ELIMINAR-MONOCULTIVOS8

Estos monocultivos, erróneamente
llamados bosques, poseen
características pirofílicas, lo que las
hace estar adaptadas a condiciones
de fuego e incluso a propagarlo,
dada su estructura natural de corteza
y compuestos orgánicos.

Por: Matías Guerrero G.

Junto a ello, provocan una disminución en la humedad de los suelos, a diferencia de los bosques naturales o nativos de la zona centro-sur, que mantienen la humedad, lo que permitiría retrasar la expansión de los incendios.

Hoy vivimos el mayor desastre forestal de la historia del país. Así de tajante fueron las declaraciones de la Presidenta Michelle Bachelet. Las imágenes de enormes llamaradas de fuego se repiten en los noticiarios en una seguidilla de olas de calor que, junto a los vientos moderados de 30 km/h, son una combinación para el incendio perfecto.

Si se tiene una perspectiva amplia del problema, se puede estar de acuerdo, como así ha sido transversalmente, que estamos en presencia de una situación multifactorial: variadas son las causas y las soluciones.

Sin embargo, es imposible pasar por alto el denominador común de muchos de los sitios que hoy en día están en llamas: paisajes dominados por eucaliptos y pinos.

Estos monocultivos, erróneamente llamados bosques, poseen características pirofílicas, lo que las hace estar adaptadas a condiciones de fuego e incluso a propagarlo, dada su estructura natural de corteza y compuestos orgánicos.

Junto a ello, provocan una disminución en la humedad de los suelos, a diferencia de los bosques naturales o nativos de la zona centro-sur, que mantienen la humedad, lo que permitiría retrasar la expansión de los incendios.

Chile, como país exportador de materias primas, desde la década de los 80 ha decidido estimular las plantaciones de estas especies exóticas. Con instrumentos legales neoliberales, como el Decreto de Ley 701 (el mismo cuestionado por la colusión del confort), ha impulsado su expansión, subvencionando grandes, medianas y pequeñas empresas forestales.

Sin embargo, hoy nos pisamos la cola, al enfrentarnos a ecosistemas apestados de especies exóticas propensas a extender el fuego y sin una correcta planificación urbana y periurbana de ciudades contiguas a estos monocultivos.

Las declaraciones hechas por el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, de eliminar la presencia de eucaliptos, generaron la alarma de varios ingenieros forestales, muchos de los cuales criticaron la medida por no tratarse del único factor. Como se menciona anteriormente, al ser un problema multifactorial, muchas son las causas, pero no cabe duda que la política nacional de estímulo a especies pirofílicas trae consecuencias nefastas para la propagación de incendios.

Por otro lado, los científicos ecólogos, agrupados en la Sociedad Chilena de Ecología (SOCECOL) ya han declarado su respaldo a las medidas como las anunciadas por el alcalde Sharp, replicadas también por la Sociedad Chilena de Socioecología y Etnoecología (SOSOET), entre las cuales se encuentra la restauración con bosque nativo y reducir la cantidad de combustible de especies asociadas a regímenes de fuego, como lo son el pino y eucaliptus.

Sin duda hace falta mayor conocimiento científico con respecto a este tipo de fenómenos. No obstante, no debemos desconocer la irresponsabilidad política y ecológica que hemos tenido como país. Hemos dejado al arbitrio de los empresarios forestales la planificación y ubicación de estos monocultivos sin un control adecuado por parte del Estado.

Hoy en día, dada la magnitud de la catástrofe, llegó la hora de generar acciones concretas en pos de una institucionalidad robusta. Es menester controlar este tipo de plantaciones, así como también restaurar nuestros ecosistemas nativos de la zona centro-sur de Chile.

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