22-01-2010

Están listos para enfrentar la ofensiva que prepara el gobierno de los millonarios, que coquetea con la idea de destruir a los sindicatos de Codelco como lo hizo en LAN en su momento.
Por Arnoldo Silva Lagos
Los dirigentes sindicales de Codelco están tomando medidas para enfrentar la ofensiva privatizadora de este nuevo gobierno ya no de los gerentes sino de los millonarios y se prepara la formación de un frente con otros amenazados como los funcionarios de la Enami y de la ENAP.
Los trabajadores reiteraron su rechazo a la propuesta elaborada por el economista conservador Guillermo Pattillo, asesor de Sebastián Piñera, en el sentido de abrir a bolsa la empresa en hasta un 30%, lo que requiere de una reforma constitucional. Piñera es ambiguo en el tema y dice que Codelco “va a seguir siendo una empresa pública”.
Pero con el ingreso de capitales privados para modernizar la empresa, cosa que José Pablo Arellano dijo que son temas que no tienen nada que ver entre sí.
Piñera sostiene que: “Estoy dispuesto a que Codelco siga siendo una empresa líder, porque ha perdido eficiencia y productividad”, dijo.
Desde antes de la elección varios sindicatos se pusieran alerta y se comenzaron a preparar ante el derechista. Según el presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) y director de Codelco, Raimundo Espinoza, “desde siempre quedó claro que Piñera siente desprecio por las organizaciones sindicales, con una arrogancia impresionante, por lo que será muy difícil discutir con él ahora que estará en la La Moneda”.
Recordó que están en proceso de formar una confederación minero-energética con los sindicatos de Enami y ENAP para enfrentar los desafíos como por ejemplo, las ganas de privatizar Codelco que “no sólo nos afecta a nosotros como trabajadores, sino que al país”.
En esa línea, insistió en que defenderán que la empresa siga perteneciendo al Estado “por el interés de Chile y de los más desposeídos, para que exista una mejor distribución del ingreso”.
Uno de los temores para Espinoza es que con la apertura en bolsa de Codelco suceda lo mismo que otras empresas públicas que se terminaron privatizando.
“No hay otro motivo mejor que las ganancias se queden en Chile, debido a que la otra alternativa significa llevarse la guinda de la torta y repartirse el capital como sucedió con las eléctricas”, acotó.
Espinoza, que encabeza a más de 18.000 sindicalizados, rechazó de plano la entrada de capitales externos a la propiedad de la empresa. Espinoza, un dirigente socialista es heredero de una vieja tradición sindical que viene desde los tiempos del ex presidente Salvador Allende, mandatario que nacionalizó el cobre en 1971, expropiando los yacimientos a las grandes transnacionales, en especial a empresas estadounidenses.
Conscientes del poder que tienen y de la importancia del cobre en la economía chilena, la fuerza sindical minera ha sido dura y contestataria. De hecho, fueron los mineros de Chuquicamata, los únicos trabajadores que pararon sus faenas en plena dictadura. Tan fuerte fue su movimiento que ni el propio Pinochet con toda su represión pudo disolver la histórica manifestación a principios de los ochenta.
“El presidente electo debe informarse bien. Codelco sigue siendo la primera empresa productora de cobre de Chile y del mundo. Si hay respeto y diálogo el mundo sindical estará disponible para conversar y buscar acuerdos equilibrados satisfactorios para las partes. Si por el contrario, la voluntad política de las nuevas autoridades del país, es privatizar parcialmente Codelco, atomizar el mundo sindical, frenar el desarrollo de la empresa o cercenar nuestros derechos, tenemos principios sólidos y clara conciencia de lo que es justo hacer sin ninguna vacilación”, sentenció Espinoza, en un adelanto de lo que se viene en materia laboral para el futuro gobierno de Chile. Como decían los propios mineros en los yacimientos: “Otra cosa es con guitarra”, en alusión a que la hora de la verdad llegó para la derecha.
Los sindicatos recuerdan que ni siquiera el dictador Augusto Pinochet se atrevió a ir tan lejos, aunque vendió las minas que estaban sin explotar a la empresa privada, lo que creo una gran minería del cobre en manos particulares.
La presidenta del sindicato número 1 de Codelco Norte, Cecilia González, quien fue una de las protagonistas en la negociación colectiva que se cerró a comienzos de mes en Chuquicamata, también manifestó su repudio a la privatización.
“No estamos de acuerdo en lo absoluto, por lo que evaluaremos lo que se tendría que hacer en el momento, pero la empresa no se puede privatizar... Una parte del país dejaría de ganar, habría menos dinero para invertir”.
Dijo que “los trabajadores están conscientes de lo que significa un gobierno de Piñera”.
Opinión similar posee el director del sindicato número 3, Wilson Marín quien dijo que “la posición confusa de Piñera, se presta para todo y sin olvidar que Piñera es finalmente un empresario”.
