CAMBIO-CLIMA8

Ni el muro de Adriano, ni
las lógicas proteccionistas
podrán frenar uno de los
fenómenos que tiene como
principal causa la acción
del ser humano. El cambio
climático se acelera frente
a nuestros ojos, y nuestra
casa común nos entrega
señales cada vez
más preocupantes.

Por Pierre Lebret*

Nunca antes, el ser humano había estado en una posición tan igualitaria frente a un fenómeno: la igualdad ante el desastre. Usted podrá ser inglés, nigeriano, cubano, o japonés, en algún momento será un afectado mas, el cambio climático no discrimina.

El planeta nos recuerda que nacemos iguales, al estar hoy igualmente vulnerables que el “otro” frente a uno de los desafíos más importantes de nuestra historia. Lo que cambia son las condiciones en las cuales te encuentras para enfrentarlo.

Hoy, los que más sufren de ese fenómeno arriesgan sus vidas al escapar de territorios donde el cotidiano es hambre y sed. Hoy, los que más sufren arriesgan sus vidas al llegar a territorios hostiles, donde la posibilidad de convivir con el otro se ha reducido. 

Tarde o temprano, la humanidad en su conjunto deberá entender que el cambio climático es una responsabilidad común, un desafío global. Por ende debemos ser responsables ante los más vulnerables, garantizando su integridad, seguridad y vida, dada su condición de personas, portadoras de derechos de carácter universal. 

La multiplicación de catástrofes naturales como sequias, huracanes e inundaciones, fuerzan los desplazamientos, hoy son aproximadamente 64 millones los refugiados climáticos, un fenómeno que se intensificará en el futuro.

Según informes de las Naciones Unidas, en los próximos treinta años la población desplazada oscilará entre 250 millones y 1000 millones de personas, las cuales emigrarán en África, Asia Meridional y América Latina, dentro de sus respectivos países y regiones y hacia otras zonas del globo.

Sin embargo, hoy, la carencia de un marco juridico internacional respecto de los desplazados ambientales invisibiliza una situación que merece una respuesta urgente.

El esfuerzo debe ser colectivo, las alianzas sostenibles. Desde el rol de la sociedad civil, pasando por las autoridades nacionales y multilaterales, hasta la participación activa del sistema financiero internacional para lograr cumplir con tres A mayúsculas: Anticipar, Acoger y Apoyar.

La cooperación internacional es fundamental para establecer mecanismos capaces de proteger la dignidad de millones de seres humanos quienes hoy se encuentran vulnerados en sus derechos fundamentales.

Pero a su vez, será esencial la creación de instancias para promover el intercambio cultural para tomar conciencia de la importancia de la cohabitación de  múltiples culturas que viven en proximidad, en los mismos espacios, ello es un requisito fundamental para lograr un mayor entendimiento y buena convivencia. Si desarrollamos una conciencia al respecto, podremos ser optimistas en relación a la observancia, respeto y preservación de los derechos humanos en el contexto del cambio climático.

Los refugiados climáticos no son solo personas afectadas por lo dramático del problema, más bien son mensajeros de un siniestro que ya comenzó; la alternativa es más o menos evidente, podemos reforzar los muros y trancar las puertas, o, podemos darnos por enterados de la ferocidad del problema y ser parte de un esfuerzo colectivo de la humanidad para procurar soluciones.

El lema de la acción por parte de los actores del sistema internacional debe ser: sinceridad, visión y solidaridad. La sinceridad ante la urgencia de los fenómenos apelando a la responsabilidad común, la visión ante los cambios, y la solidaridad sostenible ante los afectados. En un contexto global complejo, estamos ad portas de celebrar el aniversario setenta de la declaración de los derechos humanos, nuestro denominador común e universal que nos recuerda que nacemos libres e iguales en dignidad y derechos.

*Pierre Lebret es cientista político y experto en cooperación internacional para el desarrollo. Ha trabajado en la Comisión Económica América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas, fue funcionario del gobierno de la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, y co-autor de la exposición fotográfica y literaria “La Habana Intangible” realizada en Chile y Cuba.

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