VERDAD-MILANESA8

Les presentamos una selección
de notas y antecedentes de la
realidad forestal chilena que ha
perdurado y se ha fortalecido
desde la dictadura hasta hoy, y
que claramente son las reales
causas de la actual catástrofe
que vive nuestro país.

Decreto Ley 701 y los millonarios subsidios de Conaf al Grupo Matte

En 1974, el entonces director de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), Julio Ponce Lerou, estableció un decreto ley, el DL 701, que permitía entregar bonificaciones a propietarios forestales y en cuya nómina se incluyen sociedades ligadas a la CMPC, del Grupo Matte, y Arauco, del Grupo Angelini.

El beneficio, establecido en el decreto, comenzó a ser entregado en 1976, teniendo vigencia hasta 1997 y prorrogado por las leyes 19.561 y 20.488 hasta 2014 y 2012, respectivamente. Sin embargo, la última propuesta para extenderla permanece congelada indefinidamente en el Congreso, según consigna La Tercera.

De esta forma, la información indica que 868 sociedades fueron beneficiadas durante el periodo comprendido entre 2004 y 2014 por el concepto de Forestación, Recuperación de Suelos Degradados y Forestación y Estabilización de Dunas y Forestación, las cuales son relativas al DL 701.

El aporte obtenido por estas sociedades alcanza el monto de US$73,3 millones, lo que equivale a $39.044 millones. También, en dicho periodo fueron bonificadas durante ese periodo un total de 99.400 hectáreas.

En el listado de sociedades beneficiadas figuran algunas subsidiarias de las forestales de los grupos Matte y Angelini, quienes son los principales actores del negocio.

En el caso de la CMPC, en la nómina aparece la subsidiaria Forestal Mininco recibiendo una bonificación por US$1.095.483 en el período 2004-014, lo que es equivalente a unos $608 millones, por 1.975 hectáreas.

Además, aparece también vinculado a los Matte el Bice Vida Compañía de Seguros, con un aporte de US$54.564, lo que equivale a $33,7 millones, por 100 hectáreas.

En el listado también figuran subsidiarias de Arauco, la parte dedicada a lo forestal del grupo Angelini, como Forestal Celco, actualmente integrada en Forestal Arauco, recibiendo US$621 mil, unos $364 millones, por 1.676 hectáreas.

Otra empresa ligada a Forestal Arauco es la ex Forestal Valdivia, la cual tuvo aportes por US$878 mil, unos $515 millones, por 2.440 hectáreas; Forestal Los Lagos, también ligada al grupo Angelini montos por US$223 mil, unos $117 millones, por 405 hectáreas.

Además de las empresas vinculadas a los grupos Matte y Angelini, también aparece Bosques Cautín, empresa ligada a Wolf von Appen, recibiendo US$430 mil, unos $228 millones, por concepto de bonificación forestal de 670 hectáreas.

Forestal Comaco, de propiedad del fallecido empresario Italo Zunino, fue otras de las beneficiadas con US$553 mil, unos $305 millones, mientras que Maderas Cóndor, del mismo grupo empresarial, recibió US$2,3 millones, $1.257 millones, por 4.394 hectáreas.

Masisa también figura percibiendo aportes por US$62.619, unos $33,9 millones, mientras que Forestal Tornagaleones, filial del grupo, logró entre 2004 y 2014 US$103 mil, unos $56 millones.

La información que entregó Conaf señala que entre 1976 y 2014, el Estado entregó US$274 millones para forestación, que beneficiaron a un total de 1.249.545 hectáreas.

En ese sentido, la Región del Bío Bío fue la que recibió la mayor cantidad de hectáreas beneficiadas (402.942) por un monto total de US$74 millones, mientras que las regiones de Antofagasta y Magallanes no se acogieron a este subsidio.

En cuanto a la bonificación por recuperación de suelos degradados y forestación, entre el 2000 y 2014, se entregaron US$228 millones, siendo la Región de La Araucanía la que recibió mayores aportes por este beneficio, por un monto de US$73,7 millones.

Senadores plantean término de subsidio

estatal a empresas forestales

El fin del subsidio a las empresas forestales, así como la regulación

de monocultivos de pinos y eucaliptus, pidieron los senadores del PS Alfonso De Urresti y Rabindranath Quinteros al ministro de Hacienda. “Estamos por propiciar un nuevo modelo forestal”, aseguró De Urresti.

Por Carlos Arias

Con el objetivo de plantear su oposición a la prórroga del decreto de subsidio forestal 701, llegaron hasta el Ministerio de Hacienda los senadores socialistas Alfonso De Urresti y Rabindranath Quinteros.

