POR-EL-AGUA

Cinco voces contra
la usurpación y
el extractivismo.

Por Isabel Díaz

La VI Marcha Plurinacional por el Agua y los Territorios, realizada el sábado 28 de abril, reunió en la capital a organizaciones de medioambiente, de estudiantes, feministas, mujeres rurales y campesinas, trabajadores/as y del pueblo Mapuche, evidenciando la multiplicidad de actores que impulsan la demanda de desprivatización del agua y recuperación de nuestros bienes comunes, además de la auspiciosa proyección de un movimiento que lucha contra el modelo extractivista que genera graves impactos sociales, económicos y ambientales.

La marcha fue convocada por el Movimiento del Agua y los Territorios (MAT), articulación que se divide a nivel país por macrozonas norte, centro y sur.

Dirigentes sociales de distintos territorios de la zona centro del MAT, reunidos en la movilización en Santiago, se pronunciaron sobre el nuevo escenario político social, sus conflictos socioambientales y los problemas de usurpación, acceso y contaminación del agua, sus luchas y los desafíos del movimiento.

Camila Zárate:

La lucha multisectorial por la recuperación del agua

Zárate, vocera del MAT zona centro, asegura que la VI marcha plurinacional logró aglutinar a una gran diversidad de organización, como No Más AFP, Coordinadora 8 de Marzo, Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), Justicia para Macarena Valdés, Chile Mejor sin TLCs, entre otras, porque la lucha por la desprivatización del agua es multisectorial.

En su opinión, “existe mayor conciencia sobre la necesidad de cambiar el actual modelo económico. Se entiende que es urgente la derogación del Código de Aguas, que hay un modelo de privatización detrás, y que necesitamos una nueva Constitución en que todos/as participemos”.

Para Camila Zárate, el proceso de articulación se acrecienta en todos los territorios. “Se ha instalado la idea de que el ‘buen vivir’, que un nuevo modelo de desarrollo es posible”.

Advierte que “estamos en contra de un modelo que privatiza nuestras vidas, y por la recuperación de los bienes comunes, arrebatados a los pueblos que hoy son ‘zonas de sacrificio’, por tanto la lucha territorial es importante”. En ese sentido, “es necesario apoyar las economías territoriales, porque estamos aburridos que los privados se instalen en los territorios a destruirlos, despojarlos y decirnos como tenemos que vivir”.

La dirigenta afirma que el principal desafío del MAT es la articulación de los territorios. “Las empresas y los políticos, a través del lobby y la corrupción, dividen los territorios (…) han destruido el tejido social. Pero la lucha no está perdida”.

Lucio Cuenca:

El movimiento social y la recuperación del agua.

Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), explica que la consigna ‘agua para los pueblos’ es reconocer la crisis hídrica que vive Chile, porque no es un problema del norte del país, y además que la demanda es la recuperación y desprivatización del agua”.

Para Cuenca, el movimiento social identifica cada vez con más fuerza que el problema es la privatización, que ha acumulado impacto durante tres décadas.

Admite que en las condiciones políticas e institucionales actuales, resulta difícil en el mediano o largo plazo la desprivatización del agua. Sin embargo, este movimiento desde los territorios ha demostrado que el agua no solo se recupera cambiando una ley. “También se recupera con la movilización social, con la gestión concreta a nivel comunitario de las aguas, de tal manera de impedir que los grandes empresarios sigan robando el agua, usurpando los acuíferos, que efectivamente se garantice el derecho humano al agua. No todo lo que este movimiento aspira pasa por una modificación institucional”.

Lucio Cuenca precisa que sin duda el Estado chileno está en deuda en cuanto a garantizar el agua como un derecho humano, pero la dimensión plurinacional del movimiento demuestra que desde los territorios también pueden construirse formas de gestión y recuperación del agua que no necesariamente pasan por lo institucional. “El agua es lo más esencial para la vida y los ecosistemas, además sus restricciones tienen impacto en la salud y otras actividades económicas en las cuáles se sostienen los territorios, y por lo tanto las comunidades no van a esperar un cambio a la Constitución como ha sido durante todo este tiempo”.

“El llamado es a quitarle espacio a las grandes empresas mineras, arrinconarlas, expulsarlas del territorio, también a las forestales y a la agroindustria que intensamente están ocupando las zonas rurales”, señala el director del OLCA.

José Vallejos:

“La institucionalidad no va a dar respuesta a la crisis hídrica, la está generando”.

En Villa Alemana, comuna de la provincia de Marga Marga, región de Valparaíso, han sido presentadas muchas denuncias por el delito de usurpación de aguas en contra de la municipalidad y de la empresa Núcleo Paisajismo, encargada de mantener las áreas verdes en la zona, que no han tenido respuesta de la institucionalidad. Así lo denunció el Comité por el Agua de la localidad.

Su dirigente José Vallejos informa que Núcleo Paisajismo fue sancionada en varias ocasiones desde 2010, pero a partir de 2013 todas las causas quedaron paralizadas en la Corte de Apelaciones. “En un acto de complicidad y encubrimiento por parte del sistema judicial, la empresa no ha sido notificada desde ese año”.

