26-02-2010

Cada vez más gente humilde sucumbe a los cantos de sirena del salvaje y sórdido submundo de la venta de estupefacientes. Dramático caso de una madre de nueve hijos que vende disfraces y cocaína.
Por Osvaldo Pino
Era un simple mecánico, pero de pronto desde el brillo del clorhidrato de cocaína, la codicia le hizo guiños. El también podía ser un barón del tráfico de drogas, un millonario. Ahora es un simple presidiario, carne de patíbulo cuya vida vale un comino dentro de una cárcel nortina llena de otros frustrados galeotes del crimen organizado.
Y este mecánico de los estupefacientes deberá cumplir una pena cinco años y un día de presidio, según lo dictaminó el Tribunal Oral en lo Penal de Iquique. Se trata del ariqueño Amador Ormazábal Maldonado, procesado por su participación en el tráfico de dos kilos de cocaína. La sentencia se dictó con la prueba rendida por la Fiscalía de Pozo Almonte.
De acuerdo a lo probado en el juicio oral, el 11 de febrero del año pasado, en la Avanzada de Quillagua, funcionarios del Servicio de Aduanas fiscalizaron a los pasajeros de un bus de la empresa Expreso Norte, con itinerario Arica – Santiago, descubriendo ocultos en el doble fondo de un bolso que portaba el acusado, dos paquetes que contenían dos kilos y diez gramos de cocaína
En el juicio oral, el fiscal Víctor Ávila presentó los testimonios de los funcionarios de Aduanas y de la Policía de Investigaciones que participaron en el procedimiento, y el informe pericial del Instituto de Salud Pública confirmando que la sustancia decomisada correspondía cocaína base.
Terminado el juicio, el Tribunal resolvió condenar a Amador Ormazábal Maldonado a la pena de cinco años y un día de presidio mayor en su grado mínimo, como autor del delito de tráfico ilícito de estupefacientes. El condenado deberá cumplir la pena en forma efectiva.
Pero, Ormazabal no es el único que sucumbió al espejismo de los millones que ofrecen los narcotraficantes. Quienes más sufren en esta materia, son las mujeres. No hace mucho, la Fiscalía de Arica logró condenar con importantes penas de presidio efectivo a una banda de narcotraficantes integrada por cuatro mujeres, dos de ellas chilenas y las otras dos peruanas, que en agosto del 2007 fueron detenidas con 27 kilos de clorhidrato de cocaína.
Yessenia Correa Chacano de 24 y Gabriela Morales Nieva de 44 años ambas chilenas, fueron condenas a cinco años y un día, mientras que las peruanas Karen Gutiérrez Apaza de 32 y Teodocia Chura Aquino de 24, a 10 años y un día, las que deberán cumplir su pena de manera efectiva.
De acuerdo a los datos presentados por el fiscal Francisco Gangas, a través de un espionaje telefónico realizadas por personal de Investigaciones, se estableció que la banda pretendía ingresar una gran cantidad de droga por el paso de Chacalluta.
Es así que la con la detención en Arica de parte del grupo, se realizó un seguimiento controlado hasta Santiago, donde se detuvo al resto de los implicados.
Tal vez el caso mas dramático, es el de una mujer de 38 años, madre de nueve hijos, que utilizaba un inocente negocio de disfraces para encubrir una peligrosa red dedicada al tráfico de drogas. Se trata de Margarita Susana Leyton, propietaria de una casa de arriendo y venta de disfraces.
La Brigada Antinarcóticos de Investigaciones espió durante un mes a la mujer que ya ha sido condenada en dos oportunidades anteriores por el mismo delito. Margarita tiene viejos vínculos con ciudadanos peruanos y una comadre suya de esa nacionalidad, La Luchita, le suministraban la droga para su venta.
La mujer fue considerada como un peligro para la sociedad y el magistrado Sergio Álvarez le negó la posibilidad de amamantar a su hijo de un año y 4 meses, argumento que fue utilizado por la defensa de la imputada para sustituir la pena de cárcel.
"No se le otorga el derecho de amamantar a su hijo por no poseer ningún tipo de beneficios y la edad del niño que ya no necesita ser amamantado", dictó el juez.
Ante esta resolución Margarita, poseedora de grandes tatuajes en distintas partes de su cuerpo, explotó en llanto, pero ya fue tarde.
Margarita Leyton al ser condenada en dos oportunidades anteriores; una por cinco años y un día que ya fue cumplida y otra condena de un año con presidio menor, que cumplió con la opción de la libertad condicional, no pudo ahora optar a ningún tipo de beneficio para reducir la pena de cárcel.
ClariNet
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