La Ley de Fomento Forestal (DL 701) es el mayor legado del ex yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou durante su administración de Conaf, en 1974. Este subsidio fue ideado para dar rentabilidad a las tierras que estaban en manos de la Cora (Corporación de Reforma Agraria) y que en los años siguientes serían privatizadas a bajos precios en beneficio de los grupos Cruzat, Matte y Vial.

En este sentido, el senador Alfonso De Urresti, llamó la atención sobre la necesidad de dejar de subsidiar monocultivos, pues generan un daño irreparable a las napas subterráneas, que concentran buena parte del agua dulce disponible para consumo humano en el mundo.

“Creemos que el monocultivo, estos verdaderos desiertos verdes tienen que ser regulados en Chile y no seguir avanzando al sur con estas grandes extensiones de pinos y eucaliptus, estamos por propiciar un nuevo modelo forestal y creo que la opinión del ministro de Hacienda (Rodrigo Valdés) va a ser tremendamente importante en este sentido”.

Además, De Urresti rechazó el hecho de que los principales beneficiarios del subsidio sean empresas involucradas en escándalos de colusión: “Me parece impresentable y por eso es importante que se ponga término a este proceso, no solo si hacemos el subsidio a estas empresas tramposas que han estado coludiéndose, sino que avancemos en redistribuir estos subsidios para pequeños productores que es donde debieran ser focalizados”.

Por su parte, el senador Rabindranath Quinteros llamó a no fomentar el cultivo de pinos y eucaliptos, concentrando los esfuerzos en reforestación con bosque nativo.

“La necesidad de no seguir bonificando a las empresas que por más de treinta años han sido bonificadas y sobre todo, no bonificar al pino ni al eucaliptus, porque creo importante que haya un apoyo al bosque nativo de los pequeños propietarios”.

Flavia Liberona, de fundación Terram, valoró la disposición que a su juicio ha mostrado el Gobierno para no prorrogar el polémico subsidio.

“Antes incluso de que saliera a la luz pública el tema de la colusión, el Gobierno se había dado cuenta de que no es un buen proyecto de ley para impulsar y en ese sentido también abordamos el tema de la urgencia de una nueva institucionalidad forestal pública, o sea, la posibilidad de que Conaf transite desde lo que es hoy a un servicio forestal público, materia que quedó de ser conversada por los equipos técnicos del ministerio de Hacienda”.

Además, la activista se refirió a la necesidad de dotar al país de una nueva institucionalidad en lo que se refiere al cuidado del bosque, resaltando las limitaciones de Conaf, como corporación de derecho privado.

La industria forestal y la muerte del bosque nativo en Chile: Un modelo para secar al país

Nuestro país posee aproximadamente una superficie de 13,6 millones de hectáreas de bosque nativo, de las cuales el 60% se encuentra en manos de pequeños y medianos propietarios, localizados en su mayoría en la zona Centro Sur de Chile, según un estudio del año 2014 de la Universidad del Biobío.

Por Gabriela Pazos

Desde la Dictadura Militar que la decisión de conservar estos bosques o sustituirlos por monocultivos de pinos o eucaliptus sólo depende de ellos. Lo paradójico es que la mayor parte de estos bosques se encuentran en estado de degradación, es decir, con pérdida de biomasa por mal manejo y sequía, situación que se mantiene por falta de instrumentos por parte del Estado para incentivar a su conservación.

Pero, ¿cuál es la importancia de conservar estos bosques nativos?

Las razones sobran si pensamos que cumplen tres funciones fundamentales para la sustentabilidad del planeta, hoy día en serio riesgo de colapsar irreversiblemente por el calentamiento global y cambio climático, al elevarse sistemáticamente su temperatura. El bosque nativo protege la ribera de los ríos, cauces y fuentes de agua, regulando su ciclo a través de la conservación de la humedad, evitando la sequedad del terreno.

Asegura la biodiversidad, ya que en las quebradas los bosques se transforman en corredores biológicos para anfibios, reptiles y otras especies de la flora y fauna endémica que se reproduce en estos hábitat. Además, está el “servicio ecosistémico” que cumple el bosque, como proveedor de alimentos (hongos, bayas, semillas, raíces), que son utilizados por las comunidades más vulnerables que construyen su economía en base a productos forestales no maderables.

Hoy día son más de 270.000 familias que construyen su economía en base al bosque nativo, según el estudio Comité Iniciativa Nahuelbuta del año 2014.