En 2013, la comunidad de Villa Alemana denunció otra usurpación de aguas ante el Ministerio de Obras Públicas, pero el organismo público aún no responde. En tanto, la empresa sanitaria Esval tiene varios juicios en la región de Valparaíso por el mismo delito, pero sin avances desde el 2012, denuncia José Vallejos.

El panorama en la región de Valparaíso es poco alentador. El 70% de las comunas se encuentran con decreto de sequía, según Vallejos.

En Quillota, las cinco termoeléctricas consumen un total de 7 mil litros de agua por segundo, mientras una hectárea de paltos un litro por segundo. Siete mil hectáreas de cultivo agrícola se han perdido, un sector productivo que genera mayor fuente de trabajo que las cinco termoeléctricas, con solo 150 puestos de trabajo directos y una enorme contaminación al medioambiente.

En la Provincia de Marga Marga existen unas 10 mil personas sin acceso al agua. El Municipio de Quilpué ha subido el precio del agua en un 50%, afectando a unas dos mil personas de Colliguay, Retuca, Los Perales y Los Muelles, sectores que son abastecidos con camiones aljibes. Los embalses y los tranques al interior de Casablanca están completamente secos hace cuatro años, debido al exceso de uso de las aguas por parte de los viñedos, según el Comité por el Agua.

José Vallejos asegura que “la institucionalidad no va a dar respuesta a la crisis hídrica, la está generando”.

Sebastián Sepúlveda:

La ciudad se expande como un cáncer.

Sebastián Sepúlveda, de la Red por la Defensa de la Precordillera, organización que busca recuperar el Parque Panul, último bosque nativo de Santiago, advierte que estamos viviendo en una ciudad con una peor calidad de vida, sin solución al tema de la vivienda y con escases de áreas verdes.

La Red busca proteger la precordillera (La Florida y Puente Alto), de la deforestación provocada por el negocio inmobiliario, el mal gobierno y la falta de cultura de quienes ocupamos el territorio.

“La ciudad se expande como un cáncer y no hay políticas de protección a los ecosistemas que están alrededor de la ciudad, ni políticas descentralizadoras para que Santiago no siga creciendo interminablemente. En ese contexto, entendemos que los bosques que hay alrededor de Santiago son parte importante del ecosistema y del recurso agua”, dice el dirigente social.

Sebastián Sepúlveda denuncia que “Santiago está en una realidad bastante difícil porque es una zona cada vez más desértica, el desierto avanza y los bosques están en condiciones más frágiles en Chile. El crecimiento de la ciudad está entregado a los privados, a las inmobiliarias, a los especuladores del suelo y son ellos los que deciden finalmente que se hace en la ciudad”.

En este difícil contexto, cuyas decisiones sobre la ciudad, los ecosistemas y nuestros recursos básicos están en manos de privados, para la Red por la Defensa de la Precordillera el MAT tiene como desafío lograr articular a todos los movimientos sociales y medioambientales y visibilizar en la sociedad chilena los conflictos que enfrentan los territorios producto del modelo extractivista y también a países hermanos que tienen problemas similares.

“Hay un sistemas político, pero más profundo que eso hay personas que piensan que así se tienen que hacer las cosas (…) hay que cambiar los espacios más cotidianos, para hacer transformaciones y lograr cambios globales”, precisa.

Catalina Arroyo:

Los conflictos medioambientales en El Maule.

Presidenta del Consejo Ecológico de Molina, afirma que en la región del Maule la lucha es contra la agroindustria, el cultivo y crianza de animales a gran escala, y las forestales que están en la zona costera y ahora invadiendo la zona cordillerana avanzando con las plantaciones de monocutivo hacia Los Andes.


La comunidad se está organizando para oponerse a un proyecto agroindustrial avicola, de producción de huevos, en un predio de alrededor de 18 hectáreas dentro de un total de más de 600, en el sector Fuente de Agua, Molina. El lugar no es el apropiado debido a que hay una fuente de recurso hídrico para el consumo humano y un sector agrícola para regadío.

La dirigenta alerta que existe un peligro de contaminación y pérdida del recurso hídrico, tanto para el abastecimiento humano del sector, puesto que este proviene de un flujo subterráneo.


El proyecto contempla planteles y establos de crianza, engorda y reproducción de animales avícolas, además de sistemas de tratamiento, disposición y eliminación de residuos industriales sólidos.

Catalina Arroyo asegura que todos los conflictos medioambientales que se manifiestan en la región del Maule son causados por la escasez o la contaminación de las aguas. Por ello, el esfuerzo es fortalecer la articulación por la defensa del agua. “Hay organizaciones que están luchando contra represas y centrales de paso, que están invadiendo nuestros ríos y nuestro canales de riego. Los agricultores se están quedando sin agua porque se está priorizando para la generación eléctrica antes que para el riego de los alimentos”.

Las comunidades y organizaciones del MAT, en sus seis años de trabajo colectivo, han buscado evidenciar las consecuencias del extractivismo a través de movilización y organización para frenar la crisis hídrica antes de que sea irrecuperable.

La demanda central es derogar el Código de Aguas y los diversos instrumentos privatizadores, poniendo fin al lucro y a la actuación mercantilista sobre la naturaleza, garantizando el buen vivir y la soberanía territorial y alimentaria.

ClariNet