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AÑO 13
Edición N° 662
 
16 SEPTIEMBRE de 2017
 
  
ELECCIÓN EN FRANCIA:
Emmanuel Macron y Marine
Le Pen pasan a la segunda vuelta
El centrista Emmanuel Macron y
la líder de extrema derecha Marine
Le Pen se calificaron este
domingo para la segunda vuelta
de las elecciones presidenciales,
que se de disputará
en dos semanas.

Emmanuel Macron y Marine Le Pen se enfrentarán en una segunda vuelta, de acuerdo con las primeras estimaciones de los comicios celebrados este domingo en Francia.

Macron obtenía el 23,11% de los votos, superando a Marine Le Pen, quien recababa el 23,08% tras el conteo de 33 millones de votos, indicó el ministerio del Interior.

El candidato centrista prometió que "encarnará la voz de la esperanza" en la segunda ronda del 7 de mayo.

"En vuestro nombre, encarnaré (...) la voz de la esperanza para nuestro país y para Europa", declaró Macron, quien dijo querer ser el "presidente de los patriotas frente a la amenaza de los nacionalistas".

Este resultado es un revés para los partidos tradicionales que se han alternado en el poder durante tres décadas: el socialista del presidente saliente François Hollande y los conservadores liderados por François Fillon.

A sus 39 años, al frente de un nuevo partido, ¡En Marcha!, Macron ha ganado una apuesta que muchos daban por perdida hasta el comienzo de 2017, cuando empezó a despuntar en las encuestas.

Marine Le Pen, de 48 años, tampoco se ha quedado atrás y ha repetido la hazaña de su padre 15 años después, capitalizando el hartazgo de los franceses con el sistema.

En cuanto a los demás aspirantes presidenciales, Jean-Luc Mélenchon obtiene entre el 19,5% y el 20%, François Fillon entre 19% y 20,3%, Benoît Hamon entre 6,1% y 7%, Nicolas Dupont-Aignan entre 4,6% y 5%. Ningún otro candidato supera el 5%.

Cualquiera de los dos haría historia: Macron como el presidente más joven de Francia y ella como la primera mujer en la jefatura del Estado.

Los sondeos efectuados antes del domingo dan como ganador a Macron en la segunda vuelta, del 7 de mayo, contra Le Pen.

Si se corrobora, esto supondría una bocanada de aire fresco para la Unión Europea. Macron, exministro de Economía de Hollande, ha hecho campaña con un programa abiertamente europeísta y liberal.

Si se impusiera Marine Le Pen se avecinaría en cambio una época de gran incertidumbre para la UE debido a su defensa de la salida del euro, que podría propinar un golpe fatal a un bloque ya debilitado por el Brexit.

La ultraderechista se benefició de la misma ola populista que propulsó la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, con un programa centrado en el "patriotismo" y la "preferencia nacional".

El pase a la segunda vuelta de estos dos candidatos confirma lo que los sondeos venían anunciado desde hacía semanas, aunque el suspense se mantuvo hasta el último minuto debido a la corta distancia con sus dos principales rivales: Fillon y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

Según las primeras encuestas reveladas tras conocerse los resultados de la primera vuelta, Macron se impondría holgadamente en dos semanas.

Para Ipsos Sopra Steria, el candidato de ¡En Marcha! obtendría el 62% de los votos contra el 38% para la líder del Frente Nacional. Para Harris Interactive, la diferencia sería aún más importante: con 64% para Macron y 36% para Le Pen.

 

Emmanuel Macron: El fenómeno político de las elecciones 2017

Emmanuel Macron, un exbanquero de 39 años, se ha convertido en la gran sorpresa de estas elecciones presidenciales francesas. Claves para saber quién y cuáles son los planes del favorito para suceder a François Hollande.

Emmanuel Macron es el candidato que nadie esperaba en estas elecciones presidenciales 2017. Es el candidato más atípico de la política francesa por ser el más joven (39 años), porque nunca tuvo un cargo de elección popular, no pertenece a ninguno de los partidos tradicionales y ha esculpido su imagen mediática y política a punta de rechazo rotundo a esos partidos. Sostiene que no es “ni de derecha, ni de izquierda” pero, como lo declaró en su último mítin en París citando al general De Gaulle, su programa consiste en tomar “lo mejor de la derecha, lo mejor de la izquierda” e incluso “lo mejor del centro”.