MÁS FÁCIL SUSTITUIR EL BOSQUE QUE CONSERVARLO


En Chile, el Estado otorga mayores incentivos para sustituir el bosque nativo por plantaciones de monocultivos -que no aportan biodiversidad y secan los suelos- que para conservarlo y restaurarlo. Para el fomento de las plantaciones se creó el DL 701, que en la actualidad los empresarios de la madera piden renovar por 3 años más. En cambio, para proteger el bosque nativo los interesados deben concursar por los recursos, siempre limitados, que otorga el estado a través de la Ley 20.283 sobre Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal. Las cartas son desiguales.

Muchos pequeños propietarios interesados en conservar los bosques nativos, reclaman el efecto que tienen las plantaciones de pino y eucaliptus instaladas al lado de sus bosques, al comportarse como especies invasoras que colonizan el bosque nativo, menoscabando su proceso de recuperación.

Pero ¿por qué la Corporación Nacional Forestal, Conaf, y el Estado de Chile no han atendido a los más de 130.000 pequeños y medianos propietarios del bosque nativo con el propósito de transformarlo en un potencial productivo, de conservación y de adaptación ante el cambio climático?

Desde el departamento de comunicaciones de Conaf responden que están trabajando en una nueva ley de regulación y fomento forestal, para lo cual están realizando rondas de conversaciones al interior de la institución y talleres con otros organismos.

Esta iniciativa legal, no obstante, sigue apuntando a las plantaciones forestales con énfasis en los pequeños y medianos propietarios, pero incluirán temáticas, según afirman, no abordadas anteriormente, como la fijación de carbono, presión del uso del suelo y control de la erosión, entre otros.

40 AÑOS SUBSIDIANDO EMPRESAS FORESTALES

El tristemente célebre Decreto Ley 701 instauró a partir de 1974 bonificaciones de hasta el 75% para financiar a los particulares que implementaran plantaciones de monocultivos, siendo beneficiados especialmente quienes ya poseían grandes extensiones de tierras, gran parte de ellas cedidas por las mismas autoridades de la época o vendidas a precios escandalosamente bajos.

Muchas de esas tierras fueron asimismo arrebatadas a comunidades mapuche o a cooperativas campesinas, según una investigación del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales OLCA.

La gran promesa incumplida para la creación del DL 701, fue que contribuiría a la recuperación de suelos erosionados. Sin embargo, las especies exóticas fueron introducidas en extensos territorios con bosque nativo, los que fueron talados y/o quemados para luego ser sustituidos por monocultivos.

Demás está decir que gracias a los subsidios directos e indirectos otorgados por el Estado, el negocio forestal fue un éxito absoluto, gracias a lo cual las empresas lograron capitalizarse rápidamente. Esto fue especialmente beneficioso para los dos conglomerados que constituyen el duopolio actual del negocio forestal en Chile: Forestal Arauco, controlado por la familia Angelini y CMPC, conocida como La Papelera, controlado por la familia Matte, la que a su vez se provee de madera a través de Forestal Mininco.

El sector forestal es el segundo sector primario de exportaciones del país, detrás de la gran minería del cobre. Pero, curiosamente los empresarios forestales reunidos en la Corporación de la Madera, Corma, hablan de una crisis del actual modelo forestal chileno, ya que según Fernando Raga, Presidente de Corma, “éste ha alcanzado el límite de crecimiento en los territorios para plantaciones”, según dijo en una entrevista en revista Lignum. Esto, pese a que se han mantenido las altas tasas de exportaciones de celulosa y madera a China, USA y Japón y con una búsqueda por expandirse a Uruguay y Brasil.

El coordinador del Comité Iniciativa Nahuelbuta, Bernardo Reyes, interpreta el anuncio de Corma de expandirse fuera de los límites nacionales, “como un medio de presión para que se reinstale el DL 701 y se extienda como un incentivo para que el negocio siga creciendo en Chile”. La Presidenta Bachelet acusó recibo, al anunciar en su cuenta pública del 21 de mayo del año 2014, la prórroga de la vigencia del DL 701 hasta el 2018.

El objetivo ahora es que ya capitalizadas las grandes empresas, el subsidio debe apuntar a financiar a los pequeños y medianos propietarios, cubriéndoles hasta el 90% de los costos para sustituir sus bosques nativos por monocultivos.

De esta forma, el duopolio Arauco – Mininco abre su poder de compra de madera, controlando los precios según el territorio donde se localice el propietario de las plantaciones .

