en Aysén, que el legado medioambiental debe ser preservado.

 

En Chile respetamos mucho a esos profesionales que logran un magíster y endiosamos a los que logran doctorados en prestigiosas universidades y más aun a aquellos profesionales que escriben libros técnicos-científicos sobre temas complicados y muchos profesionales salen de Chile para obtener esos títulos, porque ante el mercado laboral se sienten menos si no los obtienen.

Pero por increíble que pueda parecer a pesar de todo esa reverencia que le damos a los profesionales que obtienen esos logros académicos y que son muy respetables por lo demás, no respetamos lo que muchas veces estos magíster y doctorados nos dicen por medio de sus estudios investigativos y muy especialmente cuando estos estudios están diciendo, que en Chile estamos traspasando los estándares aceptables de contaminación y que cada día que pasa se va ahondando más la crisis ambiental, al no tener políticas que tomen este tema con la seriedad que se merece y lo que es peor, que cada día que pasa se siguen cometiendo los mismos errores ante el inmediatismo electoral con la que los gobiernos nos gobiernan y solo se habla de comercialización y nada de sustentabilidad.

Está demostrado que si en políticas ambientales se sigue bajo la senda actual, en 10 años la pesadilla de un posible Chile-Zuela puede ser plenamente factible y como siempre nos pasa al estar intervenidos por intereses foráneos, estamos haciendo la vista gorda ante esta terrible realidad, camuflada ante el inmediatismo electoral.

La región de Aysén gracias a un gran esfuerzo inicial desarrollado por sus comunidades ante la crisis existencial ocurrida en los inicios de la década de los años 90, donde se perdieron los poderes compradores de lana y ganado vacuno ante la asociación de Chile al MERCOSUR, ha permitido con el paso de los años, la consolidación del tema turístico desde el año 1998 a la fecha.

En todos estos años ha predominado la motivación de hacerse parte en actividades vinculadas con el medio ambiente en forma de servicios turísticos y consolidar un modelo de desarrollo sustentable y con proyección de futuro en toda la región.

En la actualidad no hay municipio que no esté con ese objetivo en perspectiva.

Con el pasar del tiempo y con las luchas ambientales que se han desarrollado para salvar la pristinidad del territorio aysenino ante la intromisión de las transnacionales extranjeras energéticas, salmoneras y mineras, se ha tomado consciencia, que la calidad del medio ambiente es un factor determinante y vital en la valoración que se le asigna en los productos y servicios que se desarrollan en Aysén y se ha entendido lo fundamental de esa denominación de origen y que desarrollar un modelo de acuerdo con las ventajas comparativas propias con la que cuenta la región, tendrá un efecto positivo en el ámbito ecológico-socio-cultural-productivo, para crear sustentabilidad y que debe ser una condición predominante para asegurar la presencia de actividades económicamente viables para el desarrollo de las comunidades de Aysén.

En Chile lamentablemente tenemos ejemplos de lugares donde la industria hidroeléctrica, forestal, minera y salmonera han desarrollado externalidades que han acelerado el deterioro de los ecosistemas y como todos sabemos ha profundizado la pobreza en muchas áreas rurales que en la actualidad están deprimidas desde Chiloe al norte, en donde la devastación ocurrida se ha transformado en algo irrecuperable. Estas formas de intervención, han sido llevadas especialmente por transnacionales extranjeras, que hacen en nuestros territorios lo que no pueden hacer en sus países de origen. Esta terrible realidad que se ha incorporado a nuestra realidad como algo normal y que a pocos sorprende, con el decorrer de los años han generado impactos ambientales que en el corto plazo han reducido enormemente la capacidad de diseñar políticas sustentables, que permitan ver el futuro con esperanza y lo que es más terrible aun, el deterioro ambiental esta llegando a regiones que antes eran intocados, como esta sucediendo en la actualidad con las regiones de la patagonia como Aysén y Magallanes.

Con el pasar del tiempo el tema ambiental se ha ido constituyendo en una de las principales limitantes para alcanzar las expectativas de desarrollo planteadas. No hay que ser muy inteligente que digamos para saber que el éxito de cualquier modelo de desarrollo debe fundamentalmente a declararles una importancia significativa y vital al agroturismo y al ecoturismo como actividades prioritarias en áreas donde otras actividades productivas presentan serias limitaciones. Pero contrariamente y eso me da profundo pesar, se observa que en la actualidad en Aysén los poderes fácticos esta haciendo de las suyas nuevamente y la región esta siendo acechada por la gran minería del oro y con el apoyo irrestricto del gobierno y del senador UDI David Sandoval Plaza, que se ha transformado en el representante de las transnacionales en Aysén y eso es inconcebible y raya en la más alta traición a los valores regionales.