Su trayectoria

Hijo de médicos y nieto de una directora de escuela que le inculcó el gusto por la literatura la filosofía y la poesía, se convirtió en un brillante estudiante e integró la prestigiosa escuela Henry IV de París. De allí empezó su recorrido hacia las altas esferas del poder. Diplomado de la Escuela Nacional de Administración ENA dejó luego la filosofía y las letras por las altas finanzas, comenzando a la edad de 30 años una carrera de banquero en el banco Rothchild.

Pero en 2012 decide dar un nuevo vuelco a su carrera al aceptar el cargo de Secretario General adjunto de la Presidencia que le ofrece François Hollande y en 2014 se convierte en ministro de Economía, Industria y Nuevas Tecnologías.

Renuncia a su cargo para crear su movimiento En Marche. Un acto que fue criticado pero que le dio alas en momentos en que la popularidad del presidente francés caía en picada.

En Marcha

Un año después, En Marcha -que lleva las iniciales de Emmanuel Macron- ha crecido como un fenómeno jamás visto, alcanzando 200 000 afiliados.

Un movimiento que se construyó en gran parte gracias a donaciones privadas y a la energía de centenares de jóvenes que encontraron en Macron un portavoz y la esperanza de romper con un sistema donde el desempleo alcanza el 10.5 %.

Mientras sus seguidores y él mismo reivindican su recorrido atípico como una fuerza, otros ven en él un personaje político fabricado para servir los intereses de los más ricos, debido a su pasado de banquero.

Emmanuel Macron centra su programa en una prioridad: reformar la educación con la voluntad de mejorarla en los barrios marginados.

Su programa se focaliza también sobre la reforma del trabajo que pretende bajar la tasa de desempleo en 5 años a través de un seguro y de la formación profesional.

Macron se presenta como el candidato “antisistema” y quiebra esquemas hasta en su vida privada: está casado con su profesora de literatura, 25 años mayor que él.

Brigitte Macron quien se ha convertido en una embajadora de su campaña electoral. Ella le ha abierto las puertas de las primeras planas de las revistas del corazón que le han dado estatura de “ícono mediático” al hombre político.

Sus detractores lo critican por haberse fabricado una imagen fuera del sistema a pesar de haber formado parte del sistema, le reprochan un programa poco claro y lo acusan de haber financiado su movimiento con fondos privados de origen desconocido.

De ser elegido en la segunda vuelta, se convertiría en el presidente más joven de la historia de Francia.

Jean-Luc Mélenchon: el candidato con la corbata roja

La prensa francesa y algunos comentaristas lo han descrito como un personaje del siglo pasado “agresivo”, incluso colérico dicen algunos. Sus admiradores en cambio, celebran un personaje que no hace concesiones, auténtico y exigente, argumentando que sus reacciones corresponden a una indignación legítima frente a los atropellos y a la injusticia.

Con 65 años Jean-Luc Mélenchon, es el más viejo de los candidatos y fue el primero en lanzarse en la batalla anunciando su candidatura en febrero 2016. En el camino recorrido hasta la fecha ha conseguido izarse entre los cuatro favoritos que compiten con cerca de un 20% de intenciones de voto.

Sus orígenes


Jean-Luc Mélenchon, cuyo apellido designa canciones y bailes populares de Jaén, nació en Tánger, Marruecos, el 19 agosto de 1951 es hijo de un funcionario de correos y de una profesora, ambos franceses nacidos en Argelia cuando era colonia. Su abuelo paterno, un español de Murcia instalado en Orán en 1900, y su abuela materna una italiana originaria de Sicilia.

En un reciente documental, el propio Mélenchon describe el desgarro que significó dejar su lugar de nacimiento, para exilarse en la metrópoli como tantos otros “pieds noirs” tras la guerra de Argelia.

En 1962 se instala con su madre en el Jura, al este de Francia, donde participa en las manifestaciones de Mayo 68 y en 1969 adhiere al sindicato de estudiantes UNEF, convirtiéndose en dirigente estudiantil trotskista de la Universidad de Besançon donde estudia filosofía y letras, y colabora también regularmente con la prensa local.

Su trayectoria política

Tras su militancia estudiantil, en 1977 adhiere al partido socialista, en plena ascensión con la figura de François Mitterrand “el viejo” como le llama afectuosamente a quien considera como su mentor y a quien ha rendido homenaje en repetidas ocasiones, por su apego a lo que considera “verdaderos valores de izquierda” y genio político que le permitió a la izquierda francesa llegar al poder en 1981.

Ese mismo año, Mélenchon que ya es concejal, es elegido Primer Secretario de la federación socialista regional de Essonne donde se convierte en el más joven senador en 1986, con 35 años, haciendo estremecer el hemiciclo con sus encendidos discursos en favor de la escuela laica.