La posición de Corma a través de su presidente, también la encontramos en el reportaje audiovisual “Plantar Pobreza: El Negocio Forestal en Chile (2014)”, donde Raga valora “el estrecho trabajo con todos los gobiernos, en una relación muy fluida”. En tanto, las comunidades aledañas a las plantaciones de monocultivos también hablan de una crisis, pero diametralmente opuesta a la planteada por la entidad empresarial de la madera.

EL AVANCE DEL DESIERTO VERDE

Viviana Catrileo, directora nacional de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri) es nacida y criada en la región de la Araucanía, desde donde ha sido testigo del avance del “desierto verde” -como llama a los monocultivos- en los territorios de la VIII y IX región, razón por la que las comunidades campesinas se ven forzadas a emigrar, “no porque lo quieran, sino porque ya no tienen condiciones para producir alimentos ni para criar animales, esto, sumado a que las aguas están siendo contaminadas y la instalación de vertederos en las comunidades”.

A Viviana le preocupa que desde el Estado no se diseñen políticas públicas para resguardar la vida y derechos de las personas en el campo como parte constitutiva de la sociedad chilena. Advierten que la mayor amenaza, es sin duda, la pérdida de soberanía alimentaria “por la descampanización tan fuerte donde la producción de alimentos va decayendo, vemos que los territorios que otrora fueron los graneros de Chile, hoy día se han convertido en un desierto verde con pinos, eucaliptus, y sin duda, que esto genera una gran amenaza a la vida, a las cosmovisiones, a los pueblos originarios, a las comunidades indígenas que están en los territorios, la muerte de la biodiversidad y de todo lo que significa. Esperamos que el 701 no sea aprobado”.

ALTAS CIFRAS EN LAS COMUNAS MÁS POBRES DEL PAÍS

Las cifras muestran las exorbitantes cifras de las exportaciones forestales (pese a una baja en el 2015), y sin embargo, las comunas en que están insertas las empresas se cuentan entre las más pobres del país.

“La crisis de crecimiento obedece a un modelo que no genera riqueza para los pobres ni para los territorios, es un modelo concentrador de riqueza”, manifiesta el biólogo Bernardo Reyes. Es un sector que exporta casi 6.000 millones de dólares, un porcentaje de ganancia altísimo, pero paga a los trabajadores entre 180.000 a 350.000 pesos al mes.

Reyes agrega que “nunca en la historia del país se había mantenido un instrumento de fomento por 40 años, siendo impensable incluso como instrumento de fomento para las viviendas sociales. Es inevitable hacerse la pregunta de a qué responde el DL 701, si no es a la presión del duopolio, el mismo que está financiando la política en Chile”.

Hoy día la principal amenaza es que las plantaciones de monocultivos avancen hacia los territorios donde hoy se concentra el bosque nativo y además se afecten zonas usadas tradicionalmente para la agricultura.

Por ejemplo, explica Reyes, en el norte de la Araucanía hay tierras con niveles bajos de erosión y sin embargo fueron vendidas para sustituir la cosecha de alimentos y agricultura por eucaliptus. Eso está ocurriendo en Malleco, parte del Biobio y Aysén. “Eso es grave porque el país atenta contra su soberanía alimentaria”.

Agrega que el Ministerio de Agricultura no es estricto en la fiscalización para asegurarse que el cambio de usos de suelo sea adecuadamente cautelado, por lo que perdemos progresivamente tierras agrícolas y en el caso de la degradación del bosque nativo lleva a pequeños y medianos propietarios a plantar pinos y eucaliptus donde había bosque nativo”.

UN MODELO PARA SECAR AL PAÍS

El cambio climático está provocando grandes estragos a nivel planetario y en nuestro país los efectos ya los sentimos. Los monocultivos ejercen una fuerte influencia en la escasez hídrica de los territorios donde están insertas ante la necesidad de absorber grandes cantidades de agua, consumiendo las napas subterráneas.

En tanto, el Estado con los recursos públicos asume una vez más las externalidades del sector forestal, proveyendo de agua en camiones aljibe a las comunidades aledañas a las plantaciones. Reyes señala que “está ocurriendo en Loncoche, en Chiloé y otras comunas en el sur de Chile”.

Explica que “esto no es por la falta de lluvias, es por exceso de demanda de agua para mantener las plantaciones. La Conaf ha fallado al no mantener los bosques de protección resguardando las fuentes de agua, no ha protegido las cuencas altas para asegurar que la captura de agua y la humedad generan ríos aéreos”. “Estamos creando un modelo para secar el país”, puntualiza Reyes.