Para los analistas, uno de los primeros conflictos que se le vienen encima al gobierno de los millonarios es el tema de la Corporación Nacional del Cobre (Codelco), la mayor productora de metal rojo del mundo y a la cual el mundo privado la tiene en la mira, porque entre los 2006 y 2009 aportó al erario nacional unos 25.000 millones de dólares, es decir, gran parte de la obra social impulsada por Michelle Bachelet descansó en la producción de las cinco divisiones que la estatal mantiene entre la II y VI región de Chile.
Un día después de ganar la segunda vuelta, Piñera sostuvo una reunión con la prensa extranjera acreditada en Chile y en vez de hablar de LAN y Colo Colo sostuvo que la Codelco necesita “cambios muy profundos”. Y si bien aseguró que la compañía seguirá siendo estatal, fue claro al definir abrirse a la Bolsa, como lo han planteado sus asesores y él mismo en reuniones pasadas con empresarios, situación que ha sido rechazada transversalmente por la Concertación y los trabajadores.
“En los últimos tiempos, la Codelco ha perdido efectividad y eficiencia. Necesita nuevo impulso y para eso va a requerir nuevos capitales”, sostuvo Piñera. Acto seguido, detalló que para tales fines, el Estado entregará esos capitales a través de la retención de utilidades de la empresa y de la modificación de la Ley Reservada del Cobre, que descuenta para las Fuerzas Armadas de Chile el 10 por ciento de los ingresos brutos de la compañía. Un dato, sólo en los últimos cuatro años, esto significó unos cinco mil millones para las ramas castrenses. La declaración no pasó desapercibida en el Ejército. Si bien el comandante en jefe de las ramas castrenses, Oscar Izurieta, acudió a saludar al presidente electo de manera protocolar en la lujosa residencia de PiñeraLas Condes, a la salida del encuentro el militar dejó en claro que el tema será complejo.
Izurieta puso como condiciones para derogar la vieja ley impulsada por la dictadura de Augusto Pinochet que exista plurianualidad real, es decir, que las compras de sistemas de armas se planifiquen a 12 años y se subdividan en cuatro etapas; que los recursos se aprobarán año a año; que se impulse un fondo de contingencia que permita enfrentar emergencias y que se solucione el déficit estructural actual de las Fuerzas Armadas chilenas.
En ese sentido, el militar recordó que las decisiones finales no pertenecen a las instituciones armadas, sino a quienes legislan.
La polémica ley data de 1958, cuando el gobierno de la época estableció un impuesto de 15 por ciento a las utilidades de empresas mineras para crear un fondo de equipamiento a las ramas castrenses. Sin embargo, durante la dictadura de Pinochet, el cuerpo legal se modificó y se estableció el tributo del 10 por ciento de las ventas del cobre y de los subproductos de la Codelco a las FF.AA. Los recursos deben ser depositados en dólares en una cuenta en el Banco Central para así financiar las compras militares.
Para la administración de Michelle Bachelet, la derogación de la ley ha sido emblemática, porque implica terminar con una herencia de la dictadura, profundizar la democracia y dar un sello definitivo al rol institucional de las Fuerzas Armadas. Además de liberar a la Codelco de esa carga que ha terminado por afectar muchas veces la valorización de la compañía y su clasificación de riesgo. La iniciativa busca también responder a las críticas por el carácter reservado del gasto militar chileno, que no sólo han surgido en Chile, sino que también en países vecinos como Perú.
En la actualidad, la normativa se discute en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados del Congreso nacional.
Para los desconfiados que estiman que Piñera se deshace de LAN pero quiere quedarse con el cobre, hay señales desconcertantes.
Una de ellas es que LAN sigue siendo la piedra de tope del presidente electo, pero Piñera no habla del tema. Lo delega en sus subordinados, como el presidente del directorio de Axxion y su asesor, Fernando Barros, que reconoció que las ganancias del grupo no irán a un fideicomiso ni ciego, ni siquiera tuerto, sino que a inversiones que no toquen ningún área de conflicto con la condición de gobernante del millonario, quien quiere tener mucho dinero en el bolsillo pero sin decir para qué.
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Barros comentó que en Axxion, una de las herramientas financieras de Piñera y de la cual es el dueño del 90 por ciento, "no tenemos contemplado que estos recursos vayan a un fideicomiso, sino que serán invertidos en instrumentos muy líquidos, muy amplios en Chile y en el extranjero".
Para los analistas esto significa que el inversionista quiere tener a su disposición inmediata, fondos que pueden ir de los 1.000 a los 1.500 millones de dólares, para dedicarse a los negocios tras los cuatro años en La Moneda. A Piñera no le gusta perder el tiempo si eso no le significa ingresos, contó uno de sus asociados.
En otro punto, Barros calificó ingenuamente como “absurdas” las de Axxion en la Bolsa de Comercio de Santiago, asegurando que "lo que está ocurriendo es una maniobra especulativa o que tiene una finalidad que no califico. Creo que es una anécdota, la superintendencia tendrá que ver si son personas que han hecho mal los cálculos", afirmó.
Las acciones de Axxion están ganando un 20 por ciento cada día en la bolsa, y ya el martes subieron el 21,43. Las patitas.
ClariNet
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