El deterioro ambiental que dejan las mineras extranjeras en Aysén es de una irresponsabilidad inaudita; la mina el Toqui sin asco tira arsénico al río Mañihuales; la minera Cerro Bayo en fachinal en la comuna de Chile chico, utilizó una laguna natural como pozo de relave y dique de cola contaminado toda el área. Minas que funcionaron en el pasado en el lago General Carrera, como la de Puerto Cristal y Puerto Guadal, donde recientemente estudios de sustentabilidad han venido a demostrar que sus pozos de relaves han estado contaminando el lago Carrera y ríos del sector a pesar que son minas cerradas hace ya largas décadas, realidad negativa bajo todo punto de vista para el desarrollo sustentable y para la imagen que actualmente proyecta Aysén en el exterior y muy especialmente en la cuenca del lago General carrera, que en la actualidad es un destino turístico consolidado, donde las campañas promocionales que se hacen con millonarios costos por parte del Estado en el extranjero, han posicionado a la región de Aysén y especialmente la comuna de Chile chico y Puerto Ibáñez como un destino turístico de intereses especiales. Pero todos sabemos que la calidad de los territorios ante el asedio minero y salmonero estan empezando a dejar mucho que desear por decirlo de una manera diplomática. Por lo tanto es más que obvio que una región de las características ambientales y escénicas de Aysén, debe tener la capacidad de poder asegurar que los mecanismos de intervención sobre los recursos naturales de los territorios, que constituyen el patrimonio básico de sustento productivo y de servicios, respondan a un uso responsable y se vea proyectado en un criterio racional y armónico a largo plazo, para desarrollar el uso sustentable de la territorialidad regional.

La localización de las inversiones de las transnacionales en la región de Aysén, deben tomar en cuenta factores que determinan la sustentabilidad de las áreas de acogida turística, ganadera y frutícola, para no alterar las perspectiva de sustentabilidad de las comunidades. El concepto de sustentabilidad esta siendo cada vez más manoseado por actividades que precisamente no son sustentables y de esa manera lavar su imagen en un público que poco y nada entiende del tema. Una actividad que por definición es insustentable es precisamente la minería, al estar basada en la extracción de recursos que no son renovables y que además son extraídos sin ninguna preocupación por el medio ambiente y por la proyección social de las comunidades aledañas y eso en si mismo no es evaluado como corresponde.

Uno de los mayores problemas que desarrolla la minería en los territorios intervenidos, es que cada día que pasa dado la intensa explotación realizada en el pasado, el mineral se esta haciendo muy escaso; por ello han tenido que entrar a desarrollar proyectos que estan más cerca de centros urbanizados o en regiones habitadas por comunidades rurales como Aysén; que tienen desde hace tiempo sus propios objetivos productivos y de servicios y que por lo demás están muy bien encaminados. Eso en si mismo se ha estado constituyendo en el gran problema de las grandes corporaciones extranjeras mineras en Chile; nadie con toda la información disponible quiere tener cerca uno de estos desarrollos por todo lo negativo que eso implica y quiere vivir el infierno que viven otras regiones. Como todos sabemos y más en un país subdesarrollado como el nuestro, los intereses creados de las grandes corporaciones internacionales mineras chocan con las comunidades y al final todo termina coartado por los intereses de los más poderosos y sabemos que la industria minera mundial es muy poderosa y que opera sin conciencia y recato alguno para conseguir sus objetivos y no dudan en manipular el diseño de las leyes a niveles políticos y económicos para lograr sus objetivos. La prueba más real de esa realidad, es constatar que muchos congresistas caen en las redes económicas de estas transnacionales y como todos sabemos terminan traicionando a las comunidades que dicen representar.

Mucha gente no sabe que una de las razones por la que Chile fue aceptado como miembro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos que agrupa a los 36 países más ricos del planeta) a pesar de ser un país tan subdesarrollado, es que al ser parte integrante de la organización, las grandes corporaciones empresariales de los países desarrollados pueden entrar fácilmente a explotar nuestros recursos naturales al ser parte de una misma organización. Es más según mi punto de vista, la estrategia de la OCDE es hacer que Chile siempre sea un país subdesarrollado y aprovecharse de esa condición, para que sus empresas puedan hacer en nuestros territorios todo lo que no pueden hacer en los propios y de esa manera obtener sustanciosas ganancias, al no tener la obligación de respetar el medio ambiente y la proyección social de las comunidades intervenidas y eso es inaceptable.

Las grandes transnacionales mineras se han dado cuenta que a diferencia del pasado, en la actualidad con la información en línea con que se cuenta ahora por internet, no pueden seguir escondiendo lo negativo que genera la actividad y siguen con el trasnochado discurso, que de una manera u otra ellos contratan mucha mano de obra cesante de los territorios que intervienen y pretenden seguir justificando bajo ese discurso la destrucción y la contaminación que generan en los territorios y no han entendido, que las comunidades en la actualidad no dependen de estas transnacionales para obtener un trabajo, y es más, se ha entendido y sobre todo en Aysén, que el legado medioambiental debe ser preservado.

Uno de los mayores problemas de la actividad minera que genera en el medioambiente, esta en lo que se reconoce como el DRENAJE ÁCIDO (DAM) que es el problema más serio provocado por la industria minera en el planeta y siempre ha sido el gran pasivo negativo que deja la actividad y que se deja ver en las corrientes naturales de agua subterránea y de superficie de los territorios intervenidos. Una mina es una gran generadora de ácido sulfúrico, que con el pasar del tiempo causan un impacto devastador en ríos, arroyos, lagos, glaciares, ventisqueros y humedales, transformándose en una “maquina de contaminación perpetua” que en la actualidad debido al cambio climático y más aun en un país como Chile devastado ambientalmente, se transforma en un problema de gran proyección social, que debe evitarse en regiones como Aysén.

*Past-Director Corporación Costa Carrera- Cuenca del lago General Carrera Aysén

 

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