El presidente de Corma sostiene en el reportaje que “en materia ambiental las plantaciones tienen un balance enormemente positivo y que no existe ninguna evidencia para demostrar que producen pobreza”. Asegura que a mayor parte de los argumentos contra las plantaciones de monoculivos no tienen fundamento. Sin embargo, los hechos demuestran lo contrario.

infografia-forestales-790x511

Las organizaciones que suscribimos la presente declaración, en el marco del día internacional contra los monocultivos forestales,  emplazamos a la institucionalidad pública del Estado Chileno, tanto  ejecutivo como legislativo, exigiendo la liquidación definitiva de la normativa fáctica Decreto Ley 701 y el fin a los subsidios para el fomento de monocultivos de plantaciones exóticas como los pinos y los eucaliptus, en todo orden y escala, como medida  urgente a favor del interés y bienestar colectivo, como freno a la devastación de territorios, principalmente de  la zona centro sur de Chile, y como medida para terminar con los saqueos y actos de corrupción – colusión entre sectores empresariales y políticos.

Nuevamente ciertos sectores políticos y empresariales intentan dar prorroga vía legislativa a este nefasto Decreto Ley, bajo el pretexto de dar supuestos beneficios a pequeños y medianos propietarios, con la excusa de que no se privilegiarán a empresarios involucrados en políticas de corrupción y colusión, sin atender las consecuencias de lo que significa seguir expandiendo monocultivos de plantaciones forestales, sin asumir los graves costos que este modelo industrial extractivista y neoliberal ha generado a amplias zonas y sin señalar, que de todas formas, seguirán siendo las grandes empresas las beneficiadas con estas medidas,  anexando estos terrenos a sus intereses, trasladando  riesgos y consecuencias a pequeños y medianos campesinos, agricultores y comunidades, manteniendo las grandes empresas el poder adquisitivo de las cosechas y los precios del mercado nacional, continuando a su vez, con la desaparición de la vida rural, intensificando las crisis hídricas y una mayor eliminación de actividades productivas locales.

Es inconcebible que a más de 40 años de la política de fomento forestal a través del DL 701, con todos los privilegios, beneficios y ventajas que otorgó a los principales grupos económicos de Chile, con arcas públicas de todos y de todas,  se siga pensando en su prórroga. La única explicación, son las vigentes prácticas anti democráticas y de violación a los derechos humanos, arraigada en grupos de poder económico en contubernio con sectores de poder político y que vía corrupción, a través de pagos de favores legislativos por medio de financiamientos de campañas electorales o de pagos mercenarios a agentes públicos a favor de lo privado, siga predominando en estos días y que ha involucrado a políticos de partidos de la Nueva Mayoría y de Chile Vamos.

El origen del Decreto de Ley 701 es de una historia nefasta y perversa, como parte de uno de los principales instrumentos de la dictadura militar a favor de dos grupos económicos complacientes a su régimen, modelo que se extendió y masificó por varias regiones del centro sur de Chile, por zonas desde el Maule hasta Chiloé.

Cabe consignar que las empresas que mayor beneficio estatal han tenido desde la dictadura hasta la fecha, son: Forestal Mininco CMPC (Grupo Matte)  con más de setecientas cincuenta mil hectáreas de terrenos forestados; y  Forestal Arauco – Celco (Angelini) con un millón doscientas mil hectáreas, que representan el 70 % de la industria, estimándose que en el centro sur de Chile, hay tres millones de hectáreas de plantaciones de monocultivos de pinos y eucaliptus, las que han introducido contaminantes plantas de celulosa – papeleras en amplias zonas del Maule, Bio Bio, Araucanía y Los Ríos, pertenecientes a estos dos grupos económicos.

Son incalculables los impactos generados por esta industria neoliberal. De acuerdo a antecedentes públicos de la misma CONAF, institución pública que al igual que INFOR que han actuado a favor de los intereses empresariales,  da cuenta de la pérdida progresiva de bosque nativo y terrenos agrícolas.

En La Región del BíoBío, entre 1998 y 2008,  147.814 hectáreas pasaron de ser agrícolas a ser plantaciones forestales y 8.793 hectáreas pasaron de ser bosque nativo a ser plantaciones forestales.

En La Región de La Araucanía, entre 1993 y2007,  116.388 hectáreas pasaron de ser agrícolas a ser plantaciones forestales y 29.636 hectáreas pasaron de ser bosque nativo a ser plantaciones forestales.

