15-01-2010

Las cosas están de mal en peor en casi todas partes y eso que este baile recién está comenzando. La irresponsabilidad que se mostró en Copenhague, es un llamado de alerta para todos los gobiernos y una escalofriante advertencia sobre lo que nos puede pasar.
Por Eduardo Ringler
El cambio climático nos está pegando con todo. En Venezuela y Colombia una sequía que se las pela y que tiene a cientos de cerros colombianos en llamas por el calor y a la ciudad de Caracas a media luz. A Ecuador no le va mejor. Pero, un poquito más al sur, inundaciones provocadas por lluvias torrenciales dejan decenas de muertos en Brasil, en Uruguay y en el norte argentino. En la India las inundaciones suman varios miles de muertos y en Chile arde las casas del cerro Mariposas de Valparaíso.
A su vez Europa, los Estados Unidos y el norte de México, se han visto sumidos en fríos glaciales y bajo abundantes nevadas que provocaron importantes perturbaciones en los transportes, especialmente en Alemania y Francia, mientras España sigue en alerta y la situación sólo tiende a estabilizarse en Gran Bretaña.
En Alemania, las condiciones meteorológicas estuvieron a punto de causar un grave accidente en el aeropuerto de Nuremberg cuando un avión de la compañía Air Berlin, con destino Dusseldorf, se salió de la pista antes de despegar y quedó bloqueado en la nieve.
Los 145 pasajeros y seis miembros de la tripulación resultaron indemnes, pero el tráfico aéreo quedó cerrado durante dos horas y media.
La oficina para la protección civil alemana aconsejó a la población aprovisionarse en alimentos y medicamentos "para tres o cuatro días". Por su lado, Francia se ha despertado una y otra vez bajo la nieve, con un manto blanco cubriendo gran parte del país, y considerables perturbaciones en el tráfico ferroviario y vial.
El tráfico aéreo se vio afectado, y en el sudeste del país unas 7.000 familias estuvieron privadas de electricidad por días.
En el territorio español, la cosa ha sido de fandando con los riesgos de viento, nieve y bajas temperaturas, especialmente en el norte del país.
En Gran Bretaña, epicentro de las dificultades climatológicas, las cosas se calman por días pero después vuelven a empeorar.
En Italia, 65.000 personas quedaron sin electricidad tras las lluvias y violentos vientos que se produjeron en varias regiones del centro del país. El tráfico terrestre debió sortear la caída de árboles y ramas.
Irlanda, que no conocía una ola de frío semejante desde 1963, asistió a nuevas nevadas en la semana anterior, obligando a suspender el tráfico en el aeropuerto de Dublin por horas.
En Sudamérica, las intensas lluvias que azotaron al sureño estado de Rio Grande do Sul dejaron 12 personas muertas y obligado a cerca de 3.600 personas a dejar sus hogares, mientras que en Río de Janeiro las víctimas fatales superaron las ochenta y en la ciudad de Angra do Reis obligaron a las autoridades a decretar que un morro, el Carioca, ubicado en el centro de la ciudad sea convertir en un parque y que nunca más se construya en sus laderas.
Cuatro municipalidades brasileñas limítrofes con Uruguay declararon estado de emergencia después de que las torrenciales lluvias, que empezaron a mediados de la semana pasada, forzaran a los residentes a abandonar sus casas y dejaran a muchos sin electricidad y agua. En la margen oriental del río de la Plata, la cosa no anduvo mejor.
Hubo casos dramáticos como el de un bebé de un año de edad que se ahogó al caer de un bote que rescataba a personas atrapadas en el pueblo de Capao do Leao. Dos personas más se ahogaron en el mismo pueblo, por el derrumbe del puente que atravesaban.
El chofer de una locomotora que conducía entre dos de los pueblos afectados fue arrastrado por las aguas después de que la máquina se descarrilara.
En Bolivia, autoridades de la Prefectura de Cochabamba, ratificaron que la región del trópico es la más afectada de ese departamento, con más de 4.000 familias sin hogar.
Según la oficina de Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) presentado por la prefectura de Cochabamba, los municipios de Villa Tunari, Chimoré, Puerto Villarroel y Entre Ríos, sufren las consecuencias de los desastres naturales.
Se precisó, eso sí, que los daños fueron provocados por falta de prevención y sobre todo por la deforestación, la tala indiscriminada de árboles a orillas de los ríos.
"La Prefectura está apoyando a todas las comunidades afectadas que requieran equipo pesado, para poder realizar dragados, construcciones de nuevos defensivos", indicó la agencia ABI.
Como se ve, el cambio climático nos pega con tubo, pero en Copenhague, en diciembre, se dieron vacaciones y no hicieron nada. Hoy sufrían la peor helada en siglos con 40 grados bajo cero.
ClariNet
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