En su período de concejal, establece estrechas relaciones con los refugiados políticos latinoamericanos residentes en Massy, buena parte de ellos chilenos, recuperando así una lengua dejada en Tánger. Lazos que lo llevaban a acercarse a América Latina, especialmente a los regímenes de Correa en Ecuador, Morales en Bolivia y Chávez en Venezuela. Lo que le ha valido duras acusaciones, a tal punto que sectores de la prensa no han vacilado en calificarlo de “el Chávez francés”. Sobre todo en el último tramo de las elecciones.

Su divorcio con el partido socialista

En 1988 funda Izquierda Socialista, corriente interna del PS que se opone a la apertura del gobierno de Mitterrand a personalidades del centro político, que él considera cómo una deriva liberal del partido. A la cabeza de dicha corriente enfrenta al único candidato a la dirección del partido en 1997, François Hollande, sufriendo una dura derrota. Sus divergencias vienen desde esa época.

De 2000 a 2002 es nombrado ministro en el gabinete del primer ministro Lionel Jospin, pero tras la derrota de los socialistas en la presidencia y el apoyo a Hollande en el Congreso de 2003, Mélenchon decide abandonar Izquierda socialista.

Poco después, la Constitución europea de 2005 se convierte en un punto de inflexión que marca una fractura de la izquierda francesa entre quienes aceptan el neoliberalismo y quienes se oponen él como el propio Mélenchon quien ha hecho del tema una de sus principales banderas.

En el congreso de Reims de 2008 consigue unir el ala izquierdista del PS para enfrentarse al oficialismo que acaba de perder las presidenciales frente a Sarkozy el año anterior.

Derrotado, Mélenchon decide junto a otros militantes abandonar el partido y fundar a finales del mismo año el Parti de Gauche (Partido de izquierda) con el objetivo de reunir a toda la izquierda anti liberal francesa.

En 2011 Mélenchon es elegido como candidato del Frente de Izquierda para la presidencia de la República de 2012 en la que consigue el 11% de los sufragios.

Durante la campaña, dos periodistas, Lilian Alemagna y Stéphane Alliès, publican “Mélenchon el plebeyo” una completa investigación sobre un personaje que efectivamente desentona entre los cuatros favoritos de la primera vuelta, en su mayoría de orígen burgués. Realidad que Mélenchon asume y pone en escena con su vestimenta informal: una chaqueta de artesano y una corbata roja.

Su programa en las redes sociales

Conocido por hablar sin pelos en la lengua, se ha convertido en una estrella de internet con cerca de 300.000 seguidores en su canal YouTube y más de un millón a su cuenta Twitter, lo que le permite difundir sus ideas sin pasar por los medios de comunicación tradicionales con los que no siempre ha tenido buenas relaciones.

Crítico infatigable de “la Europa liberal”, Mélenchon aboga por renegociar los tratados europeos y el abandono de la austeridad. Propone una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución para terminar con la Quinta República. Un aumento del 16% del salario mínimo, jubilación a los 60 años, inyección de 100 mil millones de euros en inversiones ecológicas y sociales, la salida de la OTAN y el derecho a votos a los 16 años.

Histórica derrota para el Partido Socialista

Con menos del 7% de los votos, la izquierda de gobierno sufrió este domingo un revés sin precedentes. Ante esta “sanción histórica” el socialismo busca ahora juntar sus pedazos para enfrentar las elecciones legislativas de junio.

El Partido Socialista francés (PS), que termina cinco años en el poder con un criticado balance, resultó eliminado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales por primera vez desde 2002, un "cataclismo" que acentúa su declive, según los expertos.

El domingo por la noche, al vencedor de las primarias socialistas Benoît Hamon, las estimaciones le daban algo más del 6% de los votos, un resultado que él mismo tildó de "sanción histórica", pero con la próxima batalla en mente: las elecciones legislativas previstas el 11 y 18 de junio.

"La izquierda no está muerta", "el combate continúa", declaró, antes de pedir el voto para el centrista Emmanuel Macron -exministro de economía del gobierno socialista que quedó en cabeza en la primera vuelta- para frenar el avance de la extrema derecha.

Con el candidato conservador François Fillon también eliminado, el próximo 7 de mayo será la primera vez que ninguno de los dos grandes partidos que han dominado la vida política desde hace medio siglo esté presente en la segunda vuelta de unas presidenciales.