En La Región de Los Ríos, entre 1998 y 2006, 20.121,6 hectáreas pasaron de ser bosque nativo a ser plantaciones forestales. Estos hechos, que son una muestra, afectan gravemente a la soberanía alimentara, medicinal y a los ecosistemas de los territorios.

A modo de ejemplo y considerando la grave presión que hacen las especies exóticas de monocultivos a las fuentes hídricas, las que generan verdaderos desiertos en los territorios, sólo en la Araucanía, según datos de la ONEMI y de los municipios, hay 100.000 personas sin este vital elemento a quienes se les distribuye agua en camiones aljibes y se estima, que en los últimos 40 años, se han perdido en esta región más de 300.000 hectáreas de bosque nativo, situaciones muy similares en regiones del Maule, Bio Bio y zonas de Los Ríos, que son signos de la devastación territorial generada, que va de la mano con el progresivo desplazamiento de la población rural.

Al respecto, creemos que la institucionalidad pública debe asumir medidas urgentes de reparación a los territorios y sus habitantes, no fomentando más este tipo de plantaciones forestales, sino, políticas que permitan la restauración de ecosistemas con el fomento de especies nativas, con biodiversidad y el fomento de actividades económicas productivas de acuerdo a los intereses y necesidades de las poblaciones locales, atendiendo a su vez, prácticas tradicionales cuya base sea el buen vivir y el bienestar social, revitalizando la vida rural y el respeto a los derechos humanos.

Firman:

Movimiento por la defensa y recuperación de los territorios, macro zona centro sur
Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales
Red por la Defensa de los Territorios, Región de la Araucanía
Lof Mapu Trankura, Curarrehue
Colectivo Leña Seca de Villarrica
Colectivo Shumpall, Villarrica
Asociación Mapuche Ayun Mapu, Quepe
Parlamento Mapuche de Koz Koz
Comunidad de Historia Mapuche
Grupo de Trabajo Mapuche por Derechos Colectivos
Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu
Colectivo VientoSur
Federación de estudiantes de la Universidad de la Frontera
Red de Acción por los Derechos Ambientales (RADA)
ObservatorioAguas
Consejo Ecológico de Molina.
Movimiento de Defensa por el acceso al Agua, la Tierra, MODATIMA
Red Metropolitana NO ALTO MAIPO
Red Ambiental Norte – RAN
Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile
Ecoceanos
Colectivo Informativo Mapuexpress
Periódico Mapuche Werken
Voz de Chile
El Muecín Austral
Puelche Comunicaciones
Jornadas de Contrainformación y Propaganda Libertaria Temuco
Radio del Mar

Adhesiones personas miembros organizacionales:

Andrés Figueroa Cornejo, periodista profesional y miembro del Congreso de los Pueblos, Capítulo Chile.
Martina Paillacar, periodista, colectivo Mapuexpress
Deyanira Carrasco Carrasco, Presidenta Junta de Vecinos Villa Florencia  P.J N° 188, Sector Amanecer, Temuco.
Dasten Julian, Dr. en sociología y académico – Coordinadora Multisectorial
Gonzalo Leiva, Sociólogo, grupo apoyo RDT
Guisella Ximena Leal, trabajadora, grupo apoyo RDT
Manuel Arismendi, periodista,  comunicaciones RDT
Jorge Calbucura, Mapuche Documentation Center, Ñuke Mapu

Bosque Nativo Chileno es el Ecosistema más Deforestado de Sudamérica

Dos estudios recientemente publicados en la revista científica Global and Planetary Change revelaron que el bosque nativo chileno es el ecosistema relativamente más deforestado de Sudamérica desde la llegada de los conquistadores europeos, lo cual tiene severas consecuencias en el clima, en términos de aumento de temperatura y desertificación.

Ambos estudios fueron liderados por el ingeniero en recursos naturales renovables de la Universidad de Chile Álvaro Salazar, y le sirvieron para doctorarse en la Universidad de Queensland, en Australia, donde se especializó en interacciones superficie-atmósfera, área que combina climatología y ecología.

Con la ayuda de un modelo climático, el profesional comparó la vegetación natural original que había en Chile y otros seis ecosistemas latinoamericanos antes de la llegada de los españoles con la que quedaba a principios del siglo XXI.

"El bosque chileno es el más deforestado relativamente, ya que ha perdido 83 por ciento de su vegetación original, mientras que la Amazonía sólo ha perdido 14 por ciento de su cobertura", sostuvo Salazar.

El especialista, sin embargo, aclara que se trata de una escala relativa, ya que la Amazonía tuvo una superficie original de seis millones de kilómetros cuadrados, mientras que el bosque chileno abarcó 63 mil kilómetros cuadrados.

La deforestación en Chile Central es mayor que la de la Amazonia

Por Richard García

El bosque nativo chileno de la zona central es el ecosistema relativamente más deforestado de Sudamérica desde la llegada de los conquistadores europeos. Como consecuencia, el área muestra el mayor aumento de la temperatura superficial en verano en el mismo período.

Así lo aseguran dos estudios internacionales recientemente publicados en la revista científica Global and Planetary Change. Ambos fueron liderados por el ingeniero en recursos naturales renovables de la Universidad de Chile, Álvaro Salazar, y le sirvieron para doctorarse en la Universidad de Queensland, Australia. Se especializó en interacciones superficie-atmósfera, área que combina climatología y ecología.

Con la ayuda de un modelo climático, comparó la vegetación natural original que había en Chile y otros seis ecosistemas latinoamericanos antes de la llegada de los españoles con la que quedaba a principios de este siglo.

"Considerando todo, el bosque chileno es el más deforestado relativamente, ya que ha perdido 83% de su vegetación original, mientras que la Amazonia solo ha perdido 14% de su cobertura", indica el especialista a "El Mercurio".

Salazar enfatiza que se trata de una escala relativa, ya que la Amazonia tuvo una superficie original de 6 millones de kilómetros cuadrados mientras que el bosque de Chile Central llegó a los 63 mil km2.

El otro ecosistema que ha perdido gran parte de su cobertura vegetal original es la selva o mata atlántica de Brasil, que en el pasado cubría todo el borde oriental de ese país. Allí la pérdida llega a 81% de la superficie original.

En el estudio, el investigador y su equipo critican que la mayoría de las investigaciones sobre deforestación se han centrado en la Amazonia, pero que el resto de los bosques sudamericanos presenta una pérdida de cobertura arbórea tres veces mayor a la que ha experimentado esa región.

Con estos datos, los especialistas analizaron el impacto climático de la pérdida de bosque nativo. Según explica Salazar, este tipo de vegetación intercepta el agua de lluvia en su estructura, es decir, en la superficie de las hojas, ramas y troncos de los árboles. Esta agua se evapora y se transfiere a la atmósfera inmediatamente arriba de la masa arbórea, lo que, sumado a la infiltración de agua en el suelo, ayuda a enfriar el ambiente.

Con la deforestación, estos procesos se anulan.

"Es como si al cuerpo humano le suprimiéramos las glándulas sudoríparas y, por lo tanto, la capacidad de enfriarse por medio de la transpiración. Esto sin duda aumentaría la temperatura corporal. En regiones boscosas, las glándulas sudoríparas son los estomas (células especializadas) del incontable número de hojas de los árboles. Si las eliminamos, la tierra no tiene forma de enfriarse y, por lo tanto, la temperatura superficial aumenta".

Eso es justamente lo que ha ocurrido en Chile, dice, donde el incremento de la temperatura superficial en la estación seca (verano) en el último medio milenio ha sido de 1,4 grados Celsius, el mayor aumento en la región.

"Este proceso finalmente favorece la desertificación", advierte.

"Todo el mundo está preocupado del cambio climático por el efecto invernadero, pero hay que tener cuidado, porque si estamos hablando de la temperatura superficial, la deforestación puede ser tanto o más importante que el CO {-2} ".

DECLARACIÓN PÚBLICA DE LA SOCIEDAD DE ECOLOGÍA DE CHILE (SOCECOL) RESPECTO AL AUMENTO DE LOS INCENDIOS FORESTALES CATASTRÓFICOS.

Respecto a los incendios forestales que han afectado en reiteradas ocasiones a Chile Central, y en el último tiempo a la ciudad de Valparaíso y a otras zonas periurbanas de Chile central, la Sociedad de Ecología de Chile declara lo siguiente:

1. Existe un indudable aumento en los incendios forestales en zonas rurales y periurbanas de Chile central en la última década debido a una multiplicidad de factores entre los que destacan el largo período de sequía por el que estamos atravesando, el aumento de las temperaturas producto del cambio climático causado por las actividades humanas, acumulación de combustible asociados a la biomasa de especies vegetales exóticas invasoras y un aumento de las igniciones causadas por la actividad humana.

2. Estos grandes incendios forestales tienen impactos directos en la sociedad y las personas, causando daños económicos cuantiosos, pero también dañan, especialmente cuando son repetidos en el tiempo, los ecosistemas, su biodiversidad y los servicios ecosistémicos, como producción de agua y paisaje, que estos proveen a la población.