"Simbólicamente, que el PS no esté entre los tres primeros y que ni siquiera sea la primera formación de izquierdas es un cataclismo", afirmó a la AFP Rémi Lefebvre, profesor de Ciencias Políticas en Lille (norte).

El candidato socialista comenzó a hundirse en los sondeos en las últimas semanas de campaña, mientras que el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, efectuó por su parte una subida espectacular.

El 21 de abril de 2002, cuando el candidato socialista Lionel Jospin quedó eliminado para la segunda vuelta, marcaba hasta la fecha el principal fracaso del partido, fundado en 1905 y que gobernó por primera vez en 1981.

En las elecciones de aquel año, marcadas por la dispersión de las candidaturas de izquierdas, la derrota fue en parte "accidental", según Lefebvre, mientras que la de 2017 marca la conclusión de un proceso de declive del partido que le ha hecho perder su estatus de primera fuerza de la izquierda.

En 2012, cuando el socialista François Hollande llegó al poder después de tres mandatos de la derecha, las bases de la formación nunca habían parecido tan sólidas.


El PS gobernaba en la inmensa mayoría de las regiones y de los departamentos, controlaba las grandes ciudades e incluso -por primera vez- el Senado.

Cinco años después, tras un mandato marcado por una inédita oleada de atentados (239 muertos desde 2015) y por el paro, el partido solo dirige cinco regiones y 26 departamentos. En las elecciones municipales de 2014 registró su peor derrota, perdiendo más de 150 localidades de más de 9.000 habitantes.

- Brecha –

Pese a ser uno de los "díscolos" que contestaban la política del gobierno, el candidato socialista acabó pagando el precio de este impopular quinquenio. Tampoco consiguió reconciliar un partido dividido entre los defensores de una línea de izquierdas dentro del partido y los que prefieren una orientación más socialiberal.

La brecha se abrió cuando algunos barones del partido pidieron el voto para Emmanuel Macron, tal y como hizo el exprimer ministro Manuel Valls, que rompió su promesa de apoyar al vencedor de las primarias.

Sobre todo, subraya para la AFP Thibaut Rioufreyt, investigador en Ciencias Políticas en Lyon y especialista del PS, el partido está pagando la falta de una renovación de su ideario, sin lograr "encontrar una tercera vía, no entre la izquierda y la derecha como Macron, sino entre el socialiberalismo y la izquierda radical".

Un ejemplo más de lo que ha ocurrido en otros países de Europa, como en Grecia, Austria, España, Irlanda u Holanda, donde las fuerzas socialdemócratas han encajado duras derrotas.

¿Le ocurrirá al PS francés como al Pasok griego y quedará condenado a la marginalidad? Todo dependerá de las legislativas, responden los investigadores.


"Los partidos políticos no desaparecen así como así", asegura Rémi Lefebvre. "El PS hace cien años que existe, no podemos hacer tabula rasa así de una realidad organizacional, de los electos, de los militantes, de una tradición, de una memoria, et

Socialistas y conservadores llaman a votar por Macron para frenar a Le Pen

Los principales tenores del Partido Socialista en el poder y del partido de derecha Les Republicains manifestaron su intención de apoyar al aspirante de En Marche! para evitar una victoria de la extrema derecha en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Menos de una hora después del anuncio de que Emmanuel Macron y Marine Le Pen disputarían la segunda vuelta de la elección presidencial, el candidato de En Marche! empezó a recabar el apoyo de las dos formaciones que hasta hoy se turnaban en el poder.

El primero en reconocer su derrota y anunciar que su voto iría a Emmanuel Macron fue el socialista Benoît Hamon. El Partido Socialista (PS) sufrió una "sanción histórica", indicó Hamon, eliminado con entre 6% y 7% de los votos. “Llamo a derrotar lo más fuertemente posible al Frente Nacional votando por Emmanuel Macron, aunque no sea de izquierda”, sostuvo Hamon.

Distintos ministros del gobierno del presidente François Hollande se pronunciaron en este sentido, mientras el mandatario llamaba para felicitar a Macron, aunque indicó que haría conoce pronto y “claramente su elección”.

Desde la formación conservadora Les Républicains también se pedía un frente republicano para frenar a Marine Le Pen.

“Votaré en contra de la extrema derecha y a favor de Emmanuel Macron”, dijo François Fillon, el candidato conservador que vio hundido su sueño presidencial envuelto en un escándalo de trabajos ficticios de su familia.

Su exhortación fue secundada por otros barones del partido de derecha, como François Baroin, cuyo nombre había circulado como posible primer ministro en caso de victoria.

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