3. Para prevenir y reducir la ocurrencia de incendios junto con mitigar los daños causados por los incendios forestales es necesario una estrategia de planificación territorial integradora, de largo plazo, que incluya también los aspectos ecológicos del territorio, y que no sólo reduzca la probabilidad de incendios catastróficos, sino que también asegure ecosistemas más resilientes frente a la creciente amenaza de los incendios forestales y el cambio climático. Para ello es necesario considerar, de manera estratégica, al menos los siguientes elementos:

a. Planificación urbana:

Las ciudades en Chile están creciendo sin una planificación territorial adecuada que considere el entorno natural en el cual se sitúa la ciudad. Los planes reguladores, en muchos casos obsoletos, no se desarrollan al ritmo de los cambios ambientales y sociales que ocurren en el territorio.

Esto genera conflictos en la interfase urbano-rural que podrían evitarse si la ciudad se adaptara a su entorno y se diseñaran paisajes donde los distintos usos del suelo son considerados como espacios interrelacionados, necesarios y complementarios.

b. Reducción de combustible:

La vegetación existente en zonas periurbanas tiene una alta carga de combustible, tanto en especies vegetales exóticas como nativas. Especies exóticas invasoras, como por ejemplo los retamos, los aromos y Eucalyptus, no sólo aumentan la carga de combustible sino que además poseen características asociadas a regímenes de incendios forestales intensos.

Por lo tanto, es necesario diseñar e implementar zonas de amortiguamiento alrededor de las ciudades con una menor carga y continuidad de combustible, lo que permitirá controlar rápidamente un incendio forestal en caso de producirse.

c. Restauración de áreas periurbanas:

Si bien el combustible es uno de los parámetros más relevantes para disminuir los incendios forestales, es importante considerar variables más amplias respecto a la salud y resiliencia de los ecosistemas periurbanos.

Acciones basadas en conocimiento de restauración de los ecosistemas nativos permitirían recuperar tanto la biodiversidad como los servicios ecosistémicos, por ejemplo, agua, paisaje, recreación, asociados a estos ecosistemas y a su vez reducir el riesgo de incendios forestales.

Estas medidas son de largo plazo, por lo que su diseño inicial e implementación temprana es clave.

d. Mejorar la prevención, predicción y el combate de incendios:

El Estado debe garantizar la planificación de estrategias a corto, mediano y largo plazo que permitan disminuir la probabilidad de incendios así como también su pronta extinción.

Casos internacionales como los de Australia o Estados Unidos se centran en manejar el paisaje, a través de la disminución de elementos combustibles y en educar a los habitantes a través de planes de protección de incendios.

A lo anterior debe sumarse el fortalecimiento de un cuerpo permanente de combate de incendios forestales ya que los incendios en Chile central están ocurriendo en la casi totalidad de los meses del año.

4. El Estado chileno ha reconocido que los incendios forestales son un factor determinante en aspectos sociales, económicos, y ambientales, y ha manifestado en su Política Forestal (2015-2035) la voluntad de abordar con prontitud y urgencia este fenómeno.

En Chile, existen los especialistas y las capacidades para poder diseñar y monitorear planes de gestión del territorio que consideren factores sociales y ecológicos, y debemos ser capaces de hacerlo antes de que sigan ocurriendo más tragedias que dañen el patrimonio social, cultural y natural del país.

La Sociedad de Ecología manifiesta nuevamente su completa disposición para la implementación de la Política Forestal y otras medidas que permitan evitar los incendios forestales catastróficos, y mitigar y reducir sus impactos.

La Sociedad de Ecología de Chile (SOCECOL) es una sociedad científica sin fines de lucro, que desde 1994 trabaja promoviendo y estimulando el desarrollo de las ciencias ecológicas en Chile, a través de investigaciones teóricas y experimentales, y otras actividades que beneficien distintos intereses públicos, tales como protección del medio ambiente y educación. Cuenta con más de 200 socios, la mayoría de los cuales son ecólogos profesionales, pertenecientes al mundo académico, público o privado, nacional o internacional.

 www.socecol.cl Contactos Dra. Olga Barbosa, Presidenta SOCECOL, Académica Universidad Austral de Chile. Fono +569-8452 6073, Dr. Aníbal Pauchard, Director SOCECOL, Académico Universidad de Concepción. FONO +569-98907387, Dr. Francisco Zorondo, Director SOCECOL, Académico Universidad Santiago de Chile. Fono +569-79811965, Secretaria SOCECOL

ClaiNet